viernes, 19 de noviembre de 2010

Fic Enemys or Lovers Capitulo 51

Fic Enemys or Lovers Capitulo 51

CAPITULO 51


Intentó levantarse pero no pudo puesto que él se lo impidió aferrándose de su cintura. Lo escuchó reírse y se separó lentamente de él
Sindra –tengo que…
Tom –no… –suspiró –no…tienes que –acarició su mejilla –deja que suene –antes de que pudiera contradecirle metió su mano dentro del bolsillo de su jean, sacó el celular que no paraba de sonar y lo tiro al suelo sonriendo
Sindra –puede... –jadeó –puede que sea urgente…solo deja que… –se quedo callada al sentir como los labios rozaron levemente sobre su pecho –que... –cerró sus ojos y se mordió el labio inferior –eres…
Tom –apuesto…sexy? –Se rió suavemente, se acercó y mordió el lóbulo de su oreja, ella gimió y se sonrojó –te ves hermosa
Sindra –lo sé –sonrió juguetona. Aprovechó que se había quedado quieto, se impulsó y rodaron sobre las almohadas quedando ella encima de él –y que…tramas ah? –Le sonrió coqueta –solo veníamos a que te dibujara…y ya lo hice –fue subiendo poco a poco sus manos acariciando su abdomen
Tom –no seas… –posó sus manos sobre su cintura, movió su cadera dando un ligero brinco logrando sacarle un gemido –mala…quedemos aquí un rato más –dijo jugando con el piercing que tenía en su labio
Sindra –no…sé –dijo mientras se acercaba a su rostro –como haces…para convencerme –lo besó apasionadamente al mismo tiempo en que se mecía sobre sus caderas de adelante hacia atrás sintiendo como el calor se esparcía, adueñándose de todo su cuerpo –ah... –tapó sus labios con su mano acallando los jadeos…sintió una manos posarse suavemente sobre la suya
Tom –no hagas eso preciosa –bajó sus manos entrelazándolas –quiero…escucharte –se sonrojó al oír aquella petición –no me niegues ese…placer –le besó la palma de la mano mordiéndole al final –tu voz es tan…sensual… –gimió al sentir los dedos de ella acariciar su entrepierna levemente –no… ¡aaah! …no me tortures
Sindra –sshh…. –lo calló rozando sus labios levemente. Acarició las trenzas que caían por su cuello, al separarse le sonrió –Tom…yo –su cuerpo tembló al reaccionar hacia donde los estaba llevando cada caricia –no puedo –suspiró –no puedo
Tom –no entiendo –acomodo los cabellos que caían ocultando su rostro ante él –que no puedes?
Sindra –esto…yo jamás he estado con alguien y aún no…me siento lista –se mordió el labio nerviosa –perdóname…no debí dejar que…. –titubeó –perdón –agacho el rostro acurrucándose en su pecho desnudo. Al instante sintió como él rodeo con sus brazos su espalda –debes creer que soy infantil –oyó una suave risa, subió su rostro y lo miró extrañada
Tom –crees que me voy a enojar porque no quieras? –suspiró. Con cuidado se movió dejándola recostada del borde de la cama y el a su lado aun abrazándola –no lo estoy linda
Sindra –pero…
Tom –más estoy enojado conmigo por ir muy rápido –le sonrió –debí de saberlo y no presionarte…no tienes que disculparte…okey? –Ella asintió –solo... –se aclaró su garganta –deja…que me ponga mi ropa –ella se sonrojó
Sindra –oh…claro –apoyándose en una de sus manos se sentó, se acomodo su ropa bajando el top y se abrocho el jean… ¿Cuándo lo desató?, pensó sonriendo
Tom –y esa sonrisa? –detuvo sus pensamientos al darse cuenta que la estaba mirando fijamente mientras se ponía su jean –y?
Sindra –acaso no puedo sonreír?
Tom –si puedes –se terminó de poner su polo –te gustó no? –dijo riendo
Sindra –no sé de que hablas –se levantó rápidamente y se quedo al lado de la mesa en donde tenía las pinturas
Tom –ah no? –camino hasta quedar detrás de ella y la abrazo por la cintura –te…lo recuerdo? –dijo presionando su cadera contra el cuerpo de ella logrando que suspirará fuertemente –ya?
Sindra –mmm…aun no –acarició sus manos y le sonrió
Tom –eres única –se acercó y besó su cuello –por eso me gustas
Sindra –te gusto? –dijo alzando una ceja
Tom –te quiero –caminó y quedo frente a ella
Sindra –me quieres? –cruzó sus brazos
Tom –te... –estiró su mano, tomo su mentón y lo levantó dejando sus rostros a escasos centímetros –amo
Sindra –mucho mejor –se rió y lo abrazó –ya terminaste de cambiarte?
Tom –si…tienes algo en mente?
Sindra –de hecho... –lo miró picara –si…

Tom –sabes…esto no era lo que tenía en mente –dijo frunciendo el labio, ella se rió
Sindra –no te gusta? –Dijo mientras se recostaba en el respaldar de la silla, la miró serio –jajajaja…pero si te ves bien
Tom –me veo ridículo –se alejo de la mesa y la miró –esto es necesario? –Señalo el mandil –que cruel eres
Sindra –te miras bien sexy –se rió –además que en serio estoy cansada –dijo recordando todo lo que había caminado para buscar información sobre los gemelos Kaulitz –si? –le guiñó
Tom –a la próxima no caeré en los pucheros que me hagas –se rió. Volteó quedando frente a una de las ollas en donde hervía el chocolate –que más desea la señorita? –lo miró sonriendo, se levantó y fue hacia el refrigerador que estaba en una de las esquinas de la cocina, abrió la puerta y se inclinó, para buscar entre los anaqueles –que haces?
Sindra –yo deje... –escuchó los ruidos de envases de vidrio –unas fresas por…aquí están! –al levantar su cabeza se golpeó con el borde de la puerta y dio un brinco –auch! –dejó el envase de vidrio en donde estaban las fresas
Tom –con que te golpeaste? –dijo dejando a fuego lento la hornilla, se acercó –estás bien?
Sindra –refrigerador del demonio! –se llevó sus manos a su nuca
Tom –supongo eso responde mi primera pregunta –suspiró –déjame verte
Sindra –no fue muy duro el golpe –dijo mientras el acariciaba el punto de su nuca en donde se había golpeado
Tom –ten más cuidado –la regañó sonriendo –ve a tu cuarto, ahorita subo esto
Sindra –seguro?
Tom –si…ve –asintió y se encamino hacia las escaleras, antes de subir dio un vistazo a la cocina y sonrió. Rápidamente subió y entro a su cuarto. Acomodo unas ropas que había dejado en el suelo y se recostó en su cama
Sindra –no he llamado a Afrodisia –dijo recordando que la llamada perdida había sido de ella –la llamo ahorita? –Buscó su celular entre sus ropas y lo sacó –mejor…no vaya a ser que luego me mate por no haberla llamado –marcó unos botones y se pegó el celular al oído –vamos…contesta –bufó –genial…ahora ella es la que no contesta…habrá ido con Bill? –suspiró –espero que este todo bien –se volteó al escuchar unos pasos que venían de las escaleras y sonrió –necesitas ayuda?!
Tom –no! –se mordió el labio inferior, se quedo mirando la puerta…esperando a que apareciera –aaah!
Sindra –que paso? –se acercó al borde de la puerta
Tom –nada…nada –estaba apoyado en el barandal –creo que tienes que hacer unas reparaciones en ese escalón –al mirar hacia abajo vio como estaba roto
Sindra –perdón? –Tomó la bandeja en donde traía la comida –no creí que estuvieran en tan mal estado –dejo las cosas en la mesita que tenía cerca de su cama –no te lastimaste ni nada?
Tom –pff…no es para tanto –levantó una ceja riéndose –soy muy fuerte como para que una simple caída me haga daño
Sindra –no me digas –dijo burlona –uuuy que fuerte…le ganas a una escalera
Tom –ya sabes que no puedes jugar con fuego –le rodeo su cintura con sus brazos –mejor... –se recostó con ella en la cama –nos quedamos un rato tranquilos
Sindra –que milagro que estés calmado –le sonrió –me parece –dejó que el se acomoda sobre sus almohadas y ella luego se recostó sobre su pecho y se acurrucó…

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jueves, 11 de noviembre de 2010

Fic Enemys or Lovers Capitulo 50


CAPITULO 50

Instantáneamente sintió como él acariciaba sus manos que las tenía a la altura de su cintura. Cerró sus ojos alejando las dudas que atropellaban su mente, ahorita estaba junto a él y nada más importaba
Tom –a que se debe este abrazo? –dijo riendo
Sindra –no es nada –se separo y camino quedando frente a frente –no puedo abrazarte?
Tom –claro que puedes –le sonrió –solo que…sentí algo raro –ella se quedo callada –tienes algo que te este molestando? –rápidamente bajo su vista nerviosa –o quizás me equivoque?
Sindra –si…te equivocaste –intentó sonreír –y para que querías juntarte?
Tom –tengo que tener un motivo en especifico para verte? –dijo juguetón y ella solo sonrió
Sindra –aja
Tom –bueno…en parte es porque si quería hablar contigo sobre algo –ella bufó
Sindra –lo sabía –dicho esto y se sentó en sobre la arena –y que es?
Tom –ni hola me has dicho –se quejó. Se agacho y sentó a su lado
Sindra –tu tampoco –se rió. Se quedaron mirándose por unos instantes –hola
Tom –hola hermosa –se sonrojó –no me das un beso?
Sindra –estas exigente hoy verdad? –dijo mientras se recostaba en su hombro –y si no quiero?
Tom –entonces tendré que ser más persuasivo –se rió –porque no quieres…ah? Es que ya te arrepentiste de estar conmigo? –dijo riendo. Sin embargo ella recordó lo sucedido horas atrás, las dudas que habían surgido gracias a la información que obtuvo en ese bar acaso…ella lo dejaría? El solo pensarlo le causo escalofríos –ey estás bien? Te ha puesto algo pálida –maldijo el acordarse aquellas palabras –ey…mírame –suspiró y lentamente subió su rostro cruzando miradas –que sucede? –sus ojos la miraron preocupados –que es lo que te está molestando?
Sindra –es que... –se quedo callada unos segundos y luego habló –estoy algo cansada…nada más
Tom –segura? –le acarició su rostro quitando unos mechones que caían sobre sus mejillas
Sindra –segura –mintió. Perdóname…no puedo decirte nada…no hasta ver por mis propios ojos que es mentira, pensó –y…que me querías decir? –le sonrió
Tom –ah eso –se rascó la nuca y se rió nervioso –pues, verás…
Sindra –aja?
Tom –bueno…ya sabes, como eres mi novia pues…ella quiere conocerte –dijo resoplando
Sindra –mmm…quien quiere conocerme? –dijo tensa
Tom –mi madre
Sindra –ah? Tu….tu madre? –su corazón se agito –pero…porque?
Tom –la verdad que no lo sé –jugó con la arena que había en su mano –cosas de madres supongo
Sindra –ay dios –llevo una de sus manos a su pecho y suspiró –pero…no sé qué decir…digo
Tom –no quieres? –la abrazo –mi madre es una buena persona, solo quiere conocerte
Sindra –lo sé pero…no es algo…pronto para eso? –trató de excusarse
Tom –tú crees? –Sonrió –si…podría decirse que es rápido –se quedo pensando unos segundos y la miró –no quieres verdad? –Ella negó –me lo imagine
Sindra –no lo tomes a mal –por favor…líbrenme de esta, pensó –pero…no creo que sea…apropiado
Tom –tranquila –le besó el cabello –no te obligaré a ir –la abrazó
Sindra –gracias por comprender –se acurrucó –no tendrás problemas con tu madre?
Tom –la convenceré con mis encantos –dijo sonriendo coqueto
Sindra –uff…entonces vas perdido –se rió y el la miró serio –que?
Tom –no crees que sea encantador?
Sindra –mmm…la verdad? –dijo seria
Tom –que chistosa –bufó –tú... –no pudo continuar y agacho la mirada
Sindra –dime –dijo mientras le tomaba la mano y acariciaba las yemas de los dedos
Tom –crees que le habría caído bien a tus padres? –Preguntó nervioso, ella le sonrió –no te burles…lo digo en serio
Sindra –no pareces del tipo que se mezclaría con los padres de una chica, estoy sorprendida…solo eso
Tom –nunca estuve con alguien así…de novio
Sindra –no?
Tom –no, si alguien me interesaba no era nada serio…solo de juego –la miró –pero…ahora que estoy contigo es diferente y…todo es nuevo...no sé….es nuevo –se rió –es como si no supiera que hacer…como si todo lo que sé se esfumara…y me convirtiera en ese chico pequeño de hace años, que está nervioso por hablar con la chica que le gusta –sonrió –no puedo creer que te haya dicho eso –se sonrojó. Una alegría la inundo por completo al verlo tan vulnerable ante ella. Sabía que él no era del tipo de chicos que contaban lo que sentían a cualquiera sin embargo se lo había dicho…a ella. Su corazón latió más rápido; se movió logrando quedar sentada en las piernas de él aun estando de lado, alzó sus brazos rodeando su cuello y lo besó suavemente
Sindra –gracias –le sonrió
Tom –porque?
Sindra –por confiar en mí y contarme esto –se acomodó y se recostó sobre su pecho –sabes…no eres el único
Tom –ah no?
Sindra –no –se rió –yo…bueno, nunca... –dudó unos segundos pero decidió decirlo –nunca he estado con alguien –se mordió el labio y desvió su mirada hacia el mar, sintió como el tomaba su rostro moviéndolo hasta que quedaran frente a frente –que?
Tom –es…en serio? –dijo dudando –nadie? Pero…se pueden contar si estuviste con alguien pero nada formal
Sindra –nada de nada –dijo avergonzada –nunca tome tanta atención a ese lado…supongo, además –dijo antes de que el dijera algo –mi carácter no ayudo mucho creo
Tom –son unos idiotas –ella lo miró sorprendida –como pueden ignorar a semejante chica? –se sonrojó –pero mejor para mí –dijo coqueto
Sindra –y como es mejor?
Tom –pues –le dio un beso en su mejilla –eso significa que yo he sido tu primer beso…si?
Sindra –si
Tom –tu primer novio
Sindra –si –se rió
Tom –y seré el primero en…
Sindra –Tom! –lo regañó. Sus mejillas estaban rojas –cállate –dijo bajito, él la miró pícaro –odio que tengas esa mirada
Tom –porque? –se acercó y jugo rozando suavemente sus narices
Sindra –porque ya no puedo enojarme contigo –le dio un beso fugaz en sus labios
Tom –no debiste decirlo –dijo serio –ahora…lo tendré en cuenta para convencerte en futuras ocasiones –se rió –y bien señorita…que haremos?
Sindra –haremos? –
Tom –o quieres quedarte todo el día aquí?
Sindra –no pero no se me ocurren muchas ideas…decide tu
Tom –segura? –levantó una ceja juguetón
Sindra –si…y si es algo que implique estar recostada mejor –dijo cerrando los ojos y acurrucándose
Tom –bueno…se de algo en donde podemos estar recostados…implicaría estar desnu…
Sindra –no –lo cortó al instante
Tom –pero no lo has escuchado –dijo haciendo un puchero
Sindra –ya sé que es –dijo aguantando la risa –y no…acaso no piensas en otra cosa que no sea eso?
Tom –claro que sí –ella se rió –no me crees?
Sindra –ya….ya… te creo –le sonrió –ahora dime que haremos el día de hoy que no sea eso
Tom –pues si es así…acortas la lista de actividades –se rieron –que tal si?
Sindra –que tal si? –dijeron al mismo tiempo. Se miraron y sonrieron –que?
Tom –las damas primero
Sindra –quiero... –suspiró profundamente y lo miró fijamente –quiero dibujarte –su cuerpo tembló al recordar el retrato de sus padres –o…mejor…no –titubeó
Tom –me gusta –tomo su mano y la besó delicadamente –la idea…entonces?
Sindra –vamos a mi casa –se levantó con cuidado de no lastimarlo y ambos se encaminaron a su moto –viniste en tu moto?
Tom –no
Sindra –de acuerdo, iremos en la mía –el asintió y se fueron. En todo el camino sintió como Tom se aferraba a ella a su cintura, sus manos jugaban con la hebilla de su jean, sonrió. No importaba cuanto le advirtiera el seguiría jugando. Apretó el timón y se concentró en el sendero que tenía por delante, pero rápidamente su mente se perdió por lo sucedido en la mañana. Intento ignorarlo pero no pudo. Las preguntas aun rondaban libremente, quería…deseaba preguntarle pero ¿qué pasaría si…? No, se dijo a sí misma. Estaba sacando conclusiones apresuradas…eso era. Podría ser una coincidencia solamente. Despertó al sentir unas manos sobre las suyas, se giró mirándolo
Tom –tranquila –le sonrió –solo te ayudo…ya que tu quieres matarnos –al volver sus ojos al frente notó que podrían haberse estrellado contra unas rocas que estaban atravesadas con unos troncos caídos. Quiso disculparse pero de sus labios no salió ni un sonido –está bien –dijo acariciando su mano mientras dirigía la moto –no es incomodo conducir así –dejó que el manejará lo que faltaba para llegar, estando cerca de su casa retomo el mando y aceleró para llegar más rápido. Parqueó la moto de un costado de su casa y se acercaron a la puerta
Sindra –pasa –le invitó apenas entrar ella. Cerró la puerta con cuidado debido a que antigüedad y dejo su chaqueta en la sala –acompáñame –le hizo una seña con su mano mientras se acercaba a una puerta de madera con unos diseños en el frente
Tom –no será en tu cuarto? –dijo mientras abría la puerta
Sindra –no…yo prefiero este cuarto –bajó un escalón –lo diseñe por si…en algún momento volvía a dibujar –se volteó y siguió bajando la escalera que estaba alumbrada por unas pequeñas lámparas –mi…madre –dijo al terminar de bajar –tenía un cuarto parecido en nuestra antigua casa –él se paró a su lado observando cada detalle de la habitación –ella decía…que era para mí –suspiró –un lugar en donde podría dibujar tranquila y donde nadie más podría entrar –se limpió una lágrima –ese cuarto desapareció cuando fue el ataque…ellos lo destruyeron…junto con los dibujos que había hecho mi madre –cerró sus ojos recordando el rostro de su madre al demostrarle los dibujos que había creado de ella siendo una bebé, de cuando su padre la tenía en sus brazos y todos juntos –no es igual…pero trate de que se viera igual –dijo sonriendo –que te parece?
Tom –increíble –dijo mientras miraba los decorados y diseños en las paredes –tu lo hiciste? –Ella asintió –se nota que eres una artista –a pesar que el cuarto era pequeño contaba con varios muebles repletos de pinturas de todos los colores, pinceles, lápices, hojas sin usar dispersas, cuadernos de bocetos. En una de las esquinas había una cama de barrotes color bronce en cada esquina, estaba cubierta por unas sabanas blancas algo arrugadas –una cama? –dijo curioso
Sindra –a veces pasaba días aquí completos tratando de dibujar algo pero no podía…o bueno, no quería…la cuestión es que no salía y me dormía ahí pensando en que si la inspiración me llegaba tendría un lápiz y hoja cerca de mí
Tom –ya veo –le sonrió –me gusta esta habitación –se sentó en la cama –es muy acogedora –ella se rió –estoy seguro que tu madre pienso lo mismo –un brillo apareció en sus ojos
Sindra –tu…crees? –él asintió –bueno…mejor nos ponemos manos a la obra –dio media vuelta y buscó entre las hojas –aquí esta –dijo sacando un carboncillo –donde…deje…aquí esta! –De un cajón sacó una navaja, él la miró extrañado –es para sacarle filo al carboncillo –se sentó en un banquito que había y empezó a sacarle filo –ahorita empezamos
Tom –de acuerdo –vio por el rabillo del ojo que se acostó en la cama. Volvió su mirada en la navaja antes de que se terminara cortando. Se demoró unos segundos más y sopló suavemente para quitar los restos que quedaban en sus manos
Sindra –listo –dijo para sí misma. Se levantó y jaló el cuaderno de bocetos que tenía abierto, con cuidado buscó un espacio que tuviera limpió y lo acomodo en la mesita –eh…Tom? –el se sentó –tan solo…ponte…ponte cómodo
Tom –no necesitas que este en alguna pose o algo? –se rió –o solo…así?
Sindra –bueno –se acercó al borde de la cama y lo miró atentamente –quizás…si... –su voz se apagó
Tom –si? –Su corazón se altero al sentir las manos de él sobre su cintura –tu eres la artista…solo dime y yo lo hago –él sonrió
Sindra –yo quiero…dibujarte
Tom –si lo sé…me lo dijiste –dijo interrumpiéndola –solo quería saber si…
Sindra –desnudo –sintió un nudo en su garganta al decirlo y se sonrojó, al instante agacho su rostro –quiero retratarte desnudo –lentamente levantó su mirada y cruzaron miradas –si no quieres…yo…está bien –se regañó mentalmente al ver como tartamudeaba
Tom –ey… –entrelazó sus manos –tan linda –se acercó y le beso suavemente sus labios, al separarse sonrió –entonces…empezamos? –ella asintió –deja que…me prepare si? –volvió a sentir y se volteó. Respiró profundo y acomodo lo que necesitaría para el dibujo, estando todo listo se giró y se sentó en el banco. Al subir la mirada se quedo absorta en él. Se había estaba quitando la chaqueta que traía, la dejo sobre un mueble que había al lado de la cama y la miró. Sin quitarle la mirada dirigió sus manos hacia el borde de su polo y jaló poco a poco subiéndolo hasta sus hombros, con un ágil movimiento se lo quitó por completo. Sus ojos se deslizaron por su piel bronceada y su abdomen, una risa traviesa se les escapó –ya no estás tímida? –dijo quitándose el cinturón y tirándolo al suelo
Sindra –no digas eso –se quejó, el sonrió. Se agacho para quitarse sus zapatillas una por una sin perder el contacto visual con ella, las dejó debajo de la cama. Sentía que su corazón saldría disparado de su pecho, las pulsaciones que daba la estaban mareando. Cerró sus ojos tranquilizándose, tragó saliva cuando vio las manos de él posarse sobre el botón del jean y su respiración se detuvo. Apretó con fuerza el cuadernillo que tenía observando cómo lentamente iba bajando el jean dejando a su vista sus piernas. Con cada segundo que pasaba sus mejillas iban tomando un tono rojizo. ¿Sería capaz de retratarlo así? Ya no había vuelta atrás, sino quedaría como una tonta si ella misma se lo había pedido. Respira…solo respira, pensó. Un sonido la sacó de sus pensamientos, al mirarlo se dio cuenta que ya se había quitado toda la ropa y estaba sonriéndole
Tom –como quieres que me ponga? –su voz la hizo reaccionar y temblando se acercó
Sindra –pon... –se aclaró la garganta –ponte recostado sobre estas almohadas –si…apóyate en este brazo para que quedes de lado mirándome
Tom –así? –estiró sus piernas levantando una y dejando recostada la otra sobre la colcha, sus ojos lo miraron rápidamente y se sonrojó –creo que te estás sonrojando más seguido…o me parece? –se rió coqueto
Sindra –silencio –intentó sonar enojada pero no pude, su voz apenas si le salía –ahora –se sentó tomando el cuaderno y el carboncillo –necesito que respires profundo y me mires…trata de no moverte mucho si?
Tom –está bien –cerró sus ojos y fijo sus ojos en ella, clavándole la mirada profundamente…ella se estremeció. Aferró el carboncillo en sus dedos y lo acercó a la hoja en blanco comenzando un trazo delgado. Conforme iba trazando las líneas del rostro su corazón se agitaba más y más y una alegría rebosaba dentro de ella.
Fue delineando el contorno de su pecho delicadamente siempre subiendo la mirada para no perder ningún detalle, ni el más pequeño lunar. Soplaba de rato en rato la hoja para no permitir que los restos del carboncillo dañaran la imagen que poco a poco cobraba vida. Mordió sus labios cuando bajo la vista a su entrepierna y se quedo mirándola unos minutos y volvió su vista al papel en donde plasmó cada detalle, podía sentir su rostro arder como si las brasas del infierno mismo estuvieran rodeándola.
Tom –todo en orden mi querida artista? –suspiró y lo miró
Sindra –todo bien –le sonrió –ahora…relájate…estas un poco tenso
Tom –supongo que eso pasa cuando estas desnudo frente a tu novia –se rió
Sindra –ya casi terminó, vuelve a la posición en que estabas –se movió –si…ahí…no te muevas –volvió su vista al cuaderno en donde la imagen de Tom estaba casi completa. Pasaron unos minutos más mientras que le daba los últimos retoques al dibujo entre sonrisas y miradas pícaras –listo –se paró con cuidado de no hacerlo muy rápido debido al tiempo que llevaba sentada. Sonrió al mirar el resultado, se acercó al borde de la cama y se sentó en la esquina donde él estaba apoyado –mira –le enseño el cuaderno –para el tiempo que llevo sin dibujar a alguien de cuerpo entero no me quedo tan mal…tu qué dices? –nerviosa observó como los ojos de Tom se paseaban de un extremo al otro de la hoja viendo su retrato. Su rostro no delataba decepción más sin embargo tampoco felicidad –no…te gusta?
Tom –es... –sonrió –estoy sin palabras –la miró –me gusta
Sindra –en serio? –Se sonrojo –es la primera vez que dibujo a alguien... –el la miró divertido –ya sabes
Tom –solo a mí –le susurró al oído, se estremeció al escucharlo
Sindra –q…que?
Tom –no dibujes a nadie más…así –hundió su rostro en el espacio del cuello y la besó –solo a mí…si? –un escalofrió recorrió su cuerpo al sentirlo cerca y se alejó
Sindra –lo prometo –le sonrió. Evitando verlo se volteó y se dirigió a la mesa para dejar sus instrumentos y el dibujo lo guardó en un portafolio en una gaveta –te…te dejaré solo en el cuarto para que puedas ponerte tu ropa –dijo rápido –te esperaré afuera –apenas dicho esto camino hacia la puerta y poso su mano sobre la perilla
Tom –espera –escuchó su voz algo ronca –ven –su cuerpo tembló, y se quedo ahí sin moverse
Sindra –necesitas algo? –eludió su comentario y no volteó
Tom –ven –dijo nuevamente, ella levemente negó con la cabeza. Un silencio se adueño de la habitación por tan solo unos minutos antes de que oyera el sonido de la cama, se había levantado. Pasaron unos agonizantes segundos y sintió las manos de Tom rozar sus brazos hasta llegar a sus muñecas –voltéate –sin tardarse obedeció y quedaron frente a frente
Sindra –Tom –intentó regañarlo pero de su voz solo salió un débil gemido
Tom –ven amor –guiada por sus manos caminó junto a él quedando cerca de la cama. Se puso detrás de ella ayudándola a recostarse sobre las sabanas cerca de donde estuvo antes acostado. Se sentó en la cama y gateó hacia ella
Sindra –tengo que levantarme –intentó salirse pero el rodeo su cintura con su brazo deteniéndola
Tom –quédate –se acercó a su rostro –conmigo –la besó –un rato más…solo un rato más –ella asintió
Sindra –no tienes frió? –dijo acariciando su espalda, a los segundos se rió por la pregunta que había hecho
Tom –contigo nunca –se sonrojó –tu sola presencia me acobija
Sindra –te amo –suspiró, llevo una de sus manos a su rostro acercándolo a ella –te amo tanto
Tom –y yo a ti preciosa –dejándose llevar cerró sus ojos al sentir sus labios rozarse. Sintió recorrer escalofríos por todo su cuerpo al momento en que sintió el peso del cuerpo de Tom sobre el de ella. Sus manos fueron detrás de su cuello acariciándolo mientras lo apegaba más a ella intentando profundizar más el beso. Desde el momento en que se juntaron en la playa había anhelado sus labios, quería sentir que era real…que estaba con ella y que no se había ido. Su mente no paraba de atormentarla pero no más, ahora eran solo él y ella…juntos. Su pecho subía y bajaba más rápido conforme el beso aumentaba su fuerza dejándola ansiando más. Fue bajando sus manos rozando sus hombros, su abdomen hasta llegar a su cintura, posó sus manos en su espalda baja y con fuerza lo apegó hacia ella causando un choque entre sus cuerpos. Un gemido ronco salió de los labios de Tom. Suspiros ahogados lograban escabullirse de sus labios al sentir las manos de él acariciando sus muslos lentamente mientras le besaba el camino del cuello a su pecho
Sindra –To…Tom –jadeó. Sintió como sus dedos tomaban el borde de su top subiéndolo cuando un sonido los detuvo…
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martes, 9 de noviembre de 2010

Fic Enemys or Lovers Capitulo 49


CAPITULO 49

Al cerrar la puerta de salida del local observó que nadie la viera salir, se acomodo su ropa y caminó hacia su moto que la había dejado a unos metros al lado de la puerta. Se sentó, sacó la llave y la encendió, se quedo pensando unos momentos “ –no! espera! –Gritó asustado –son…altos…uno…tiene estilo rapero…y el otro…es más de rock…no sé –dijo jadeando –ellos….ellos vienen dentro de unos días al club –esas palabras la reconfortaron y sonrió –yo….yo puedo conseguir que los vean” las palabras se repetían en su mente “son…altos…uno…tiene estilo rapero…y el otro…es más de rock” cerró sus ojos suspirando
Sindra – ¿qué…qué estas pensando Sindra? –Dijo mirando al cielo –que estas pensando... –se llevo sus manos a su rostro y froto sus ojos – ¿qué tonterías estas pensando? –Sonrió insegura –mejor me voy –cerró sus ojos deteniendo las lágrimas que querían salir y se puso en marcha hacia el castillo….

En aquel cuarto la oscuridad reinaba y el silencio era interrumpido cada minuto que pasaba, por un sonido suave que indicaba que le había llegado un mensaje nuevo a su celular. Estiró su mano y recogió el aparato del suelo en donde caído al ella tirarlo. Abrió la tapa y dio clic al botón “leer”
Amor… ¿Por qué no contestas? …estoy preocupado…te quiero –se mordió el labio inferior al leerlo. Desde que había llegado al castillo había estado recibiendo llamadas y mensajes
Hola, te fuiste sin avisar…estás loca?
Aun estás débil…llámame

No respondes las llamadas…estarás ocupada, no hagas esfuerzo…reposa si? ;)

Que mala…manda un mensaje así sabré que estás bien
Afrodisia…
¿qué sucede?

Cariño…está todo bien?
No has respondido…no me preocupes, si?

¿Por qué no contestas?

No entiendo que está pasando…háblame si?

Te amo

No sé qué hacer…dime ¿dónde estás?

Estás…evitándome?

Y a ninguno le respondió, por más que quiso. Con cada llamada que recibía su corazón se agitaba y se repetía a sí misma “esto es lo mejor”. Con el pasar de las horas las llamadas fueron disminuyendo las llamadas y mensajes…hasta que su celular dejó de sonar. ¿Se habrá rendido?, pensó entristecida…aunque no fuera a contestarle…tenía la esperanza que la llamará una vez más…quizás…quizás tendría el valor de contestarle pero esa llamada…no llegó
Afrodisia –si…. –dijo mirando al cielo que se podía apreciar a través de su ventana –esto…es lo correcto…porque... –sintió una lágrima correr por su mejilla –porque…me duele tanto? –cerró sus ojos dejando que las lágrimas bañaran su rostro –porque tiene que doler? –sollozó –porque –se abrazó a sí misma tratando de proporcionarse calor –te extraño…como se supone que pase mi vida sin ti? ¿Cómo? Pero…no quiero que mueras por mi culpa…no puedo permitirlo –escuchó unos ruidos que venían de su puerta –déjenme en paz!
Sindra –ábreme…soy yo! –de un brinco se levantó de la cama, fue hacia el espejo y borró las lágrimas que tenía –que tanto haces? Abre ya!
Afrodisia –ya voy…que odiosa –abrió la puerta dejándola pasar –que quieres? –se quedo alejada de ella para que no la viera bien –si es para el entrenamiento ya lo hice sola con los soldados…asique si es eso puedes irte
Sindra –nada de eso –dijo seria –dime que te está pasando? –caminó hacia una de las paredes y prendió la luz –acaso te convertiste en topo?
Afrodisia –quiero la luz apagada –intentó prenderla pero Sindra se interpuso –no quiero…
Sindra –has estado llorando –la interrumpió –verdad?
Afrodisia –déjame –intentó nuevamente moverla pero no pudo –muévete
Sindra –vamos –le tomo el hombro –porque…
Afrodisia –vete! –se volteó y caminó hacia su terraza. Sonrió melancólica y salió junto con ella –he dicho que te vayas…no oíste?
Sindra –claro –le sonrió –pero no lo haré –la miró –lloraste? –dijo mirando sus ojos
Afrodisia –no sé para qué preguntas si ya sabes la respuesta –bufó –tuve un mal día…eso es todo
Sindra –no será porque Bi…
Afrodisia –no lo menciones –la calló –es eso de lo que vienes a hablarme?
Sindra –te escuche
Afrodisia –de que hablas?
Sindra –escuche lo que dijiste antes de que tocara –ella abrió sus ojos –no lo tomes a mal…no te estaba espiando –dijo al ver la mueca que hizo –porque quieres mentirme…y más importante…mentirte a ti misma?
Afrodisia –es mi vida o no?
Sindra –pero no por eso tienes que privarte de estar con él…acaso lo estas pasando muy bien? –Bajo su rostro –te divierte todo? –derramó unas lágrimas –acaso crees que a él le gusta? Ah? –suspiró y fue dentro del cuarto, tomo el celular y regresó –no le has respondido verdad? Porque te torturas?
Afrodisia –yo... –sollozó –el…el sueño
Sindra –al diablo el sueño! –golpeó la baranda del balcón –lo amas? –dijo seria
Afrodisia –mira…
Sindra –te pregunté si lo amas?
Afrodisia –si
Sindra –entonces –le demostró el celular –habla con el
Afrodisia –pero
Sindra –vamos…no seas así –le dio el celular –hazme caso…no lo dejes pasar…yo tampoco lo haré…asique no lo hagas
Afrodisia –a…que te refieres?
Sindra –luego te explico...ahora llámalo que debe estar angustiado –le sonrió
Afrodisia –que haría sin ti?
Sindra –no mucho –se rió –pero ahora….anda…ve…llámalo –ella asintió y salió corriendo del cuarto –será…que te lo podre decir? –suspiró –que…que pasaría si te lo digo? Que harías?....que haría yo? –sacó su celular de su jean y apoyo sus brazos en la baranda sosteniendo su celular –ahora soy yo…la que quiere esconderse –se rió –que ridículo –sintió su celular vibrar –vaya... –se pegó el celular al oído –alo?
–que mala….me dejaste en espera no? –escuchó cómo se reía
Sindra –no fue mucho…o sí? –camino hacia el pasillo después de cerrar la puerta del cuarto
–claro que fue mucho…no me crees?
Sindra –exagerado –se rió –ya te iba a llamar –resopló –pero ya llamaste tú
–aja…me debes una –sonrió. Al salir del castillo observó que ya no estaba la moto de Afrodisia y suspiró aliviada –y ese suspiro? No será por otro chico verdad? –notó su tono de voz serio
Sindra –mmm…puede ser –se tapó con su mano los labios para no reír –tu qué crees?
–Que patearé al idiota que ande por ahí –dijo serio y ella estalló en risas –te ríes? Y bien…quién es?
Sindra –no es nadie…mis ojos solo tienen un dueño –dijo sonrojándose, roló sus ojos al darse cuenta que el no la veía –querías juntarte no? por eso llamaste?
–a las dos preguntas…si –suspiró –puedes ahorita?
Sindra –claro…en donde?
–a…nuestro lugar? –sonrió
Sindra –de acuerdo, nos vemos –colgó y guardó su celular en uno de los bolsillos de su chaqueta. Dudo en ir por unos segundos pero cerró sus ojos y suspiró –ya le dijiste que sí…no seas tonta y ve –se dijo a sí misma. Revisó su moto para saber cuánto tenía de gasolina, viendo que tenía lo suficiente encendió la moto y se dispuso a ir con Tom.
Mientras manejaba por el bosque, los recuerdos de cuando conoció por primera vez a Tom le vinieron uno a uno en su mente y una sonrisa adorno su rostro

“Tom –hola preciosa –sintió como alguien le hablaba, se detuvo y se volteó quedando frente a frente con el chico –como una lindura como tu esta tan sola esta noche? –vio como se acercaba a su rostro y le besó la mejilla
Xx –tu? –Dijo más para ella –que pequeño es el mundo

Tom –perdón? –al instante notó que rodeó con sus brazos su cintura –tu nombre hermosa?
Xx –no tan rápido galán –quito los brazos de su cuerpo –y…porque habría de decirte mi nombre si no se el tuyo?
Tom –me llamo Tom –él se agacho y quedo muy cerca de su cuerpo –que te parece si vamos a un lugar en donde podamos conversar más tranquilos?

Xx –otro lugar? –el asintió. Ella se acercó más –más…más tranquilos? –dijo acercándose hasta rozar sus labios

Tom –si –vio como el cerraba sus ojos para besarla y se alejo rápidamente

Xx –no gracias, buen intento! –le dio una palmada en su pecho y se fue a la barra…”


Y creer que en ese momento lo quería matar, se rió. Pero luego…todo cambió

"Conforme la noche pasaba, el frió se hacía aun más fuerte pero no me quería ir. Hacía tiempo que no venía a ese lugar para poder estar tranquila. Sin nadie quien me perturbe y así poder cantar. Si, el canto es un don que tenía…o mejor dicho había heredado de mi padre. El solía cantarle a mi madre cada noche, lo sé porque me escondía detrás de su puerta y escuchaba como mi padre le cantaba a ella para que durmiera arrullada bajo su voz. Mientras cantaba escuché unos ruidos entre los arbustos que tapaban ese claro pero luego hubo un silencio. Que hermosas las estrellas, estaba viéndolas recostada sobre aquella roca. Me quede asombrada al ver como poco a poco las luciérnagas iban saliendo y se quedaban alrededor de mi brazo, sin moverlo mucho jugué con las que habían, era divertido. Me quede callada de un momento a otro al sentir como alguien estaba cerca. Podía sentir su débil respiración, el latir de su corazón…era él. Me senté en la roca y fije mis ojos en aquel árbol en donde se escondía, espere unos segundos hasta que vi su rostro asomarse por el borde de la corteza…era Tom, ¿cómo olvidarlo? Se quedo ahí sin decir nada, asique decidió ser quien rompiera el silencio
Sindra –hace cuanto estás parado ahí? –le pregunté aun sabiendo ya la respuesta, le sonreí –no me dirás?

Tom –solo…solo un rato –dijo tartamudeando

Sindra –mientes –vi como se mordía el labio inferior tenso

Tom –bueno, un buen rato –me sonrió…que hermosa sonrisa, no quería que se fuera asique extendí mi mano –que?

Sindra –te quedarás ahí?... –sonrió –acércate…no muerdo –reí juguetona, se acercó poco a poco –bueno quizás si…pero ahorita no –se sentó en la roca y me miró examinándome –que pasa? Tengo algo en mi cara?

Tom –no
Sindra –entonces, porque me miras raro?
Tom –es que…creo que me acostumbre a los gritos que das al verme y no a este trato
Sindra –y como te estoy tratando ahorita? –pregunté nerviosa…no lo trataba especial, es que…me sentía bien con él aquí…tan solo me sentía bien

Tom –mmm…bien? –no pude evitar reírme al oír su voz…y el rió conmigo

Sindra –será porque ahorita no estás siendo un idiota –dije entre risas

Tom –idiota? –repitió y yo asentí

Sindra –esa actitud de soy todo un galán…irrita, eso juntando lo pretensioso, ególatra y –sonreí al ver su rostro serio

Tom –creo que capte –frunció su ceño, reí suave –te puedo decir algo sin que me pegues o enojes?

Sindra –depende de que me digas pero…a ver

Tom –bueno… –se quedo callado por unos momentos –tu…

Sindra –yo? –que quería decirme?

Tom –cantas lindo –vi que al instante volteó su rostro avergonzado, que tierno…me sonroje pero él no lo noto

Sindra –gracias –suspiró –me gusta venir por estos lados y cantar un rato –se que no debería habérselo dicho pero…quería

Tom –ya veo

Sindra –y tú…que hacías pro el bosque eh? Es peligroso a estas horas –le bromeé

Tom –insinúas que no puedo defenderme? –dijo con esa voz de presumido

Sindra –no claro que no –me reí fuertemente

Tom –apuesto que soy más fuerte que tú

Sindra –ya quisieras niño –dije segura –suspiré y mire al cielo, me recordé que Afrodisia había ido con Bill –oye…sin parecer muy curiosa pero…ese chico Bill

Tom –si que tiene? –respondió enojado

Sindra –está esperando a mi amiga? –quería averiguar si es que lo haría

Tom –porque lo preguntas?

Sindra –quería saber

Tom –ella fue?

Sindra –yo pregunte primero –le sonreí

Tom –cierto…pues sí, sí fue y ella?

Sindra –algo me dice que sí –empecé a jugar con mis manos –no me sorprendería que algo pasar entre ellos –dije tranquila

Tom –que? Porque dices eso? –me miró extrañado

Sindra –debes ser ciego o el más tarado para no verlo…me creas o no –mi amiga estaba enamorada lo sabía y ese chico…le correspondía

Tom –bueno…no te llevare la contraria en eso –dijo sonriendo

Sindra –ah no? –qué raro…siempre lo haces

Tom –digamos que yo…pienso lo mismo –me pareció curioso que dijera algo así y lo mire seria, pensando si sería una mentira o verdad lo que decía –mi hermano no es el mismo…y se debe a ella
Sindra –si... –suspiré. De pronto sentí un dolor fuerte dentro de mí, aunque no me gustaba sentir esa curiosidad…yo quería saber que era estar enamorada…que era estar con alguien. Pero…yo lo había prometido…jamás
Tom –ey…estás bien? –quise huir…me sentía muy vulnerable pero antes de que pudiera hacer o decir algo sentí como con su mano me tomaba mi rostro levantándolo hasta quedar mirándonos frente a frente. Cuando me miró fue como si atravesará todo mi cuerpo con solo su mirada, me sentí como si estuviera ahí junto a él desnuda…sin ninguna barrera que pudiera ocultar mis sentimientos ante él. Con cuidado acarició con el dorso de su mano mi mejilla, automáticamente cerré mis ojos al contacto tan dulce de su piel. Mi piel entera se erizó, ¿cómo era posible que con solo un roce suyo sintiera un calor envolverme calmando el latir de mi corazón desbocado? Me levanté bruscamente y me aleje de él
Sindra –adiós –no quise esperar ni un momento más y me fui, era demasiado lo que estaba sintiendo en esos momentos… "

Sin darse cuenta ya había llegado a la playa en donde había estado el otro día junto a Tom. Este mismo ahí la estaba esperando, mirando hacia el mar. Como no la había escuchado llegar, bajo de su moto sin avisarle nada y se fue acercando hacia él. Estando a pocos centímetros de él, lo abrazo fuertemente…
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sábado, 6 de noviembre de 2010

Fic Enemys or Lovers Capitulo 48


CAPITULO 48

Madre –y…siguen sin decir nada? –se rió –o lo negarán? –ninguno dijo nada –Tom?
Tom –porque yo? –Bufó –pregúntale a Bill
Bill –ey! –Lo empujó –vaya apoyo
Madre –tan terrible es que lo sepa? –Suspiró –lo único que quiero es que ustedes encuentren a esa chica que este a su lado pase lo que pase, que sepan lo que es amar a alguien –se acercó a ellos –que su corazón este completo…ya están grandes…tienen de todo en la vida…todo lo que les he podido brindar pero…el amor es algo que solo ustedes podrán encontrar…no quiero que se quiten esa oportunidad de vivirlo –les sonrió –me alegraría saber que lo han hecho –alzó sus manos y les acarició su rostro,
Bill –odio que pongas esas caras –suspiró –eso es manipular…sabes? –ella se rió suave –hace cuanto que lo notaste?
Madre –hace unos días atrás…ambos regresaron a casa con una mirada tan…diferente
Tom –te dije que eras obvio –le quejó bromeando
Bill –ella dijo “regresaron”…asique tu también lo eres
Madre –luego de verlos me di cuenta de lo que pasaba –los abrazo –ay mis pequeños…
Tom –mamá!
Bill –mamá! -dijeron a coro –no somos pequeños
Madre –tienes razón…ya están creciendo –sus ojos brillaron por las lágrimas acumuladas –y…quiénes son? –ambos se miraron –porque las tengo que conocer
Bill –que?
Madre –claro…que esperabas
Tom –pero…
Madre –nada de peros, espero que pronto me las presenten…sin excusas –dicho esto se retiro. Pasaron unos minutos en silencio, mirando al suelo, pensando en las palabras de su madre. ¿Sería buena idea? Ninguno lo sabía pero tampoco podrían persuadir a su madre de lo que había dicho, la conocían muy bien. Se sentaron en la banca que tenían enfrente y suspiraron al unísono
Tom –que piensas?
Bill –lo mismo que tu supongo
Tom –que has pensado hacer?
Bill –hay otra opción?
Tom –no lo creo…ya sabes cómo es mamá
Bill –lo sé…lo tengo presente –bufó –demonios
Tom –tarde o temprano se enteraría no?
Bill –creo que preferiría tarde –se rieron –lo harás?
Tom –no sé como reaccionara al verla
Bill –yo tampoco –lo miró –será…que le caerán bien?
Tom –tienen carácter…son independientes…lindas…con buena personalidad…no dudo que le agraden
Bill –es…bastante formal no? –el asintió –me siento tan raro
Tom –te entiendo –miró al cielo –pero…vas en serio con ella no?
Bill –por supuesto
Tom –entonces nos corresponde el presentarlas…al menos a mamá…a papá…bueno, a él no –se rió –puede que le dé un ataque si las presentamos como nuestras novias
Bill –si pero…que pasara cuando lleguen las locas del clan Müller? –Dijo preocupado –no lo había pensando para nada…si la noticia se esparce…no quiero que Afrodisia piense otra cosa
Tom –tendremos que decirles pero…bueno…aclarar lo que en realidad sucede no?
Bill –si…oye…te has dado cuenta que…no sabemos de donde son ellas?
Tom –si…quería preguntárselo pero no he podido
Bill –yo también
Tom –entonces…nos juntamos con ellas hoy? Digo…para hablarles
Bill –si…aunque
Tom –que pasa?
Bill –ayer…cuando la acompañaba para su casa….bueno tuvimos un percance –él lo miro extrañado –se puso mal…y tuve que llevarla a la casa de nosotros
Tom –y?
Bill –cuando desperté no estaba…y no ha respondido a ninguna de mis llamadas…no sé si estará bien, ayer estaba bien delicada
Tom –tranquilo hermano…iremos con Sindra…estoy seguro que ella nos podrá decir más de algo
Bill –gracias
Tom –si pero…antes nos toca dar el
Bill –entrenamiento…si lo sé
Tom –entonces no se diga más…vamos –angustiado siguió a su hermano quien lo jaloneaba hacia el gimnasio para que entrenaran a los soldados.
Al entrar todos se formaron rápidamente en varias filas por orden de rangos mientras ellos se adentraban, dejaron sus cosas en las bancas que había y se separaron para entrar. Pasaron las horas más sin embargo la preocupación no lo dejaba. En su mente las preguntas no paraban de ahogarlo ¿Por qué se fue? ¿A qué hora se abra ido? ¿Estará bien? Esperaba que le contestará las llamadas y los mensajes que le había dejado o que Sindra pudiera decirles donde encontrarla. Pero…seguía sin obtener respuesta… ¿por qué se fue? ¿Sería por la manera en que la había tratado al regañarla? Podría ser…si se había pasado pero se disculpo y ella…ella le señalo que todo estaba bien, le habría mentido? No…sus ojos no mentían, no era eso. Entonces ¿Qué sería? Se alejo un momento de la lona de combate y suspiró. Recordó la pesadilla que ella había tenido, se había alterado bastante…podría…? Salió de sus pensamientos al escuchar que lo llamaban
Tom –ey…Bill! –Se volteó y miró a su hermano –ya se fueron todos
Bill –ah…okey
Tom –que…te pasa?
Bill –no sé –se froto la cara –vamos a cambiarnos mejor, si?
Tom –de acuerdo –se fueron hacia los vestidores y sin perder tiempo se ducharon y se cambiaron, de reojo observó a su hermano…tenía la mirada fija en el suelo y suspiraba a cada segundo. Al guardar sus cosas se acercó –sigues así…que sucede?
Bill –no me hagas caso –cargó su traje de combate –vamos
Tom –ey… –lo jaló del hombro –animo…si? No te angusties antes de tiempo –le sonrió
Bill –tienes razón –se rió –gracias
Tom –siempre la tengo…por algo soy tu hermano mayor no? –Ambos rieron –llamare a Sindra…


En uno de los clubes más populares entre los vampiros se encontraba, entró por la puerta de empleados tratando de no causar ruido. Miró a su alrededor, las luces estaban apagadas excepto la luz que alumbraba la barra. Todas las sillas estaban acomodadas sobre las mesas, no había música. Y como no, aun era temprano para que empezara a funcionar. Unos sonidos que provenían de un pequeño cuarto que estaba al final de un pasillo le llamaron la atención, caminó sigilosamente siempre observando por si alguien aparecía por detrás. Estando frente a la puerta apoyo su rostro sobre esta para escuchar, sonrió. Giró la perilla con cuidado, poco a poco fue abriendo la puerta dejando ver tras de esta a un hombre alto que estaba de espaldas organizando unos papeles en un escritorio. Cerró la puerta y lo miró, seguía de espaldas sin darse cuenta de su presencia. Dio unos pasos cuando él se volteó mirándola sorprendido, ella sonrió quedando frente a frente
Sindra –hola…Joseph…verdad? –Se acercó a una silla y se sentó tranquila –linda oficina para ser el gerente
Joseph –quien eres preciosa? –Dijo con voz grave –esta área está prohibida
Sindra –esperaba que me pudieras ayudar en algo –suspiró –estoy en busca de unas personas y pues…me contaron que tú me podrías dar la información que necesito
Joseph –depende... –camino lento hacia ella relamiendo sus labios –de que…busques –apoyo sus brazos en el borde del respaldar de la silla apresándola
Sindra –a los hermanos Kaulitz –él la miró serio y retrocedió –tengo entendido que frecuentan tu bar, no es así?
Joseph –no creo que pueda ayudarte –dijo serio –no los conozco
Sindra –pero si han venido a tu club
Joseph –tampoco –se volteó –y…para que los buscas?
Sindra –seguro que no han venido? –preguntó ignorando su comentario
Joseph –si, muy seguro –se dirigió a la puerta y la abrió –ahora, si me disculpas…estoy ocupado linda –se levantó de la silla y se acercó, se paró frente a la puerta y la cerró
Sindra –creo que no entendiste –dijo poniéndole seguro a la puerta –necesito esa información…lindo –dijo imitando su voz –y se que si los conoces…asique porque no nos ahorramos la discusión y me das lo que te estoy pidiendo
Joseph –no sé de que hablas –dijo cruzando sus brazos –estas en el lugar equivocado –suspiró enojada –ahora…te vas…estoy muy ocupado como para seguir perdiendo mi tiempo con una niña jugando a ser adulta –le tomó su brazo y la jaló hacia la puerta
Sindra –que dijiste? –bufó –tu me dirás lo que sabes…ahora! –le dio un puñetazo en su vientre dejándolo sin aire por unos segundos. Se quedo tirado en el suelo mirándola sorprendido –las apariencias engañan –le sonrió –en caso quieras seguir viviendo…me dirás todo lo que sabes de ellos –él negó –no? pff…como se nota que aprecias tu vida
Joseph –quien eres? –Dijo nervioso –que quieres con ellos? –se intentó levantar pero tambaleó
Sindra –ninguna de las dos te incumbe –lo miró seria –ahora…me dirás?
Joseph –púdrete –ella roló sus ojos, se agacho, le tomo del cuello y lo alzó
Sindra –no…ese serás tú –dijo sonriendo, estaba a punto de morderlo cuando un sonido particular la hizo detenerse, libero una mano y sacó su celular de su bolsillo y lo acercó a su oído –alo?
–Hola guapa –sonrió al reconocer la voz
Sindra –y eso que llames? –dijo apretando más fuerte el agarre de sus manos contra el cuello de Joseph causando que sangre y gima por el dolor
–oye…que fue eso sonido? –volteó su vista hacia él y bufó
Sindra –no fue nada
–okey…te llamaba para ver a qué horas nos juntamos…ahora o más tarde?
Sindra –sería más tarde…ahorita estoy algo ocupada
–de acuerdo….oye y puedes…sabes ¿dónde está Afrodisia? –Tragó saliva –mi hermano ha intentado llamarla pero no contesta
Sindra –no he hablado con ella para nada –perdóname por mentirte, pensó –mira…te llamo luego si?
–está bien, nos hablamos luego…te quiero
Sindra –yo también…adiós –colgó la llamada y guarde el celular –bueno…en que estábamos? –lo miró divertida –ah sí –se acercó a su cuello –seguro…que no sabes nada?
Joseph –yo….si los conozco –dijo agachando su rostro, ella sonrió –vienen no tan seguido…siempre están en el área VIP
Sindra –que más? Como son…físicamente?
Joseph –nunca los he visto de cerca…no lo permiten
Sindra –entonces…ya no me sirves
Joseph –no! espera! –Gritó asustado –son…altos…uno…tiene estilo rapero…y el otro…es más de rock…no sé –dijo jadeando –ellos….ellos vienen dentro de unos días al club –esas palabras la reconfortaron y sonrió –yo….yo puedo conseguir que los vean –se rió sonoramente
Sindra –harías eso? –él asintió –muy bien…por ahora te quedarás con vida –lo bajo y dejo tirado en el suelo –pero…te recuerdo que si tratas de huir…si dices algo a alguien o si intentas arruinarme…yo misma te cortaré el pescuezo…quedo claro? –temblando asintió –muy bien…estaré comunicándome contigo pronto entonces –se agacho y le dejo un beso en su mejilla –recuerda que te estaré vigilando –dicho esto le sonrió y se fue….
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lunes, 1 de noviembre de 2010

Fic Enemys or Lovers Capitulo 47


CAPITULO 47

¿Será la única solución?...
¿Lo será?...
No…no quiero que lo sea…no quiero alejarme cuando recién te he encontrado. El dolor que sentiría estando lejos de ti es tan fuerte que me aterra solo pensarlo. Pero los recuerdos de tu cuerpo lastimado, de tus ojos llenos de miedo y tristeza…causados por mí me impulsan a alejarme de ti. El saber que estarás bien será mi fuerza para hacerlo –abrió sus ojos y lo miró, estaba tarareando una canción mientras le acariciaba su cabello
Afrodisia –te amo –susurró, se aferró hacia él y cerró sus ojos deseando que la mañana no llegara….

El sol aun no salía sin embargo ella ya estaba levantada al pie de la cama observando como él estaba durmiendo plácidamente entre las sabanas. Sin hacer ruido busco su celular entre sus ropas, lo sacó y marcó un número
Afrodisia –alo? –Suspiró –si…ya sé que es temprano pero necesito que me hagas un favor…bueno perdón –bufó –necesito que vayas al barranco y busques mi moto…te daré el encuentro ahí ¿sí?...gracias, adiós –guardó su celular y se dirigió a la puerta, antes de salir se detuvo, se volteó y miro a la cama. Nerviosa camino hacia esta, se inclinó hacia su rostro y dejo un beso en sus labios.
Al salir de la casa miró a su alrededor asegurándose de que no hubiera nadie por los alrededores y se encaminó hacia el barranco en donde la estaría esperando Sindra. Daba gracias a que su cuerpo se hubiera recuperado rápido, aunque le quedaba claro que no era nada sencillo lo que le estaba pasando, en varias ocasiones había sentido esos dolores…tendría que averiguarlo
Me preocupa averiguar qué fue lo que paso…en cuanto puedas hablar mejor lo discutiremos si?
Se regaño interiormente al recordar lo que le había dicho. En su vida no había lugar para él, ya lo había decidido. Siguió caminando hasta que diviso a Sindra, esperándola apoyada en su moto
Sindra –hombre…ya creí que no vendrías –se rió, ella se quedo callada –ey…no estamos de buen humor o qué? –ella negó –que paso mujer? –su cuerpo tembló –no te quedes así…me asustas
Afrodisia –no pasó nada –dijo seria
Sindra –no sé a quién quieras convencer pero a mí no –se cruzó de brazos –de donde venías?
Afrodisia –de ningún lugar –se agacho revisando su moto
Sindra –de donde? –insistió
Afrodisia –no eres ni mi padre…ni mi madre para reclamarme –se giró hacia ella y la miró enojada
Sindra –no lo seré…pero si soy tu amiga –suspiró –dime qué te pasa?
Afrodisia –nada –se monto en la moto
Sindra –no te vas sino me dices –se puso enfrente –que paso? O que…ya no puedes decirme nada?
Afrodisia –sabes que no es eso –se apoyo sobre el manubrio con sus manos –ya sé
Sindra –sabes que?
Afrodisia –ya sé….quien… –la miró –es quien aparecía en mi sueño
Sindra –en serio? –ella asintió –quien?
Afrodisia –Bill
Sindra –es…Bill? –arqueo una ceja –pero…como?
Afrodisia –ayer lo descubrí –resopló
Sindra –segura?
Afrodisia –si
Sindra –vaya…
Afrodisia –me preguntas de donde vengo….vengo de estar con él –ella la miro desconcertada –ayer…cuando volvía al castillo me dio unos dolores…más fuertes que los anteriores y él me llevo a una casa…ahí estuve
Sindra –pero…porque te fuiste? El sabe?
Afrodisia –no
Sindra –como haces eso? Seguro que luego te buscara preocupado –se rió –deberías regresar…te acompaño si quieres
Afrodisia –no –dijo rápido –no iré con él, y si él te busca no le digas nada…si?
Sindra –no te entiendo…paso algo?
Afrodisia –no….al menos no aún
Sindra –espera…no….Afrodisia ya sé lo que estás pensando pero
Afrodisia –no digas nada –la interrumpió –no cambiaré de parecer….ya lo pensé…toda la noche de hecho –bajo su rostro –no me arriesgaré a que algo suceda…no si puedo evitarlo
Sindra –se que ese sueño te ha tenido angustiada pero…no es razón para alejarlo
Afrodisia –ah no? –la miró seria –no lo es? No? –se levanto y se acercó a ella –acaso quieres decirme que su vida no corre riesgo estando cerca de mí? Es eso?
Sindra –es que…
Afrodisia –no! –Gritó golpeando su moto con una patada –no me digas eso…porque no te hare caso…ya perdí a dos personas que amaba por no darme cuenta de lo que sentía…mis padres estarían vivos si es que hubiera hecho caso a lo que sentía ese día…. –una lágrima corrió por su mejilla –no dejaré que Bill corra la misma suerte….lo quiero… lo amo Sindra –dijo afligida –y por lo mismo…no le haré esto…el estará mejor lejos de mí
Sindra –y tu como sabes eso? –la abrazo –estando separados ambos sufrirán…lo sabes…ese sueño tu…puedes cambiarlo…no te alejes de él…te lastimarás
Afrodisia –sufriré aun peor si el muere –se alejo –ya sabes –se limpio las lagrimas –si te pregunta…tú no sabes nada…no importa que te diga –se montó a su moto –ahora mi preocupación será la batalla…que está cerca…y nada más, nos vemos más tarde en el entreno –sin darle tiempo a decir una palabra encendió la moto y se fue dejando un rastro de polvo
Sindra –cometes un error –dijo mirando en la dirección por donde se había ido –ya te darás cuenta –suspiró, viendo que ya empezaba a aclarecer se subió a su motocicleta –bueno…hora de averiguar más sobre estos hermanos escurridizos –con una sonrisa en los labios se marchó en dirección a la ciudad…


Fijo sus ojos en él, se paseaba de un lado a otro de la habitación con el ceño fruncido y los brazos cruzados, estaba enojado. Bufó aburrido, hace más de media hora que lo habían despertado para que bajara y ahora estaba parado en la sala principal junto a sus padres
Tom –ya te dije que no sé en donde está –suspiró cansado –porque no me escuchas?
Padre –mentiroso! –gritó asustando a su esposa –si sabes donde esta…a donde se fue? Ah? Tanto es su fastidio que quiere esconderse y no ir a los entrenos? –él rolo sus ojos –mírame cuando te hablo!
Tom –cuando entenderás que no se en donde esta…no lo sé…así de sencillo
Padre –no es cierto –se acercó hasta él –ustedes dos siempre se han apoyado…cuando uno mentía el otro lo encubría…acaso crees que no lo sé? Me crees idiota?
Tom –quizás –susurró
Padre –tu hermano siempre necesito de ti…nunca pudo hacer algo solo –sonrió burlón –tan débil
Tom –no lo conoces –dijo serio
Padre –que no lo conozco? –Bufó –todos estos años que han pasado…y tú no has estado aquí no hizo nada bueno…siempre solo en su cuarto…ocultándose como una niña
Tom –cuidado con lo que dices –lo miró enojado
Padre –yo digo lo que se me da la gana! –gritó y alzó la mano empuñándola para golpearlo
Madre –basta! –se interpuso entre ambos –ya fue suficiente! Suficiente…los dos –los alejo con sus brazos –no puedo creer que sean ustedes a quienes escucho…así no lograrán nada
Padre –estás de su lado? –La miró serio y sonrió –y pensé que lo que me habías dicho era una mentira
Madre –no…no lo es
Padre –entonces no hay más que decir –miró a Tom –si ves a tu hermano dile que tiene que ir al entrenamiento –se alejo y se fue hacia las escaleras –dentro de unos cinco días vendrán las herederas del clan Müller a nuestro castillo…les sugiero prepararse –dijo riendo y se fue. En la sala un silencio hubo por unos minutos hasta que él escucho un sollozo salir de los labios de su madre, preocupado caminó quedando frente a ella, al verla notó que tenía lágrimas en sus mejillas
Tom –mamá –con una de sus manos tomo su mentón y levantó su rostro para que lo mirara –que ha pasado entre tú y papá?
Madre –nada hijo –suspiró –no ha pasado nada
Tom –sabes? –le dijo al instante en que limpiaba los rastros de lágrimas –no eres buena mintiendo –le sonrió y la abrazó fuertemente –no me puedes decir? A tu hijo preferido? –ella se rió
Madre –no tengo preferencias con ustedes
Tom –no te preocupes…Bill no está cerca puedes decirlo –le guiñó
Madre –gracias por hacerme sonreír –se acercó y le beso su mejilla –pero los problemas son entre tu padre y yo…no hay lugar para que te metas
Tom –no quiero meterme…solo quiero saber si lo tengo que golpear por hacerte llorar –ella sonrió –porque te dijo eso…que le has dicho?
Madre –vamos a los jardines….


Por una pequeña ventana que había en la habitación, los rayos del sol se colaban rozando su cuerpo brindándole calor. Se giró quedando boca abajo entre las almohadas, bostezó y siguió durmiendo por unos minutos hasta que sonó una alarma. El despertador. Con pereza estiró su brazo buscando el aparato en la mesa de noche, al sentirlo lo apagó y se volvió a acomodar en la cama. Al instante abrió sus ojos y de un brinco se sentó en la cama mirando a su alrededor…no estaba. Sin cambiarse de ropa se levantó y salió del cuarto para buscarla. Sin hacer ruido camino por la cocina, el comedor, la sala, el cuarto extra que tenía pero no la encontró. Regresó a la habitación y se fijo que sus cosas no estaban
Bill –se fue –suspiró. Camino hasta la mesita de noche y tomo su celular que estaba ahí, lo abrió y marcó su número, se lo llevó a su oído y espero a que contestara pero no lo hizo –que raro –miró la hora que marcaba el reloj y bufó –espero que no se hayan dado cuenta que no estoy –fue al baño, se ducho y se cambió rápidamente. Guardo sus cosas y se fue hacia el barranco esperando encontrar ambas motos en donde las había dejado. Caminó lo más rápido que pudo, al llegar pudo observar su moto tirada….solo su moto –tenía que ser ella –bufó. Se acercó a su moto, con cuidado la levantó, le quito el polvo que tenía del suelo y se monto –vamos al castillo….


…Tomo su mano y caminaron juntos pasando las puertas que daban hacia los jardines del castillo, se sentaron en una de las bancas y ella suspiró –con tu padre…bueno, ya no estamos de acuerdo en varias cosas –se quedo callado esperando que continuara –hace ni un par de días que…discutimos sobre todo lo que está pasando, los problemas que hay con el clan… sobre ustedes y el acuerdo de matrimonio que ha hecho –agacho su rostro –y fue ahí cuando me di cuenta cuan equivocada estaba –lo miró apenada –no me había dado cuenta a lo que los estaba obligando…no lo había pensado…por eso quiero pedirte perdón a ti…y a tu hermano –suspiró –estaba cegada por las palabras de tu padre que olvidé cuidarlos de lo que él quería hacer
Tom –no nos tienes que pedir perdón… –la abrazó
Madre –si…si tengo que –le acarició la mejilla –ustedes son mis hijos…cuando nacieron me prometí que los cuidaría y no dejaría que sufran….asique hable con tu padre…le dije que no estaba de acuerdo –se estremeció al recordar sus palabras –le dije que no podíamos obligarlos a casarse…es un compromiso muy fuerte el cual no se puede tomar a la ligera…que no podían hacerlo sin sentir amor y…él –lágrimas corrieron libres por su rostro –él me grito…reacciono muy alterado diciendo que estaba equivocada, que el amor era basura y que no servía para nada –sollozó –nunca lo había visto así…trate de entrar en razón con él pero no pude…el sigue con sus ideas para lo que es “lo mejor para el clan”…por eso…ahora…se quien en realidad es, no la mentira que he visto todos estos años –alzó el rostro y lo miró –he sido engañada por la máscara que él llevaba puesta ante mí pero ya no… no más –se acomodo en la banca –no dejaré que las cosas pasen y no haga nada
Bill –que cosas? –Dijo acercándose a ellos –hola Tom
Tom –hasta que llegas –lo miro serio –ya pensaba que no lo harías
Bill –no seas ridículo –roló sus ojos –hola ma –le beso su mejilla –tus ojos…están rojos
Madre –tranquilo hijo
Bill –has llorado –dijo sorprendido –Tom que le hiciste?
Tom –ey! Me ofendes –se cruzó de brazos –yo no hice nada
Bill –ah no?
Madre –no seas así con tu hermano Bill
Tom –eso…no seas así conmigo –le sacó la lengua juguetón
Madre –Tom –lo reto, el se quedo callado –no fue tu hermano…fue…. –su voz se apagó
Tom –fue papá –dijo abrazándola
Bill –que te hizo? –se agachó hasta quedar frente a ella
Madre –hacerme ver la realidad –le sonrió, él la abrazó fuertemente…al separarse ella se fijo en “algo” peculiar que tenía ese día –Bill... –dijo sugestiva –se puede saber qué es eso? –le señalo su cuello, Tom lo miró y se rió fuertemente
Tom –atrapado –se burló
Bill –de que hablas? –su madre sacó un espejo pequeño que cargaba en una bolsa y se lo paso, lo sostuvo a la altura de su cuello y se fijo…tenía una marca rojiza al final del cuello
Madre –deberías decirle que no te deje esas marcas hijo –dijo riendo
Bill –mamá –se quejo –no digas eso
Madre –que? –se sorprendió –crees que no sé qué es eso? –el se mordió los labios –por favor…no nací ayer
Bill –entonces porque preguntas?
Madre –quería ver tu reacción –le sonrió –y…quién es?
Bill –quien es quien?
Madre –Bill Kaulitz –le regaño
Tom –uuuuuh….está usando tu nombre completo –se burló
Madre –tu calladito Tom que luego sigues tú –él se levantó de golpe
Tom –pero porque? Yo no he hecho nada
Madre –aja…y porque llegaste agitado el otro día? –se quedo callado –ahí si no te burlas verdad? –ella negó riendo –acaso creen que no sé que algo está pasando aquí? Soy su madre…los conozco, se cuando les sucede algo…y cuando no…y a ustedes –los señaló –les pasa algo... –ambos se miraron –quien será el que me diga? –ambos negaron –ooh…ya veo, no me quieren decir no? entonces tendré que averiguarlo por mi cuenta?
Tom –no es eso
Madre –entonces?
Bill –no hay nada que contar…solo eso –dijo nervioso
Madre –no puedo creer que no confíen en mí –dijo “apenada” –no por nada me opuse a su padre
Bill –ah?
Madre –cierto…tú no sabes –dijo sentándose nuevamente en la banca
Tom –ella –dijo mirándolo –se puso en contra del matrimonio con el clan Müller
Bill –es…en serio? –la miró
Madre –si…es cierto –suspiró –lo hice porque mi intuición de madre no me falla…y yo sé que ustedes dos…están enamorados….
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