lunes, 18 de abril de 2011

Fic Fallin' for you Capitulo 40

Fic Fallin' for you Capitulo 38

CAPITULO 40


Entrando al apartamento note que la televisión estaba encendida y al notar en el sofá vi que Sofía se había quedado dormida, con cuidado me acerque a ella y la desperté como ya era muy tarde le dije que era mejor que descansáramos y en la mañana platicáramos mejor de cómo nos había ido, Sofía solo asintió y con un abrazo nos despedimos cada quien yéndose a su dormitorio, al recostarme en la cama no podía dejar de pensar en lo que había sucedido y en ese beso *-* había sido el más dulce y tierno que pude haber recibido, una sonrisa se poso en mi rostro y cerré mis ojos pensando en él…

A la mañana siguiente note que eran las 12 del medio día ya que ninguna había colocado el despertador, era domingo y que mejor manera de pasar el día descansando...


“¿Quieres ser mi novia?” sonriendo me acerque cerrando los ojos, esperando el beso, estaba nerviosa. Me fui acercando….acercando…hasta que
Sofía: ¡Auu! –si, como sospechan me caí –mis cuerpecito –despacio me senté fijándome contra lo que me golpeé…sabía que debía haber guardado mis zapatos –estúpidos zapatos –de acuerdo la descuidada fui yo pero puedo quejarme no? – ¿tan tarde es? –dije al ver el reloj, era la una de la tarde. Qué raro que GG no me avisara, normalmente no dormimos hasta tan tarde pero una vez al año no hace daño. Me levanté, acomode las sabanas que se habían corrido al dormir y salí para ver si ella ya estaba despierta. Conforme me acercaba a la sala escuché un ruido, la radio. Lo cual significaba que si estaba despierta o….alguien había entrado a la casa a robar pero se había detenido a oír música….creo que empiezo a creerle a GG, estoy loca. Dejando a un lado mis psicóticos pensamientos me fije en GG quien estaba tarareando una canción mientras sacaba los cereales de la gaveta. Como no me había visto, sigilosamente camine hacia ella y cuando estaba a solo centímetros de ella – ¡buuuuuu!
Georgi: ¡AAAAHH! –los cereales cayeron al mismo tiempo que ella gritaba, me reí –que graciosa no? –puso sus manos sobre su cintura –a ver qué día te sorprendo así –se agacho para recoger lo que se había caído, también me agache para ayudarla
Sofía: já! –me jacte –no podrías, pero puedes intentarlo –nos reímos –hace mucho que estas despierta? –asintió –vaya…hoy si dormimos bastante no?
Georgi: si –nos levantamos –desayunarás?
Sofía: claro –fui a tomar un plato para comer el cereal –y que cantabas? –dije mientras me sentaba en los taburetes
Georgi: pues... –se quedo pensando unos segundos y me sonrió –no sé jajaja
Sofía: estas mal –negué con la cabeza, me lleve un bocado –esta rico
Georgi: si, muy rico –al alzar la mirada vi que me estaba mirando de reojo
Sofía: porque me miras así?
Georgi: por nada –volvió a mirar hacia su plato, jugó con la cuchara y me miró otra vez –okey…es que tengo curiosidad –la miré extrañada –ayer…qué tal te fue con Bill? –no me sorprendió su pregunta, la verdad que yo también moría por saber qué tal le había ido con Tom, me mordí el labio contenta –por tu mirada diría que bien no? –sonrió
Sofía: pues... –espere unos minutos antes de decirle –más que bien…creo –me reí –fue genial –suspire –él fue muy atento –alejé el plato para apoyar mis brazos –primero nos fuimos a un restaurante de comida italiana que debo decir estaba deliciosa! –y de verdad que lo estaba
Georgi: y no te manchaste? –me sonrió maliciosa, claro la maldad ante todo
Sofía: no –cruce mis brazos –no lo hice –le saqué la lengua y aclaré mi garganta –oye…y si seguimos en la sala? Es más cómodo –tomamos nuestros platos y nos sentamos en los cojines del sofá –como te decía fuimos al restaurante, conversamos de todo –tome un bocado, al pasarlo continué –luego de haber pasado casi toda la tarde ahí, los meseros nos daban unas miradas de “ya váyanse” –me reí –pues salimos, de ahí me pregunto a donde quería ir –apreté el cojín que tenía entre mis manos –la verdad que no tenía nada pensado asique solo le dije que a un lugar tranquilo
Georgi: y a donde te llevó? –vi como se acercaba un poco más hacia mí junto con su plato –a su cuarto? –me dijo riendo
Sofía: ¡estás loca! –La golpeé de juego en su brazo –como se te ocurre –me reí, ella solo encogió sus hombros
Georgi: quería adivinar –se recostó sobre la parte baja del sillón y alejó su plato –entonces...? –me animó a continuar
Sofía: pues…en cuanto nos pusimos en camino hacia el “lugar” –dije moviendo mis manos –me dormí –ella me miró sorprendida –lo sé…no puedo creer que me haya dormido –solo a mi me pasa pfff –supongo que me ganó el sueño
Georgi: el sueño? –achinó sus ojos –solo a ti te pasa…dormiste hasta tarde! –Asentí –eres única jajaja
Sofía: si, yo y mi mala suerte –dejé mi plato en la pequeña mesita frente al televisor –Bill me despertó al llegar –me mordí el labio al recordar cómo me había despertado –estaba precioso… –él claro – llegamos cuando el sol se estaba poniendo, caminamos agarrados de la mano hacia la orilla
Georgi: si? Ooww –sonrió, yo me reí al recordar lo que había pasado en ese momento con él –porque te ríes?
Sofía: sabes mi mala costumbre de hablar en voz alta? –Ella asintió –pues…digamos que la puse en práctica casi en toda la cita –me sonrojé –mi boca escogió un mal momento al decirlo lo “lindo que era” estando ahí en la playa –me miró atónita –y para más que él me estaba mirando
Georgi: oh –aclaró su garganta –mmm…que te dijo?
Sofía: nada
Georgi: nada?
Sofía: solo me miró con esa sonrisa de “te delataste” –resoplé –sabes que hice yo? –Negó –huí –sonreí, ella me imitó y me miró no creyéndosela
Georgi: jajajaja es en serio? –asentí avergonzada –wow…te alcanzó? –Volví a asentir –pobre, seguro no se esperaba que partieras a la carrera
Sofía: ay ya –bufé –no es para tanto…o sí? –levante el cojín y lo aplaste contra mi rostro –seguro se estará riendo en estos momentos por todo lo que hice –baje el cojín y la mire –lo crees?
Georgi: mmm…alégrate, al menos no lo aburriste –abrí mis ojos por completo, me iba a quejar pero ella se adelantó –jajaja…no te enojes si? Esas cosas pasan –palmeó mi espalda suavemente –que paso luego?
Sofía: bueno, en mi intento de escape me tropecé y por intentar atraparme caímos juntos
Georgi: ouch
Sofía: si…aunque creo que a quien le dolió más fue a él –me miró desconcertada –yo caí encima suyo –sonrió –y... –me detuve al acordarme de lo que había sucedido…al instante me sonrojé, creo que todavía no digiero que me besó. Fue tan…okey, no puedo describirlo. Salí de mis pensamientos cuando sentí un jalón en mi pantalón –ah? –Parpadeé –que paso?
Georgi: te estaba llamando pero ni caso me hacías –frunció el ceño –en que estabas pensando ah? –miré hacia un lado –eh…cuenta! –me reí
Sofía: la curiosidad te mata no? –ella me pegó –au! Okey…okey, te cuento –le saque la lengua –enojada
Georgi: aja –cruzó sus brazos –haber...si la señorita fuera tan amable de contar que pasó?
Sofía: yo no sabía pero en menos de lo que pensé... –hice una pausa para añadir más suspenso, ella me miró alzando las cejas –nos besamos! –chillé emocionada. Al mirarla me di cuenta que se había quedado quieta –eh…GG…estás bien? –pase mi mano frente su rostro
Georgi: te besó? –tímidamente asentí –Aaaaaaaaaaaahhh! –Me tapé al instante los oídos –oooh…que tierno –se rió, al verme con las manos sobre mis oídos se encogió –perdón jeje
Sofía: está bien, yo también quería gritar pero lo hubiera asustado más de lo que ya seguro estaba –nos reímos –luego de….bueno de eso nos fuimos gracias a que nuevamente huí al auto…de camino acá no conversamos para nada y cuando me iba a bajar…resumiendo, me intento besar pero lo aleje
Georgi: que tacto –se rió
Sofía: seee…ya me conoces –sonreí –y…mepidióqueseasunovia –respiré fuerte luego de haberlo dicho
Georgi: ah? Sabes…no te entendí ni una palabra…más lento
Sofía: me pidió que fuera su novia
Georgi: tú que le dijiste?
Sofía: que lo pensaría
Georgi: oh…lo quieres? –me acomode y apoye mi rostro en mis rodillas
Sofía: pues…me gusta mucho –suspiré –pero…no lo sé…no estoy segura –la miré –tengo un poco de miedo
Georgi: miedo a qué? –se acercó a mí –Bill es una buena persona y pues…si se nota que le gustas
Sofía: puede ser
Georgi: ay vamos... –me codeó –por la manera en la que te mira y cuando te habla…pff…es obvio –me abrazó –piénsalo bien….podrías darte una oportunidad no? –Asentí –ves…nada que temer
Sofía: sip –sonreí –se lo diré en esta semana
Georgi: genial –las dos nos sobresaltamos cuando escuchamos una tonada, era mi celular. Lo tomé y vi que era una llamada de…
Georgi: hablando del rey de roma –me miró sonriendo –contestarás?....


Le llamarás de una vez? –escuché el grito de mi hermano que venía por el corredor. Miré el celular que estaba en la mesa de la cocina –o seguirás mirándolo fijamente? –se rió. Oh vamos, es solo una llamada. ¡Vamos Bill, tu puedes! –hey…me escuchaste? –lo miré y bufé
Bill: toda Alemania te oyó Tom…en mí caso me he quedado sordo –roló sus ojos
Tom: siempre tan exagerado –abrió el refrigerador para sacar un emparedado que se había preparado hace un momento –y…ya te decidiste? –me dijo señalando el celular –sino puede que empiece a sacar raíces –se fue a la sala y se tiró al sillón –donde está el control?
Bill: enfrente tuyo –sonreí –ciego –tome el celular y marque el numero mientras buscaba algo que comer en las alacenas –Tom que paso con las gomitas? –me volteé al ver que no me respondía, estaba cambiando de canales –Tom! –me miró –las gomitas?
Tom: te las acabaste Bill –negó como si me reprochará –come algo más sano
Bill: miren quien habla –suspiré. Seguí buscando hasta que encontré unas frituras –me senté en uno de los sofás y mire el celular –mejor no la llamo…seguro ya está dormida –vi a mi hermano mirarme de reojo y reírse –que?
Tom: permíteme iluminarte hermano mío –dijo fingiendo una voz “adorable” –apenas si son las ocho de la noche…quien en su sano juicio se duerme a esta hora? –tenía un punto pero... –anímate…lo peor que puede pasar es que te cuelgue –le levanté el dedo medio –yo también te quiero –volvió su vista al televisor en donde estaban pasando unos comerciales de cerveza. Alce mi celular y cuando estaba a punto de cerrarlo, me lo quitó de la mano, lo miré desconcertado hasta que vi que le dio “llamar” y me lo devolvió –listo…tranquilo Bill, si te tranquiliza…se nota que le gustas asique respira y háblale –agarre el celular y sonreí
Bill: gracias Tom –asintió levemente, me levante y fui a la terraza
Alo? –sonreí al escucharla –Bill?
Bill: hola…solo llamaba para asegurarme que llegaste bien –tú la llevaste tonto, ouch…que metida de pata –digo…
Entiendo –rió –estoy bien y tú?
Bill: muy bien
Amm…Bill?
Bill: dime
Gracias por la salida…la pase muy bien, de verdad gracias
Bill: yo también –suspiré –me alegra que te hayas divertido, quizás y podemos salir otra vez –cruce mis dedos
Si! –Gritó, sonreí…tan linda –amm…sí, claro me parece –dijo más calmada –oye...me tengo que ir, tengo un poco de sueño –oí como bostezaba
Bill: oh, está bien no te preocupes
Nos vemos el lunes no?
Bill: si…dulces sueños linda
Tu también guapo –me quede tieso al escucharla –yo…yo…bye! –me reí al escuchar el tono, había colgado. Que tierna. Entre a la sala y vi que Tom aun estaba ahí
Tom: y…que tal? –le sonreí –muy bien…vas aprendiendo –fruncí la boca, Tom a veces salía con unas cosas –te irás a dormir? –negué y me senté a su lado, lo miré fijamente –que?
Bill: ya…que paso contigo y Georgina? –apagó la televisión –no me contarás?
Tom: pues…
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domingo, 3 de abril de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 68

Fic Enemys or Lovers Capitulo 14

CAPITULO 68


¿Irresistible?
Bueno, siendo sincera no era nadie para negárselo pero no se lo diría…eso solo haría que su ego creciera más y luego quien lo bajaba de la nube. Sonrió. Después de todo no había salido mal la decisión de verlo. Y pensar que ella quería destruir su relación, ¿en qué estaba pensando? Ciertamente no tenía la respuesta a esa pregunta. Su propio miedo e inseguridad de saber que la situación estaba fuera de su control, por poco habían hecho que cometiera el segundo error de su vida. Se había dejado llevar por sus emociones y no había sido racional como normalmente lo era. Pero claro, estando con Bill rara vez ella era racional…apenas sus emociones salían disparadas ella estaba indefensa ante ellas. Su mente se nublaba y su cuerpo dejaba de responder ante sus órdenes. El tenía tanto poder sobre ella. Tal pensamiento causó que su cuerpo se estremeciera. Era cierto, aún así quería creer que quien mandaba sobre si misma seguía siendo ella. El confiar plenamente en Bill… ¿y si todo era un engaño? Por más que quisiera siempre existía una pequeña parte de ella que dudaba. Sus padres habían confiado…y ahora estaban muertos. Tiempo atrás se había prometido jamás entregarse a alguien. Todos siempre terminaban cediendo ante sus propios beneficios. ¿Bill también lo haría? La recompensa que él tendría por entregarla a su padre sería inmensa. ¿Se atrevería? El no es así, ni si quiera lo pienses. Se dijo a sí misma. Odiaba no poder confiar pero a sus padres les había pasado, había visto caer a muchos de su clan por haber “confiado” en otros que no eran de los suyos. “Yo confío en tu padre hija, por el amor que le tengo…y por la verdad que puedo ver a través de sus ojos se que el siempre estará a mi lado…llegará algún momento en tu vida que tu también depositarás tu confianza ante alguien…no temas en hacerlo linda” las palabras de su madre vinieron a su mente. El amor que habían tenido sus padres era innegable. De pequeña recordaba haberlos visto caminando en los alrededores de los jardines reales conversando, bromeando y cuando creían que nadie los veía su padre le robaba besos tiernos a su madre. “A veces pequeña, el camino correcto no siempre es fácil” no…no lo era pero ella quería entregarse por completo a Bill y no dudar. Desvanecer el miedo de que la traicionara. Sin darse cuenta había dejado de abrazarlo, estaba con sus ojos fijos hacia el suelo perdida en sus pensamientos. Parpadeó al sentir una caricia en su mejilla, al voltearse lo miró. Tenía el ceño fruncido y la miraba desconcertado por su actitud
Bill –que pasa preciosa? –con su mano temblando la posó sobre su mejilla, cerró sus ojos y dio un fuerte respiro –amor? –al abrirlos observó sus ojos color caramelo, no cabía duda de lo que veía en ellos. Amor…..amor hacia ella. El mismo amor apasionado que sentía ella por él. Lágrimas cayeron por sus mejillas deslizándose hasta su cuello –sshh…no llores –con la yema de su dedo limpió su rostro quitando el rastro de las lágrimas derramadas –tan malo soy besando? –sorprendida ante la ocurrencia que acababa de decir, no pudo evitar reírse –ahí esta…mucho mejor –le dio un beso en la frente, ella se mordió el labio inquieta –porque llorabas? –agacho el rostro nerviosa, vamos…dilo
Afrodisia –yo… yo –acaso este era el momento “perfecto” para tartamudear –yo... –el sonrió y se acomodó a su lado rodeando su cintura con su brazo suavemente, se acercó a su cuello y le depositó un beso
Bill –tu? –La miró de reojo –dime –cerrando sus ojos lo dijo
Afrodisia –confíoenti –al abrirlos vio la confusión en su rostro, lo había dicho muy rápido –quiero decir…confío en ti Bill –antes de que le respondiera continuó –quizás no entiendas porque te lo digo…ahorita pero yo…quería que lo supieras, quería que lo escucharás de mis labios –suspiró –te amo…nunca he estado con alguien…por eso creo que he dudado mucho sobre…nosotros –sintió como el tomaba su mano, agradecida apretó el agarre necesitando su fuerza –he tenido tanto miedo de volver a vivir la traición que mis padres sufrieron que no he dejado que nadie se me acerque pero –lo miró –no quiero alejarte de mí, quiero que estés a mi lado, no importa lo que digan…solo me importa lo que tu digas –se acurrucó en sus brazos –prométeme que no me dejarás…por favor –por más que intento no pudo ocultar el temblor de su voz, él la abrazó más fuerte aún
Bill –no lo haré, te lo prometo –con cuidado la separó y quedaron frente a frente –no importa quién esté en contra yo estaré contigo si? –le dio un beso en la punta de la nariz –entonces…más confesiones? –bromeó. Frunció el ceño cuando lo escuchó, con sus brazos lo empujó y se separaron bruscamente
Afrodisia –eres un... –tan rápido como vino se fue su enojo al sentir sus labios aprisionando los suyos desesperadamente. Sintió un leve cosquilleo en su cuello, se rió. Sin interrumpir el beso estiró su mano y tanteando quitó las rastas que rozaban su cuello, segundos después volvió a sentir el cosquilleo. Rindiéndose, lo dejó como estaba… ¿importaba? No. Dejándolo de lado regresó su atención a aquellos labios con sabor a miel. Nunca imaginó que besar podría ser tan pecaminoso. Los labios de Bill obraban magia sobre ella. Mataría si alguien osaba interrumpirlos. Al instante que ese pensamiento cruzó su mente recordó su presencia en el castillo, estando con Bill se había olvidado que había bajado su defensa y cualquiera podría sentirla. Eso no estaba bien. Acomodo su mano en el pecho de Bill para alejarlo pero no se movió, solo logró que se aferrará más hacia ella. A pesar de que estaba enternecida por el gesto sabía que se arriesgaba si no ponía un campo de fuerza. Con cuidado llevó sus manos a su rostro y lo separó de ella, tardó unos segundos en reaccionar, pudo verlo abrir sus ojos lentamente. Sus mejillas estaban rosadas, sus labios rojos y sus ojos entrecerrados
Bill –mmm…algún problema? –reaccionó al escucharlo, debería dejar de soñar despierta pensó
Afrodisia –si –se acomodo quedando sentada, el se puso a su lado –veras, cuando vine aquí tenía un campo de fuerza…ya que no quería que nadie supiera de mi intrusión pero ahora
Bill –no lo tienes? –asintió –y?
Afrodisia –es que…si voy a estar aquí un rato más…no puedo estar sin él, es muy arriesgado a menos que quieras iniciar algo antes la guerra –él la miró extrañado
Bill –no puedes hacerlo? –ella negó –porque? –se detuvo antes de responderle, al instante se sonrojó. ¿Por qué a mí?
Afrodisia –es que –empezó a jugar con sus dedos nerviosa –no puedo hacerlo –carraspeó –no al menos cuando….estoy desconcentrada –las últimas palabras las dijo tan suave, esperando que no lo oyera. Pero al ver la sonrisa que se formo inmediatamente en su rostro supo que no había funcionado, demonios... –no es lo que piensas…digo, lo que quiero decir es que
Bill –mis besos te desconcentran? –iba a replicarle pero se contuvo. No ganaría estas batallas, asique porque molestarse…mejor seguirle la corriente. Al mirarlo le sonrió coqueta, se fue acercando haciéndolo retroceder
Afrodisia –que puedo decir? –se rió coqueta –son muy…adictivos –posó su mano sobre su pecho, lo empujó suavemente logrando que cayera hacia tras
Bill –a…adictivos? –Dijo levantando una ceja asombrado –supon…claro –sonrió al ver su nerviosismo. Gateando se acercó hasta quedar frente a frente, sus dedos fueron acariciando el lado interno de su pierna, rozándolo apenas con sus uñas provocándole escalofríos hasta llegar a su cuello
Afrodisia –estas…temblando –inclinó su rostro dejando apenas unos centímetros de distancia entre sus labios a su cuello –porque? –lo sintió moverse
Bill –por... –se mordió el labio al escuchar un “gallito” que le salió al hablar, se aclaró la garganta –por nada –vio por el rabillo del ojo como tragaba saliva, sintió como movía sus manos nerviosas por su cintura
Afrodisia –oh…entonces me habré equivocado –ladeo su rostro atrapando en un beso el lóbulo de la oreja, antes de alejarse con la punta de sus dientes le dio una pequeña mordida y se rió. Al sentarse lo hizo con cierto impulso, súbitamente sus mejillas tomaron un tono rojizo y escuchó un débil jadeo. Al cruzar miradas lo vio negar sonriente
Bill –eres mala
Afrodisia –ah sí? –le sonrió. Apoyando sus brazos a cada lado de él sobre el colchón, retrocedió su cuerpo para acercarse nuevamente hacia él en un vaivén suave rozando sus caderas. Un calor se apoderó de todo su cuerpo al sentir su cuerpo bajo el suyo. Sus manos que estaban sobre su cintura fueron descendiendo lentamente para guiarla en aquel movimiento dejándola sin respiración. Dejándolo tomar el mando se dejó llevar por sus manos que subían y bajaban acariciando su espalda a través de su top. Llevó sus manos hacia su polo para comenzar a quitárselo pero antes de que pudiera se encontraba contra la cama y debajo de Bill. Al mirarlo vio como curvaba sus labios en una pícara sonrisa. Alzó su brazo pasándolo por detrás de su cuello para atraerlo hacia ella, estando cerca lo beso con ahínco. Su cuerpo le exigía tener más. Sintió como poco a poco su top iba subiendo, sus manos acariciaban su abdomen en círculos suavemente –aah... –soltó un gemido cuando sus dedos rozaron el nacimiento de su pecho –Bi…Bill –abrió sus ojos al sentir que él se alejaba. Se quedaron mirando por unos minutos antes de que él tomara el borde su top y lo pasara entre sus brazos. Se mordió el labio, ella era atrevida pero nunca antes había compartido esa clase de intimidad con un chico. Solo déjate llevar, se dijo a sí misma
Bill –eres hermosa –pasó sus manos sobre su cintura, ella se tenso –hey…
Afrodisia –ah? –trató de sonreír pero no pudo
Bill –no hay prisa en esto –se acercó y le dio un suave beso –segura que tu…
Afrodisia –si quiero –dijo rápido cortándolo, agachó el rostro –si quiero compartir esto contigo –tomó su mano y jugó con sus dedos –solo que…yo…yo soy –titubeó, sintió un dedo posarse sobre sus labios, subió su mirada
Bill –entiendo –la abrazó –no te voy a lastimar preciosa –se alejó lo necesario para poder juntar sus labios. Fueron pasando los minutos y la intensidad de los besos iba creciendo rápidamente. Sus labios fueron bajando lentamente dejando un rastro húmedo por su cuello hasta que llego al encaje de su ropa interior –muy lindo –ella se rió –pero…estorba no crees? –suspiró cuando sintió pasar sus manos detrás de ella mientras buscaba el broche. Al momento que el broche se soltaba sus sentidos se agudizaron y escuchó el sonido de pasos que se iban acercando rápidamente a donde ellos se encontraban
Afrodisia –Bill –su voz salió débil, él no llegó a escucharla. Se aclaró la garganta y lo llamó nuevamente –Bill –esta vez él la miró sonriendo
Bill –que paso amor?
Afrodisia –tu madre viene para acá…
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