domingo, 3 de abril de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 68

Fic Enemys or Lovers Capitulo 14

CAPITULO 68


¿Irresistible?
Bueno, siendo sincera no era nadie para negárselo pero no se lo diría…eso solo haría que su ego creciera más y luego quien lo bajaba de la nube. Sonrió. Después de todo no había salido mal la decisión de verlo. Y pensar que ella quería destruir su relación, ¿en qué estaba pensando? Ciertamente no tenía la respuesta a esa pregunta. Su propio miedo e inseguridad de saber que la situación estaba fuera de su control, por poco habían hecho que cometiera el segundo error de su vida. Se había dejado llevar por sus emociones y no había sido racional como normalmente lo era. Pero claro, estando con Bill rara vez ella era racional…apenas sus emociones salían disparadas ella estaba indefensa ante ellas. Su mente se nublaba y su cuerpo dejaba de responder ante sus órdenes. El tenía tanto poder sobre ella. Tal pensamiento causó que su cuerpo se estremeciera. Era cierto, aún así quería creer que quien mandaba sobre si misma seguía siendo ella. El confiar plenamente en Bill… ¿y si todo era un engaño? Por más que quisiera siempre existía una pequeña parte de ella que dudaba. Sus padres habían confiado…y ahora estaban muertos. Tiempo atrás se había prometido jamás entregarse a alguien. Todos siempre terminaban cediendo ante sus propios beneficios. ¿Bill también lo haría? La recompensa que él tendría por entregarla a su padre sería inmensa. ¿Se atrevería? El no es así, ni si quiera lo pienses. Se dijo a sí misma. Odiaba no poder confiar pero a sus padres les había pasado, había visto caer a muchos de su clan por haber “confiado” en otros que no eran de los suyos. “Yo confío en tu padre hija, por el amor que le tengo…y por la verdad que puedo ver a través de sus ojos se que el siempre estará a mi lado…llegará algún momento en tu vida que tu también depositarás tu confianza ante alguien…no temas en hacerlo linda” las palabras de su madre vinieron a su mente. El amor que habían tenido sus padres era innegable. De pequeña recordaba haberlos visto caminando en los alrededores de los jardines reales conversando, bromeando y cuando creían que nadie los veía su padre le robaba besos tiernos a su madre. “A veces pequeña, el camino correcto no siempre es fácil” no…no lo era pero ella quería entregarse por completo a Bill y no dudar. Desvanecer el miedo de que la traicionara. Sin darse cuenta había dejado de abrazarlo, estaba con sus ojos fijos hacia el suelo perdida en sus pensamientos. Parpadeó al sentir una caricia en su mejilla, al voltearse lo miró. Tenía el ceño fruncido y la miraba desconcertado por su actitud
Bill –que pasa preciosa? –con su mano temblando la posó sobre su mejilla, cerró sus ojos y dio un fuerte respiro –amor? –al abrirlos observó sus ojos color caramelo, no cabía duda de lo que veía en ellos. Amor…..amor hacia ella. El mismo amor apasionado que sentía ella por él. Lágrimas cayeron por sus mejillas deslizándose hasta su cuello –sshh…no llores –con la yema de su dedo limpió su rostro quitando el rastro de las lágrimas derramadas –tan malo soy besando? –sorprendida ante la ocurrencia que acababa de decir, no pudo evitar reírse –ahí esta…mucho mejor –le dio un beso en la frente, ella se mordió el labio inquieta –porque llorabas? –agacho el rostro nerviosa, vamos…dilo
Afrodisia –yo… yo –acaso este era el momento “perfecto” para tartamudear –yo... –el sonrió y se acomodó a su lado rodeando su cintura con su brazo suavemente, se acercó a su cuello y le depositó un beso
Bill –tu? –La miró de reojo –dime –cerrando sus ojos lo dijo
Afrodisia –confíoenti –al abrirlos vio la confusión en su rostro, lo había dicho muy rápido –quiero decir…confío en ti Bill –antes de que le respondiera continuó –quizás no entiendas porque te lo digo…ahorita pero yo…quería que lo supieras, quería que lo escucharás de mis labios –suspiró –te amo…nunca he estado con alguien…por eso creo que he dudado mucho sobre…nosotros –sintió como el tomaba su mano, agradecida apretó el agarre necesitando su fuerza –he tenido tanto miedo de volver a vivir la traición que mis padres sufrieron que no he dejado que nadie se me acerque pero –lo miró –no quiero alejarte de mí, quiero que estés a mi lado, no importa lo que digan…solo me importa lo que tu digas –se acurrucó en sus brazos –prométeme que no me dejarás…por favor –por más que intento no pudo ocultar el temblor de su voz, él la abrazó más fuerte aún
Bill –no lo haré, te lo prometo –con cuidado la separó y quedaron frente a frente –no importa quién esté en contra yo estaré contigo si? –le dio un beso en la punta de la nariz –entonces…más confesiones? –bromeó. Frunció el ceño cuando lo escuchó, con sus brazos lo empujó y se separaron bruscamente
Afrodisia –eres un... –tan rápido como vino se fue su enojo al sentir sus labios aprisionando los suyos desesperadamente. Sintió un leve cosquilleo en su cuello, se rió. Sin interrumpir el beso estiró su mano y tanteando quitó las rastas que rozaban su cuello, segundos después volvió a sentir el cosquilleo. Rindiéndose, lo dejó como estaba… ¿importaba? No. Dejándolo de lado regresó su atención a aquellos labios con sabor a miel. Nunca imaginó que besar podría ser tan pecaminoso. Los labios de Bill obraban magia sobre ella. Mataría si alguien osaba interrumpirlos. Al instante que ese pensamiento cruzó su mente recordó su presencia en el castillo, estando con Bill se había olvidado que había bajado su defensa y cualquiera podría sentirla. Eso no estaba bien. Acomodo su mano en el pecho de Bill para alejarlo pero no se movió, solo logró que se aferrará más hacia ella. A pesar de que estaba enternecida por el gesto sabía que se arriesgaba si no ponía un campo de fuerza. Con cuidado llevó sus manos a su rostro y lo separó de ella, tardó unos segundos en reaccionar, pudo verlo abrir sus ojos lentamente. Sus mejillas estaban rosadas, sus labios rojos y sus ojos entrecerrados
Bill –mmm…algún problema? –reaccionó al escucharlo, debería dejar de soñar despierta pensó
Afrodisia –si –se acomodo quedando sentada, el se puso a su lado –veras, cuando vine aquí tenía un campo de fuerza…ya que no quería que nadie supiera de mi intrusión pero ahora
Bill –no lo tienes? –asintió –y?
Afrodisia –es que…si voy a estar aquí un rato más…no puedo estar sin él, es muy arriesgado a menos que quieras iniciar algo antes la guerra –él la miró extrañado
Bill –no puedes hacerlo? –ella negó –porque? –se detuvo antes de responderle, al instante se sonrojó. ¿Por qué a mí?
Afrodisia –es que –empezó a jugar con sus dedos nerviosa –no puedo hacerlo –carraspeó –no al menos cuando….estoy desconcentrada –las últimas palabras las dijo tan suave, esperando que no lo oyera. Pero al ver la sonrisa que se formo inmediatamente en su rostro supo que no había funcionado, demonios... –no es lo que piensas…digo, lo que quiero decir es que
Bill –mis besos te desconcentran? –iba a replicarle pero se contuvo. No ganaría estas batallas, asique porque molestarse…mejor seguirle la corriente. Al mirarlo le sonrió coqueta, se fue acercando haciéndolo retroceder
Afrodisia –que puedo decir? –se rió coqueta –son muy…adictivos –posó su mano sobre su pecho, lo empujó suavemente logrando que cayera hacia tras
Bill –a…adictivos? –Dijo levantando una ceja asombrado –supon…claro –sonrió al ver su nerviosismo. Gateando se acercó hasta quedar frente a frente, sus dedos fueron acariciando el lado interno de su pierna, rozándolo apenas con sus uñas provocándole escalofríos hasta llegar a su cuello
Afrodisia –estas…temblando –inclinó su rostro dejando apenas unos centímetros de distancia entre sus labios a su cuello –porque? –lo sintió moverse
Bill –por... –se mordió el labio al escuchar un “gallito” que le salió al hablar, se aclaró la garganta –por nada –vio por el rabillo del ojo como tragaba saliva, sintió como movía sus manos nerviosas por su cintura
Afrodisia –oh…entonces me habré equivocado –ladeo su rostro atrapando en un beso el lóbulo de la oreja, antes de alejarse con la punta de sus dientes le dio una pequeña mordida y se rió. Al sentarse lo hizo con cierto impulso, súbitamente sus mejillas tomaron un tono rojizo y escuchó un débil jadeo. Al cruzar miradas lo vio negar sonriente
Bill –eres mala
Afrodisia –ah sí? –le sonrió. Apoyando sus brazos a cada lado de él sobre el colchón, retrocedió su cuerpo para acercarse nuevamente hacia él en un vaivén suave rozando sus caderas. Un calor se apoderó de todo su cuerpo al sentir su cuerpo bajo el suyo. Sus manos que estaban sobre su cintura fueron descendiendo lentamente para guiarla en aquel movimiento dejándola sin respiración. Dejándolo tomar el mando se dejó llevar por sus manos que subían y bajaban acariciando su espalda a través de su top. Llevó sus manos hacia su polo para comenzar a quitárselo pero antes de que pudiera se encontraba contra la cama y debajo de Bill. Al mirarlo vio como curvaba sus labios en una pícara sonrisa. Alzó su brazo pasándolo por detrás de su cuello para atraerlo hacia ella, estando cerca lo beso con ahínco. Su cuerpo le exigía tener más. Sintió como poco a poco su top iba subiendo, sus manos acariciaban su abdomen en círculos suavemente –aah... –soltó un gemido cuando sus dedos rozaron el nacimiento de su pecho –Bi…Bill –abrió sus ojos al sentir que él se alejaba. Se quedaron mirando por unos minutos antes de que él tomara el borde su top y lo pasara entre sus brazos. Se mordió el labio, ella era atrevida pero nunca antes había compartido esa clase de intimidad con un chico. Solo déjate llevar, se dijo a sí misma
Bill –eres hermosa –pasó sus manos sobre su cintura, ella se tenso –hey…
Afrodisia –ah? –trató de sonreír pero no pudo
Bill –no hay prisa en esto –se acercó y le dio un suave beso –segura que tu…
Afrodisia –si quiero –dijo rápido cortándolo, agachó el rostro –si quiero compartir esto contigo –tomó su mano y jugó con sus dedos –solo que…yo…yo soy –titubeó, sintió un dedo posarse sobre sus labios, subió su mirada
Bill –entiendo –la abrazó –no te voy a lastimar preciosa –se alejó lo necesario para poder juntar sus labios. Fueron pasando los minutos y la intensidad de los besos iba creciendo rápidamente. Sus labios fueron bajando lentamente dejando un rastro húmedo por su cuello hasta que llego al encaje de su ropa interior –muy lindo –ella se rió –pero…estorba no crees? –suspiró cuando sintió pasar sus manos detrás de ella mientras buscaba el broche. Al momento que el broche se soltaba sus sentidos se agudizaron y escuchó el sonido de pasos que se iban acercando rápidamente a donde ellos se encontraban
Afrodisia –Bill –su voz salió débil, él no llegó a escucharla. Se aclaró la garganta y lo llamó nuevamente –Bill –esta vez él la miró sonriendo
Bill –que paso amor?
Afrodisia –tu madre viene para acá…
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