sábado, 11 de diciembre de 2010

Fic Enemys or Lovers Capitulo 52

CAPITULO 52


Una sonrisa apareció en su rostro y dejo a Sindra en el balcón del cuarto. Corrió por el pasillo hasta llegar a las escaleras en donde bajo de dos en dos saltando, al llegar a la ultima grada se tropezó y cayó al suelo. Sin acomodarse la ropa se levanto y salió apresurada por la puerta cerrándola de un golpe. Antes de subir a su moto se detuvo y marcó en el celular y se lo apegó a su oreja esperando pero nadie contestó
Afrodisia –demonios –susurró
Gustav –apresurada? –Se giró al escuchar la voz grave –deberías estar en tu habitación, no es seguro
Afrodisia –aja –bufó. Se sentó en su moto y la encendió. Lentamente vio como él se acercaba a ella –que quieres?
Gustav –informarle que con los jefes del clan Müller viniendo no sería sabio que saliera
Afrodisia –aun falta para que lleguen, les tomara tiempo venir –suspiró –estaré bien
Gustav –como usted diga –asintió inclinando levemente y le dio espacio para que se fuera. Miró atentamente como se iba dejando solo un rastro de polvo debido a la rapidez con la que conducía –ya veremos luego quien obedece a quien…princesa –sonriendo se adentro en el castillo…

Espero…y espero pero nadie le contestó….otra vez. Maldijo en su mente. Había llamado tantas veces al celular de Bill que ya se estaba quedando sin batería. Mientras daba vueltas por la plaza de la ciudad miraba por todos los locales, callejones esperando verlo pero no estaba ahí. Parqueó su moto en una esquina y se encaminó hacia cada bar, discoteca que conocía y lo buscó pero tampoco lo vio. Varios locales aun no estaban abiertos por la hora y en muchos no la dejaron entrar por su vestimenta. En unos cuantos pudo persuadir al gerente para que la dejara entrar mostrando su daga que cargaba escondida en su cintura. Pasaron las horas, había recorrido casi todos los lugares posibles en la plaza pero aun no lo había encontrado ¿Dónde estaría?
Y una pregunta que la angustiaba ¿Querría verla? Ella lo había ignorado por completo esperando si lo alejaba los sentimientos que sentía hacia él se fueran tan rápido como habían llegado pero se equivoco. Eran más fuertes. Y ahora estaba desesperada buscándolo ¿Qué pasaría al encontrarlo? Tenía miedo que le dijera que no lo viera nunca más pero…no lo culparía, no después de lo que ella había hecho. Cerró sus ojos tratando de alejar esos pensamientos, no importa lo que pasara ella lo vería y enmendaría lo que había hecho….


Observó su celular viendo el mensaje que decía que tenía una llamada perdida de Afrodisia. Suspiró, dudando si devolver la llamada. Dejo caer el celular en la cama y se recostó boca arriba frotándose sus ojos. Escuchó que tocaban la puerta, supo que no era Tom…lo había visto salir hace ratos
Bill –quien quiera que seas…vete –resopló esperando que le hicieran caso…. escuchó nuevamente dos toques en la puerta. Con el ceño fruncido se levantó de un golpe de la cama y abrió la puerta –mamá?
Madre –que son esos modales Bill? –encogió sus hombros –no me dejaras pasar? –retrocedió unos pasos dejando espacio para que pasara, al entrar el cerró su puerta
Bill –paso algo? –ella negó –entonces?
Madre –acaso no puedo estar contigo solo porque quiero? –dijo frunciendo el ceño igual que él
Bill –claro –se recostó nuevamente en la cama –siéntate si quieres –dijo mientras quitaba su chaqueta de la cama. Ella sonrió y se sentó junto a él, con su mano acarició su mejilla suavemente quitando algunos mechones que caían sobre su rostro, el cerró sus ojos y suspiró
Madre –que tienes hijo? –el abrió sus ojos y la miró extrañado –no me mires así, una madre sabe cuando algo no está bien…asique, que sucede? –se acomodo sentándose a su lado
Bill –no sucede nada –intentó mentirle –solo estoy cansado
Madre –si claro –sonrió –hijo…acaso crees que no te conozco? –Agacho su rostro –cuando eras pequeño siempre que tenías un problema me lo contabas –posó su mano sobre la de él –confía en mí –el suspiró
Bill –no es que no confié en ti mamá –frotó sus manos –es complicado
Madre –todo tiene solución pequeño –lo abrazo –se han peleado?
Bill –que?
Madre –que si te has peleado con tu novia
Bill –ma…no es eso –evitó su mirada
Madre –es a ella a quien estabas intentando llamar toda la mañana no? –rendido…asintió –entonces…?
Bill –no sé –suspiró –estábamos bien pero ahora…no quiere saber nada de mí
Madre –puede que haya algo que no hayas visto…seguro que todo está bien? –iba a contestarle cuando recordó lo que había pasado la otra noche, se quedo callado. Ella se había puesto un poco fría luego de despertar de esa pesadilla y no había querido contarle nada. ¿Sería eso? ¿Qué habría sido esa pesadilla para que lo alejara de él?
Bill –hay algo que no me ha dicho –dijo susurrando –creo…hay algo que la esta atormentando –ella le sonrió
Madre –entonces ve con ella –le besó su frente –a veces, uno se aleja por miedo a ser lastimado…o de que lastimen a quienes uno ama –se levantó con cuidado –si te quedas aquí jamás sabrás lo que esta alejándola de ti y…por como la describes….no es de las personas que saben cuando pedir ayuda, necesita a una mano que la guie
Bill –pero yo no te dije nada de ella –ella se rió
Madre –tus pensamientos son tan fuertes que no tengo que esforzarme en leer tu mente hijo –se sonrojó –ahora ve…que ella te está buscando –antes de que el dijera algo se marchó del cuarto, cerró la puerta sin hacer ruido y suspiró –algo me dice que esto no es nada con lo que Tom y tu tendrán que enfrentar –se abrazó a si misma mientras caminaba hacia su habitación…


Pateó fuertemente el barril de hierro y al instante salió disparado hacia la pared. Sin gasolina, sin celular y con hambre estaba hace horas. En su rostro solo demostraba furia y angustia. Era ya de noche y aun no había logrado dar con Bill. Se recostó sobre la pared de concreto y cerró sus ojos. No había parte de la ciudad que no hubiera registrado ni del bosque. No sabía donde más buscar. Si tan solo supiera en donde vivía podría ir. Pero el nunca le había donde era su casa, debería haberlo preguntado pero si lo hubiera hecho…ella también tendría que haberle dicho y no podría seguir con el cuento de que la casa de su amiga era suya. El se daría cuenta.
Mentiras….todo era más y más mentiras. Ella nunca podría decirle quien era, en donde vivía o de que raza era.
Afrodisia –no seas tonta –se reprochó –ahora no pienses en ello…luego tendrás tiempo –abrió sus ojos y se encaminó fuera del callejón en donde estaba descansando. No podrá ir hacia su moto ya que sería en vano, estaba sin gasolina y para suerte suya no cargaba su dinero –luego vendré por ti bebe –dijo mirando a lo lejos la calle en donde estaba parqueada su moto. Al darse la vuelta sintió una punzada dentro de ella. Escalofríos le recorrieron todo su cuerpo –mi…santuario –sin tiempo para buscar explicaciones se fue corriendo hacia el bosque. No sabía qué sucedía pero algo le decía que tenía que estar ahí…
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