lunes, 28 de marzo de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 67


CAPITULO 67

Era real…ella era real. Lo supo al sentir sus dulces labios moverse al compás de los suyos en un ritmo seductor y sereno. No era apresurado, no…ahora el tiempo era de ellos. Nadie mandaba sobre ellos. Nada importaba…solo el estar junto a ella.
Pasó su brazo sobre su cintura para tenerla aun más cercana a él, ella rió y se alejó para mirarlo. Sus ojos estaban brillosos y sus mejillas tomando un tono rojizo
Afrodisia –Bill –dijo dudosa
Bill –que paso?
Afrodisia –yo quiero estar contigo pero... –agacho la mirada y se mordió el labio nerviosa. ¿Se habrá arrepentido?, se preguntó Bill.
Bill –pero?
Afrodisia –me asfixias –se rió –no me abraces tan fuerte –incrédulo ante lo que acababa de decirle, se empezó a reír fuertemente, cayó hacia atrás y siguió riendo –amm... –frunció el labio al verlo –sabes, si es tan gracioso…porque no me cuentas el chiste para que los dos nos riamos no? –soltó enojada, al instante hubo silencio y se volvió a sentar mirándola, estiró su mano alcanzando un mechón que caía sobre su mejilla y jugó con él –y?
Bill –preciosa –le dio un beso fugaz antes de volver a hablar –creo que tienes que cambiar esa manera de hablar
Afrodisia –pero si... –se quedo callada por un momento, al verlo se sonrojó y se mordió el labio –oh –encogió sus hombros al darse cuenta a lo que se refería –ups, perdón
Bill –no importa linda –suspiró –creo que es mejor que salgamos de aquí –dijo mirando la puerta –alguien puede entrar y verte, no quiero problemas ahora
Afrodisia –claro –tomo su mano y cerró sus ojos, al abrirlos estaban dentro de su habitación pisos arriba –listo –desconcertado miro alrededor y jadeó
Bill –para futuras ocasiones…avísame antes –se levantó, y se apoyó en su armario
Afrodisia –mareos? –se acercó, suavemente acarició su espalda con su mano verticalmente –mejor? –el asintió –perdón otra vez
Bill –fue solo un ligero mareo, nada de qué preocuparse…pero –alzo una ceja dudoso si preguntar – ¿cómo sabes que este es mi cuarto? –se alejó y se sentó en la cama. Empezó a jugar con sus dedos, lo miró de reojo…al encontrarse con su mirada, agacho el rostro
Afrodisia –bueno –le sonrió –antes de ir contigo pasee un poco por el castillo y me tope con tu cuarto
Bill –te topaste? –una sonrisa apareció en su rostro –segura?
Afrodisia –si –la miró serio –que? –Se rió –bueno…bueno –bufó y cruzo sus brazos sobre su pecho –vine directo aquí, quería saber cómo era tu cuarto…no es ningún crimen –frunció sus labios y lo miró achinando sus ojos, se recostó sobre la cama. Que mentirosa que soy, pensó mientras miraba el techo. Y lo peor de todo era que él lo sabía…no había manera de mentirle. Al sentir que la cama se hundía lo miró de reojo, bufó
Bill –no me harás espacio preciosa? –já! Si él pensaba que con un “preciosa” se salvaba, estaba loco. Se quedo tiesa sin decirle nada –ey…vamos, así estamos juntitos –juntitos tu madre. Se rió en su mente con su pensamiento. Era inmaduro de su parte lo tenía muy presente pero no podía evitarlo. La fastidiaba que él se diera cuenta del motivo por el cual estuvo en su habitación y más aún la fastidiaba su rostro de “no me engañas” que cargaba en estos momentos. Era orgullosa y no admitiría la debilidad que él representaba para ella. ¿No ya has llorado enfrente de él hace unos minutos atrás?, esa pregunta apareció en su mente. Da igual, se dijo a sí misma antes de que cambiara de parecer…ella ganaría esta ronda, sí señor. Un ligero cosquilleo la saco de sus pensamientos, se aguantó las ganas de reír al darse cuenta que le estaba acariciando el cuello con sus labios, dejando pequeños besos hasta llegar a su oído –linda –susurró –un escalofrió le recorrió al sentir su respiración tan suave sobre ella –solo quería que lo dijeras si? No te enojes…no me gusta verte así toda enojada –le dio un beso en la mejilla –aunque te ves linda haciendo pucheros –se rió
Afrodisia –no los hago! –le sacó la lengua y se volteó dándole la espalda –por mi te puedes quedar en el piso, ahí estarás cómodo –sintió como se movía detrás de ella en el poco espacio que tenía entre ella y el borde. Vio como pasaba un brazo sobre su cintura y se apegaba hacia su espalda…al momento en que su entrepierna rozó con su cuerpo maldijo, no había sido tan buena idea. Un calor se propagó por todo su cuerpo haciendo que se estremeciera. Su rostro lo sintió arder
Bill –mucho mejor, ¿no te parece? –otra vez se movió acercándose un poco más para no caerse, sus caderas chocaron. ¿Cómo era posible que con solo unos toques de su cuerpo y ella estuviera ardiendo como si estuviera en las mismas brazas del infierno?...No pienses en ello, se repetía una y otra vez –en que piensas? –En que quiero quitarte la ropa y deleitarme con tu cuerpo, se aclaró la garganta antes de hablar
Afrodisia –en nada –y el premio de la Mentirosa del Año va para...
Bill –ya veo –le beso el cuello –oye…
Afrodisia –dime
Bill –y me seguirás dando la espalda? –sonriendo se volteó y lo miró
Afrodisia –al parecer ya no –llevó su mano hacia su cabello y jugó con una de las rastas que caían hasta su cuello –y que haremos? –preguntó mientras recordaba su situación, tenían que arreglarlo antes de que todo estallara
Bill –huir? –le sonrió juguetón
Afrodisia –creo que esa no es una opción, por más tentadora que suene la idea
Bill –pues de ahí estaba que yo me casara con la heredera de los Müller y tu estuvieras en secreto…te parece?
Afrodisia –perdón? –toda la alegría que tenía se esfumo y la rabia apareció –pues haberlo dicho antes! –estaba por salirse de la cama cuando él la retuvo, tiró su cuerpo sobre el colchón, pasó sus piernas sobre ella hasta quedar a horcajadas sobre su cintura –suéltame! Eres un... –dejándose llevar por el beso que le acababa de dar cerró sus ojos, por unos segundos estuvo en el cielo…hasta que recordó el motivo de su enojo y lo alejó –no me beses –trató de quitarlo de encima pero no pudo –salte…déjame salir, a ver si así ya vas y te casas con la princesita –soltó enojada. Al no ver una respuesta lo miró y lo encontró sonriendo –que es tan divertido, a ver dime? –se agachó hasta quedar frente a frente con ella
Bill –tu en realidad crees que me casaría con otra? –Negó con la cabeza y la miró –tsk…tsk…tsk muy mal –le besó la punta de la nariz –era una pequeña bromita tonta –la abrazó –sabes que te quiero, jamás te lastimaría –dio un suspiro y lo alejó para hablarle
Afrodisia –una bromita? –lo remedó –tienes suerte que no cargue un arma conmigo sino te cortaría tu cabeza –antes de que le respondiera, habló –y me refiero a tu otra cabeza –la miró extrañado, ella señaló hacia su entrepierna y él se rió
Bill –oooh que mala –le sonrió pícaro –no tienes que preocuparte…eres su única dueña –se balanceó lentamente adelante y hacia atrás rozando sus caderas, el color de sus mejillas se tornó rosado y soltó un gemido…su rostro se coloró aún más
Afrodisia –más... –se aclaró la garganta –te vale sino ya sabes…yo te
Bill –me castras –ella se rió –soy tan afortunado…cuantos chicos tienen la oportunidad de que su novia les diga eso –topó sus labios suavemente –no quiero estar con ninguna chica que no seas tú…mañana veré de arreglarlo ok? –ella asintió –luego pensaremos en qué hacer con la guerra
Afrodisia –okey –rodeando su cuello con sus brazos lo atrajo hacia ella –te amo
Bill –lo sé, que puedo decir…soy irresistible –sin dejarle oportunidad para refutarlo la besó.
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domingo, 13 de marzo de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 66


CAPITULO 66

Se escondió pacientemente hasta que dejó de escuchar los pasos de los guardias que cuidaban la puerta lateral, no que importara. Con los poderes que tenía podía pasar enfrente de ellos y ni se darían cuenta. Y ellos eran los ‘guardianes’.
Antes de asomarse revisó que no viniera nadie. Perfecto, pensó al ver que todo estaba tranquilo. Caminó hasta quedar frente a uno de los ventanales del primer piso, que daba hacia una de las salas de descanso. A través del cristal se veía todo el salón, no había nadie dentro. Suavemente toco el vidrio, cerró sus ojos concentrándose…al abrir sus ojos se encontró del castillo, sonrió e hizo que su cuerpo se desvaneciera. Sería más sencillo caminar de esa manera, para que esconderse si podía caminar en sus caras y no la sentirían. Si, definitivamente así era mejor.
Salió del salón pasando por una vieja puerta que rechinó al cerrarse, al instante apareció un soldado. Afrodisia se apoyo en una de las columnas observando al soldado acercarse y abrir la puerta, confirmando que no estuviera nadie. Internamente se rió al ver el desconcierto en su rostro, ¿acaso podría ser más tonto? Dejándolo atrás se encamino hacia las escaleras principales. Atravesó el vestíbulo como si fuera su propia casa, sin prisa…grabando cada detalle del castillo en su memoria. Al llegar al final de las escaleras observó dos pasillos. Dejó fluir sus poderes por todo su cuerpo…buscando la esencia de Bill. Ladeó su rostro hacia el pasillo de la derecha, al final estaba su habitación. Bingo.
Mientras pasaba una a una las puertas, vio pasar a algunos vampiros. Todos inconscientes de quien estaba entre ellos. En todo el castillo podía percibir una energía increíble…seguro todo el clan estaba. Estuvo tentada de acercarse a más de alguno pero no perdería su tiempo. Había venido para ver a una persona…solo a una.

Se detuvo cuando la esencia de Bill se hacía más y más fuerte, este tenía que ser su habitación. A travesó la puerta como si fuera un fantasma, estando dentro fijo su vista en todo el cuarto. Todo estaba tirado, no había un solo artículo que no estuviera esparcido por el piso, frunció el ceño. Parecía que un tornado hubiera pasado por ahí. Con cuidado de no mover nada mientras caminaba, fue avanzando. Era la primera vez que estaba en su habitación. Se acercó a un mueble en donde había unas fotos enmarcadas; al ver la primera de cerca distinguió a dos pequeños niños jugando sobre un jardín, con todo el cuerpo cubierto de tierra, sonriendo mientras se tiraban lodo entre sí. En la otra foto estaba una pareja sentada en unos tronos y los dos pequeños al lado de cada uno. No era difícil adivinar quienes eran. Se volteó, caminó hasta quedar frente de la cama. Agachándose se sentó en el borde la cama, estiró su mano y rozó los dedos con las frazadas hasta las almohadas. Evitando cualquier pensamiento que pudiera hacerle olvidar el motivo de su ‘visita’ se levantó de la cama pero al hacerlo, movió la almohada logrando que se cayera. Resopló, si la dejaba en el suelo el sabría que había estado ahí. De mala gana se agacho para recogerla, antes de que pudiera dejarla sobre la cama observó una pequeña foto volteada. Curiosa tomó la foto y la volteó
Afrodisia –soy... –un nudo se formó en su garganta y no pudo hablar. Era ella. La foto era de ella. Como pudo se sentó en la cama mientras sostenía fuertemente la fotografía en sus manos. Cerró sus ojos tratando de controlar los impulsos que sentía de gritar. Volvió a mirar la imagen de ella dormida en los brazos de Bill. ¿Cuándo había tomado la foto? ¿Por qué lo había hecho? por el rabillo del ojo vio en donde el guardaba la foto –eso no cambia nada –se dijo a sí misma, fijo su vista en la foto. La tomo de ambos extremos para romperla. Sin embargo no pudo. No importó cuanto gritó en su mente ‘rómpela’, sus dedos no obedecieron. Frustrada dejó la foto en la cama, tomó nuevamente la almohada…pero antes de ocultarla, la vio por última vez. Se veían felices…y ahora…suspiró –déjalo ir –puso la almohada y salió del cuarto. Respiro fuertemente mientras dejaba atrás la puerta. Se repitió a sí misma la razón por la que se encontraba en el castillo. ‘No vienes a fraternizar’ pensó al transportarse al primer nivel, del lado trasero del castillo frente a las puertas de un gran salón en donde se escuchaba unos ruidos de lucha. ‘Se fría, dura, no dejes que te engañe….le darás una prueba de lo que le espera al pelear contra ti…tu puedes’. Posó su mano sobre la puerta y se transportó dentro de lo que parecía ser un gimnasio. Achicó sus ojos…todo estaba oscuro. Se quedo en la entrada mientras observaba cada rincón, a pesar de que todo se encontraba a oscuras podía ver con toda claridad. El lugar estaba lleno de áreas para combate y en una esquina, bien apartado había varios sacos para golpear. Lentamente se fue acercando, se quedo detrás de uno de los armarios en donde se guardaban armas. No pudo evitar soltar un jadeo al ver a Bill golpear sin detenerse el saco. Cargaba solo un jean negro, sus botas de combate…su torso estaba desnudo, respiraba agitado y pequeñas gotas de sudor corrían libremente por su pecho. ¿Cuánto tiempo hacía que estaba aquí?, se preguntó. Sus mejillas estaban tornándose de un leve rojizo por el esfuerzo que daba con cada puñetazo, sus ojos estaba achinados y sus párpados caían a cada segundo; sus labios estaban entreabiertos dejando salir gemidos. ¿Cómo podía seguir estando de pie?
Sacudió su rostro, no importaba nada de lo que acababa de ver. Agacho la mirada, respiro fuertemente y dio un paso adelante…hazlo….vamos hazlo, pensó –no seas débil –susurró. Se llenó de valor y dando otro paso hacia delante quitó el conjuro, dejándose ver ante el pero antes de que la viera dando un golpe se tambaleó perdiendo el equilibrio y cayó al suelo de rodillas. Se quedó congelada al verlo tirado, a pesar de la caída no se quejó. Un miedo le invadió, ya no sabía qué hacer…asustada se volteó, lista para irse cuando un sonido la detuvo
Bill –demonios –lo escuchó quejarse suavemente – ¡DEMONIOS! –dio un brinco al escuchar su grito, volvió a ser invisible y se volteó. Quería irse…sabía que si se quedaba... –Afrodisia... –se acercó a él –no…no te alejes de mí –un escalofrió le recorrió el cuerpo ‘no te alejes de mí’…las palabras se repetían en su mente –te…amo –sollozó. Lágrimas se apoderaron de sus ojos, rápidamente las quitó con sus dedos. Su cuerpo dolía al verlo llorar…él quien siempre se demostró fuerte ante todos…ahora se encontraba llorando en el suelo, solo. Un agudo dolor perforó su corazón…no podía dejarlo…así. Haciendo a un lado la poca razón que tenía se acercó quedando a su lado. Temblando estiro su mano quedando sobre su hombro. Esperando que no la rechazase se materializó, y posó su mano acariciando su hombro. Sin embargo el parecía no verla ni sentirla, asustada se arrodilló a su lado, suavemente con su mano sosteniendo su mejilla giró su rostro para que la viera
Afrodisia –B…Bill –aun con su cuerpo al borde de desmayarse, sintió una suave caricia y alguien que lo llamaba. Lentamente miró hacia quien lo llamaba, al verla ahí…tan bella como siempre se paralizó. ¿Sería real? O sería su mente jugando con él nuevamente. Inseguro estiró su mano y con sus dedos fue acariciando los cabellos que caían sobre su rostro, acomodándolos detrás de su oreja. Al rozar su mano por su mejilla vio como cerraba sus ojos y lágrimas caían mojando sus dedos. Con su otra mano borró los rastros de las lágrimas, ella abrió sus ojos y lo miró dudosa –Bill…perdóname…por favor –sollozó –yo…soy una estúpida, no puedo... –hipó –no puedo creer que te haya dicho todas esas cosas –se mordió el labio mientras hacía una pausa –quería…yo quise –se corrigió –olvidarte…me dio mucho miedo todo y creí que olvidándote lo solucionaría…que de esa manera iba a poder luchar contra ustedes…pero –agacho el rostro –no puedo…no importa cuánto trate, cuántas veces lo repita…lo que siento por ti no ha cambiado para nada…me duele no tenerte a mi lado, saber que estás a mi lado apoyándome…perdón…perdón por todo –suspiró –si…si no quieres perdonarme….si quieres que me vaya yo... –llevó su mano a sus labios callándola y le sonrió tiernamente. Antes de que pudiera preguntar porque lo había hecho, tomó su rostro entre sus manos acercándola hacia él. Se detuvo unos segundos mientras su perfume invadía su cuerpo destrozando la poca cordura que le quedaba. Temblando rozó sus labios, sintió como todo su cuerpo reaccionaba a su sabor; presionó aun más sus labios ansiando sus caricias…
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jueves, 10 de marzo de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 65


CAPITULO 65

Cerró la puerta y se transportó a su habitación, no haría más por el día…solo esperaría hasta mañana a la ceremonia de votos. Frunció el ceño deseando que esos vampiros no se equivocaran…todo dependía de ello. No iba a perder la oportunidad de tener todo lo que quería solo por unos inexpertos vampiros…todo saldría bien…

Parqueó su moto al lado del árbol y miró a su alrededor. Este era el único lugar que podría llamar “hogar”. Agotada caminó hacia la orilla del lago y se sentó
Afrodisia –¿cómo diablos arreglo esto? –Bufó, acarició con sus dedos la grama que sobresalía de su mano –¿acaso debería hablar con él? –Apretó la tierra y hojas –genial…no sé qué hacer –pegó sus piernas a su cuerpo, recostó su rostro sobre sus rodillas y miró hacia el cielo –má…como te extraño…seguro este sería uno de esos momentos en donde me dirías que hacer, que no me preocupe –se mordió el labio intentando no llorar –que todo…irá bien –se frotó sus ojos – ¡demonios! Yo soy más fuerte que esto…vamos Afrodisia –se dijo a sí misma –tienes que calmarte…sácalo de tu sistema y así podrás matarlo –suspiró –el seguro ahora está pensando... –se detuvo… ¿el la seguiría queriendo? Eran enemigos por sangre pero... –no pienses tonterías –se levantó –se casará con otra… eso es prueba suficiente y ni si quiera tuvo la decencia de decírmelo…es un idiota –una lágrima se deslizó por su mejilla. El se “casaría”. Uniría su vida para toda la eternidad con alguien más…sus sonrisas…besos…y caricias serían para otra mujer. Sollozó –eres….eres un idiota Bill Kaulitz –dijo entrecortada por el llanto. Si a él ya no le importaba…entonces ella haría igual. Y se lo demostraría…oh sí.
Esta noche…le daría una sorpresa…

Observó su celular por última vez y lo cerró, preocupada. Se aferró más fuerte a los brazos de Tom y suspiró
Tom –que sucede linda? –se acomodó quedando de lado para mirarla
Sindra –no sé nada de Afrodisia aun…su celular esta desconectado y no me deja comunicarme con ella…temo que haga algo tonto
Tom –como qué?
Sindra –no lo sé…ella no me dejó tranquilizarse con respecto al tema de la guerra con tu clan…estaba decidida a luchar –resopló –puede que en su locura vaya ahorita al castillo y ataque…o matar a la prometida de Bill –se rió –la verdad de ella puedo esperar de todo
Tom –entiendo ese sentimiento…Bill a veces es algo impulsivo pero ahora…tan solo se ha dejado caer, esta muy mal por lo que ella dijo que de una vez sentencio su relación al fracaso
Sindra –no es fácil –junto sus manos –entiendo la posición de Afrodisia…ella es la líder, esperan que acabe con ustedes y podamos dejar de ser perseguidos pero al estar con Bill…todos la culparan
Tom –si pero…podríamos hacer un tratado entre nosotros –le sonrió –estoy seguro que Bill y yo podemos conseguirlo…además mi madre está de nuestro lado –dijo mientras recordaba aquel momento en su cuarto –solo nos quedaría hacerlo oficial y que todos los demás se jodan –ella se rió –que?
Sindra –no creo que sea tan simple como dices pero, podríamos intentarlo
Tom –ves? No todo esta tan perdido –besó la comisura de sus labios –y luego nos casamos –susurró
Sindra –que has dicho? –se levantó de la cama, se quedo callado –Tom
Tom –mmm? –se sentó y la miró –yo solo…
Sindra –quieres casarte conmigo? –mientras lo miraba, contuvo su sonrisa…quería escucharlo de sus labios
Tom –bueno –se rascó la nuca –yo...yo te decía –tartamudeó…al ver su sonrisa, se sonrojó
Sindra –Tom Kaulitz me estas pidiendo matrimonio? –se mordió el labio ansiosa. ¿Él quería? Vio como daba un fuerte respiro y fijo sus ojos caramelo en su rostro
Tom –si –tomo su mano y entrelazó los dedos –Sindra…tu
Sindra –Si! –se lanzó hacia él, la abrazó mientras caían en la cama –claro que sí! –el se rió
Tom –podrías haber dejado que terminara la pregunta –le besó la punta de la nariz –pero ya lo sé…tengo ese efecto en las mujeres –al instante recibió un golpe en el brazo –auch! Eso porque fue?
Sindra –cuidadito nomás te vayas así de galán con otra –lo miró seria –duermes en el sofá si lo haces
Tom –en el sofá? –ella asintió –pero si yo quiero aquí en la camita –rodeo su cintura con sus brazos –donde podemos estar muy juntitos y puedo darte besitos cuando quiera…no te parece?
Sindra –aja –roló los ojos –ya estas advertido –se rió. ¿cómo podía hacerla sonreír estando en momentos tan difíciles? –te amo –se apoyo en su pecho y cerró los ojos. Pero por más que quería descansar, el rostro de Afrodisia se le venía a la mente…tenía un mal presentimiento sobre su amiga…solo esperaba que estuviera equivocada…

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domingo, 27 de febrero de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 64




CAPITULO 64


Con furia estampó la puerta, destrozando las vigas que la sostenían. Ni se inmuto al ver el desastre que había causado, alzó su mano y la paso sobre la puerta…al voltearse ya estaba reparada. Se recostó sobre su cama e intentó respirar calmadamente pero se le hacía imposible. Sus pensamientos estaban luchando por aclararse, encontrar si quiera una respuesta que la sacara de la locura que ahora era su mente. Cerró sus ojos y se frotó el rostro frustrada. Una y otra vez veía el rostro de Bill sonriéndole, abrazándola, riéndose junto a ella…diciéndole cuanto la quería. Su pecho se oprimió y toda la felicidad se derrumbó al recordar su encuentro en el bosque. No podía haber sido más desastroso. Aun estaba sorprendida por cómo pudo mentirle, tan descaradamente. Al principio parecía la mejor opción que tenía para sacarlo de su vida pero conforme los minutos pasaban, se daba cuenta que no existía manera alguna en la que pudiera borrar todo lo que habían pasado y lo que ella sentía por él. Se odiaba por ser tan débil. Jamás debí conocerlo, pensó. ¿Sería todo mejor? Imaginó su vida sin él…probablemente estaría camino a destruir a todos los clanes para que ninguno los persiguiera. Lucharía hasta ver al último vampiro caer ante sus ojos y por fin sería la dueña de todas las tierras, no más enemigos. Y seguiría vacía por dentro. Resopló fuertemente, ¿tanto la había cambiado él? y ni se había dado cuenta.
Se levantó de golpe y fue hacia el balcón, esperando relajarse estando con el viento alrededor suyo. Cerró las puertas detrás de ella, caminó hasta quedar pegada a la baranda y apoyó sus brazos sobre esta. El bosque estaba en completo silencio, como si nada o nadie se atrevieran a alterar la tranquilidad que lo rodeaba; se estremeció al sentir una corriente helada correr por su espalda. Se abrazó a sí misma tratando de entrar en calor pero sus manos le temblaban de tal manera que apenas si podía confortarse
Afrodisia – ¡¿qué me pasa?! –gritó al vació, hastiada de las reacciones que su cuerpo estaba teniendo últimamente. Ignorando los espasmos que recorrían todo su cuerpo, guió sus pensamientos hacia Bill…por más dolorosos que fueran pero tenía que encontrar una solución en donde no lo lastimará en el camino. ¿No ya lo has hecho?, escuchó una pequeña voz en su mente. Una lágrima cayó por su mejilla. ¿La odiaría por lo que le había dicho? No querrá ni verte…tú lo sabes, el te debe odiar con toda su alma, nuevamente esa suave voz resonó en sus pensamientos. Frunció el ceño extrañada, miró por el rabillo del ojo a sus espaldas esperando encontrarse con alguien pero no había nadie…muy extraño. Sacudió su rostro y suspiró. ¿Acaso se estaba volviendo loca? Seguro.
“Bill –quería preguntarte…si… –oyó unos suspiros –si tu…. Afrodisia –si yo?... Bill –si quisieras salir conmigo hoy?....”
¿Por qué tuvo que aceptar? Miró al cielo, recordando aquella llamada. Si se hubiera negado a salir con él, todo habría sido diferente. ¿O no?
Pero ahora no importaba cuantas suposiciones quisiera hacer, las cosas ya estaban hechas. Tenía que encontrar una solución a todo y rápido. Mañana sería la unión entre los clanes y daría inicio la guerra…por más que quisiera luchar contra él no podría…no después de todo lo que sentía
Afrodisia –maldito seas Bill –sollozó –no puedo matarte…no puedo –lágrimas cayeron por sus mejillas, dejando un rastro negro por su maquillaje. ¿Cómo podría hacerle daño? – ¿qué…qué voy a hacer? –su voz salió entrecortada por el llanto, su cuerpo temblaba…se abrazó a sí misma y agacho su rostro ocultándolo tras sus brazos
–su alteza, tiene que juntarse con los generales ahora mismo –levantó el rostro y miró hacia la puerta, no tenía fuerzas para hablar con él ahora, sin responder se desvaneció al único lugar en donde encontraría alivio –está ahí? –el pomo de la puerta giró y se abrió la puerta solo unos centímetros por los cuales se metió una cabeza –niña estúpida, se fue –suspiró –bueno…cuanto más sus emociones la ataquen mejor para mí luego será el momento…

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jueves, 17 de febrero de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 63


CAPITULO 63

Observó la puerta por donde se había ido su hermano, tenía razón. No podía rendirse…no mientras su futuro junto a Afrodisia fuera lo que se jugará. Le probaría a ella y a todo el que estuviera enfrente que no importaba esa barrera que sus antepasados habían creados para ellos.
Sintió un impulso de ir con ella, buscarla pero se contuvo. Ahora que había conversado con su hermano tenía una diferente perspectiva “¿no piensas que tan solo estaba asustada?”. Al principio lo único que quería era golpear a cualquiera que estuviera frente a él, esperando descargar la ira y tristeza que sentía atravesar por todo su cuerpo, no podía entender lo que sucedía. Tan solo pensar en ella se le revolvía su estomago, su mente iba y venía con recuerdos de cada momento que compartió junto a ella…y su odio hacia ella crecía. Como si pudiera odiarla…odiaba la sangre que llevaba en sus venas. Si no fuera por ella…podría estar con ella sin problemas.
Ahora entendía el por qué de su reacción. Porque lo había mirado como si se estuviera muriendo por dentro de tan sentir su presencia. No era por él sino por lo que su nombre y titulo marcaban con fuego. Un dolor lo sobrecogió…su querida Afrodisia, estaba sufriendo tanto como él. Condenados a ser enemigos ante los ojos de quienes llamaban “familia”…y ser amantes siendo únicos testigos sus corazones. Pero todo eso se terminaría mañana por la noche. No importando si obtuviera el respalda de sus padres…él se quedaría con ella y lucharía a su lado. Se froto sus ojos y clavó su vista en el balcón, sintiendo una necesidad del viento rozando su rostro se levantó de la cama y abrió las puertas dejando entrar el helado aire dentro de su habitación. Dio unos pasos hasta quedar pegado al borde, posó sus manos en las piedras cubiertas por ramas viejas. Mirando hacia el bosque suspiró
Bill –donde quiera que estés…no olvides de que te amo –sus mejillas brillaron ante la luz de la luna por las lágrimas que salieron al cerrar sus ojos…


Sintió un nudo apoderarse de su garganta al ver la silueta de Sindra alejarse conforme su motocicleta corría por el gastado sendero del bosque. No sabía a dónde ir…que hacer. Quería gritar hasta que su garganta le doliera…hasta que ni un solo sonido saliera de ella, pero no se atrevía. Todo su cuerpo temblaba en pequeños escalofríos, poniendo torpe el agarre de sus manos sobre el manubrio. A lo lejos escuchaba los gritos de su amiga pero se negó a volver, no quería que la viera débil. Sin embargo sabía que a pesar de lo dura que había querido sonar…al final del día no podía engañarla. Sindra sabía tan bien como ella que jamás podría poner un dedo sobre Bill…mucho menos matarlo.
Quería odiarlo…odiarlo con todo su ser hasta tener las suficientes fuerzas para encararlo sin ningún sentimiento más que el odio de por medio. Pero cuanto más luchaba por lanzar fuera de su cuerpo todo el amor que le tenía…más sufría.
¿Por qué?
Gimió en su interior. ¿Por qué la torturaban enviándole a este ángel caído del cielo para verlo morir por sus propias manos? Una y otra vez podía ver su rostro lleno de sangre…su cuerpo en agonía por heridas que ella había causado. Apretó sus ojos ante tal visión. Ella no sería capaz… ¿o sí? Una fuerza en su interior emanaba, consumiéndola poco a poco…por saborear la sangre de sus enemigos…ver el miedo en sus ojos esperando la eminente muerte…el poder, la llamaba. Negó repetidas veces ante esos pensamientos que la atormentaban desde hace unos días. ¿Qué le estaba pasando?
Gustav
Su nombre apareció en su mente como si pudiera presentir que él tendría la respuesta que tanto anhelaba. Sin absolutamente nada que perder giró bruscamente y cambio el rumbo hacia el castillo en donde él la estaría esperando…lo sabía.

En el camino al castillo su celular vibró incontables veces en su bolsillo. Ni una vez se detuvo para contestarlo, ya sabía quien la estaba llamando. Bill. Con todos sus sentidos más alertas que nunca podía en su mente crear la imagen de él en una gran habitación con un decorado antiguo, sosteniendo el celular en su palma mientras marcaba su número. Con un dolor en su pecho no le contestó, si lo hacía podría mandar al diablo todo e irse con él pero solo lograría su muerte con ello…y se rehusaba hacerlo. Sin parar sacó su celular de su ropa y lo aventó hacia un árbol logrando que se partiera en pequeños trozos. Al menos así tendría más tiempo para aclarar lo que estaba sucediendo y más importante…decidir que sería lo que haría para alejarse de él…

Apenas llegó al castillo brincó de la moto y la apagó con solo un movimiento de su mano. Normalmente lo haría con las llaves pero no estaba de humor para hacerlo de la manera “humana”. Mientras se acercaba a las escaleras de la entrada las puertas se abrieron y sin dudar entró. Estando dentro sintió los pasos de su tan protector concejal, bajando de las escaleras con los brazos en su espalda y una sonrisa en su rostro
Gustav –veo que has vuelto, alteza –al llegar junto a ella se inclinó – ¿cómo le... –no pudo continuar puesto que ella al instante lo acorraló contra el barandal de mármol
Afrodisia – ¿a qué estás jugando? –el bufó, cansado
Gustav –me temo que no entiendo a que se refiere –sin ejercer presión se soltó de su agarre y le dio la espalda –si su alteza se explicara…quizás podría responder –sonrió y se volteó para encararla –la veo muy exaltada… ¿hay algún problema?
Afrodisia –no te hagas el listo conmigo –suspiró enojada –sabes de lo que hablo
Gustav –lamento contradecirla pero no lo sé –cruzo sus brazos –presiento que no le fue muy bien ¿tuvo problemas matando al príncipe? –su corazón se encogió… ¿Cómo podría matarlo si lo amaba? –hay cierta confusión en su mirada
Afrodisia –te equivocas –mintió –fui a donde me fuiste pero no vi nada que valiera mi tiempo
Gustav –perdón?
Afrodisia –te perdono –se rió –para la próxima vez solo avísame si es algo importante, no basura –se giró para irse hacia su habitación
Gustav –entonces me imagino que los mato –aferró su mano a la baranda –después de todo ellos asesinaron a parte del clan…amenazaron contra nosotros
Afrodisia –no lo hice –se mordió el labio –porque para cuando llegamos ellos ya no estaban –volvió a mentir –además esos no eran de nuestro clan
Gustav –claro que lo eran
Afrodisia –detalles mi querido Gustav…detalles –resopló –no sé qué es lo que estás intentando hacer pero no dejare que me engañes –lo miró por el rabillo del ojo –yo sé cuando son mi gente y esos…no lo eran –una sonrisa apareció en su rostro –ellos morirán…pero a su debido tiempo –sin decir una palabra más subió hacia su habitación dejándolo solo.
Siguió su figura hasta que entró a su habitación, solo hasta entonces soltó un gruñido y la sonrisa que tenía se esfumo ensombreciendo su rostro
Gustav –yo me aseguraré de que su tiempo llegue muy pronto…
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miércoles, 9 de febrero de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 62


CAPITULO 62

Tom –espero que tenga mejor suerte hablando con ella de la que yo he tenido hablando con Bill –bufó –mejor salgo a ver si sigue ahí –salió de su cuarto dejando la puerta abierta, mientras caminaba hasta quedar frente a la puerta de su hermano. Dudó en tocar pero lo hizo luego de unos minutos –Ey…Bill? –No se escuchó ningún ruido –tengo que hablar contigo…déjame entrar –se reclinó sobre la puerta –vamos hermanito, solo quiero charlar y…
Bill –y una mierda! No quiero hablar con nadie! –Se estremeció al escuchar su voz entrecortada –déjame solo Tom
Tom –no seas inmaduro –se rió –sabes que igual entraré –oyó un gruñido antes de que la puerta se abriera solo unos centímetros dejando ver unos ojos enrojecidos. Había estado llorando
Bill –te odio –susurró. Podía ignorar a todo aquel a quien quisiera pero nunca a su hermano –en serio Tom…yo –agachó su rostro para ocultar las lágrimas que querían brotar de sus ojos. No dejó que terminará de hablar, empujó la puerta y estando dentro cerró. Al ver el dolor en su rostro se encogió, odiaba verlo de esa manera. Se acercó y lo abrazó
Tom –tranquilo pequeño –se separó y le revolvió el cabello –siempre pensando que es el fin del mundo –le sonrió intentando transmitirle un poco de la serenidad que el ahora tenía
Bill –papá tiene razón –el frunció el ceño ante su nombramiento –cuando todo se complica, lo único que hago es llorar –se alejo y se sentó en la cama –nunca puedo tener esa calma que has tenido –se sentó junto a él y palmeó su hombro
Tom –seremos gemelos pero somos diferentes por dentro –lo miró –al ser el mayor fui al primero que papá le enseño a no demostrar sus sentimientos…diciendo que nos hacía débiles –cerró sus ojos y pudo sentir el dolor volver en su espalda –él no se detuvo hasta que veía que yo ya no gritaba ni pedía que parara –suspiró –no tarde en entender que si quería cesar las palizas tendría que aguantar todo lo que me diera y nunca dejarle ver cómo me sentía al saber que mi propio padre disfrutaba de verme sangrar –Bill se quedo atónito y recordó cuantas veces el se había tirado jugando sobre su espalda y su hermano se había quejado pero aún así le permitía treparse encima de él –todo se detuvo una día que mamá por descuido vio lo que él hacía, solo recuerdo sus gritos y la discusión que tuvieron…al final prometió no hacerlo contigo –horrorizado miró fijamente su rostro y sintió odio surgir por todo su cuerpo –mamá siempre decía que era bueno demostrar tus sentimientos…creo que la enseñanza llego algo tarde en mi caso –se rió
Bill –lo siento
Tom –no lo hagas, eso es el pasado –se acomodo de manera que quedaron frente a frente –lo que importa ahora es que harás con Afrodisia –suspiró al oír su nombre, ¿qué se supone que debería hacer? –o te quedarás aquí sin hacer nada?
Bill –a diferencia tuya no tengo tanta suerte –lo miró extrañado –se que Sindra vino –a pesar de no ser tan poderoso su presencia no había pasado desapercibida como tampoco el valor que debió haberle tomado el venir al castillo para encontrarse con él. Contra su voluntad había espiado su conversación…y cuanto más escuchaba…más envidiaba a su hermano…“Tom – ¿quieres que te suelte? –se sorprendió al escuchar a su hermano hablar en ese tono –si no sientes nada por mí yo lo respetaré y te dejaré ir…y no habrá tregua cuando nos toque pelear –palideció al imaginarlo peleando contra ella –es eso lo que quieres? –se odio a sí mismo por estar escuchando algo tan privado. Pero tenía que saber que diría ella. Seguramente le diría lo mismo que Afrodisia le había dicho a él o quizás algo peor. Espero en silencio hasta que una débil voz sonó Sindra –te…odio Tom –lo sé –su pecho se agitó al escuchar una risa leve de parte de Sindra –pero muy…muy…muuuy adentro tuyo me quieres –ella se rió más fuerte –tengo razón o no? Sindra –por esta vez sí”
No pudo seguir oyendo. Todo su cuerpo estaba en una lucha interna. No cabía duda que se alegraba inmensamente por su hermano y por ella, no merecían separarse por una pelea que ellos no habían comenzado pero…por otro lado…estaba destruido. Afrodisia…ella le había dado la espalda. Tan rápido como su amor había florecido…se había marchitado delante de sus ojos. No entendía el por qué. De sus labios tiernos y dulces habían salido palabras que lo hirieron en lo más profundo de su ser. ¿Tan poco había sido su amor hacia él? o…se estremeció ante su pensamiento. No…ella no le había mentido. Cuando lo miraba él podía ver la sinceridad en sus ojos, cada vez que se sonrojaba. Pero allá en el bosque…su mirada había sido titubeante. O al menos eso es lo que quería creer. Sintió un codazo leve, se sobresaltó y miró a su costado –que?
Tom –no me oíste? –el asintió –entonces?
Bill –no es tan fácil –gruñó –ella al parecer parece más segura de su decisión que Sindra…trata de localizarla y lo único que consigue fue un shock eléctrico seguido de una nota mental –suspiró –“no me hagas matarte antes de tiempo” –dijo imitando su voz –no quiere nada conmigo
Tom –como puedo ser gemelo tuyo? –Preguntó mirando al techo y bufó –no has aprendido nada de las mujeres no?
Bill –no me vengas con tus consejos Tom –se tiró boca abajo sobre la cama
Tom –como crees que ella esta ahorita? No es una situación fácil en la que esta…si te quería muerto ya lo hubiera hecho…no lo crees?
Bill –puede que haya estado esperando el momento para sacar la verdad a la luz
Tom –y no piensas que tan solo estaba asustada? –no quiso mirarlo, se quedo acostado –eres inteligente…piénsalo –sintió como jalaba de su brazo para forzarlo a voltearse…hasta que lo logró –no seas testarudo…la quieres no? –asintió aguantando un sollozo –que vas a hacer para recuperarla?
Bill –no puedo obligarla a que este conmigo y por sus poderes sé que no me dejara estar cerca suyo
Tom –para suerte tuya…tu adorado hermano ya tiene un plan –se rió pomposo –hay que estar listos para mañana
Bill –mañana?
Tom –Sindra vendrá junto con Afrodisia al castillo –sonrió como si fuera el mejor plan del mundo, creado por “él”
Bill –no es algo estúpido considerando que nadie aquí las quiere vivas?
Tom –Sindra entró y solo nuestra madre se dio cuenta…asique que peligro hay?
Bill –que dijo mamá? –preguntó alarmado al descubrir que su madre sabía de “la situación”
Tom –fue bastante comprensiva y está dispuesta a tenerla como cuñada –sonrió –y estoy más que seguro que pensará lo mismo de Afrodisia
Bill –tu crees?
Tom –claro…no seas tan pesimista –le golpeó su hombro
Bill –gracias –se sentó –no sé qué haría sin ti Tom
Tom –nada –dijo seguro –pero no te preocupes…le diré a Afrodisia que tienes un retraso para que sea paciente contigo –se levanto riendo, acercándose a la puerta lo miró –animo hermanito…esto aun no termina asique no lo des por perdido
Bill –no lo haré…


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jueves, 3 de febrero de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 61




CAPITULO 61


Cerró sus ojos esperando el dulce contacto de sus labios, sintió la leve respiración salir rozando contra su rostro cuando

–Tom? –al instante se paralizó al escuchar una voz delicada y madura llamando tras la puerta –hijo ábreme la puerta –alzó su rostro nerviosa, al mirarlo espero que le dijera alguna idea sobre que hacer pero él no dijo nada –estas ahí?
–“Contesta” –le dijo introduciéndose en su mente –“si no le dices nada entrara sin permiso” –aturdido clavo sus ojos en ella, ¿cuántos poderes tendría ella? sacudió su rostro, evitando pensar en esos detalles en un momento tan inoportuno y contestó
Tom –que paso mamá? –ella agachó su rostro y se alejó, no podría quedarse estando la reina ahí…tenía que marcharse antes de que la encontraran
–como que “que pasó”? –dijo imitando su voz, ella sonrió al escuchar el temperamento de la reina…si, definitivamente era su madre –acaso ya no puedo entrar a tu cuarto? –se escuchó un resoplido –Tom Kaulitz ábreme la puerta en este instante –posó una mano sobre el hombro de Tom llamando su atención
–“está bien…ábrele, yo me esconderé” –le sonrió mientras él se acercaba a la puerta, antes de quitar el seguro de la puerta se volteó…ya no estaba. Buscó por todos lados pero no había un solo lugar en donde se pudiera ocultar –“aun estoy aquí tonto…solo estoy con un campo de fuerza, con suerte ella no me verá” –asintió y abrió la puerta
Madre –y pensé que tendría que abrirla yo –le dijo achicando sus ojos, entró y se sentó al borde de la cama –quería hablar contigo –suspiró –su padre maldice cada segundo que pasa debido a que ustedes no le han comentado nada –llevó una de sus manos a su frente y frotó sus ojos –no he podido calmarlo pero porque no me cuentas que paso –le sonrió tiernamente. Sindra pudo ver los nervios en el rostro de Tom, este se sentó jalando antes la silla y miró a su madre
Tom –no encontramos nada más que los cuerpos muertos –mintió. Asombrada por su respuesta Sindra fijo su vista en su madre esperando que se creyera la mentira
Madre –no se toparon con las del clan Wendorf entonces? –su cuerpo se agitó. ¿Ella también las odiaría? No es que ella dudara de su relación con Tom debido a eso pero, era la madre de él. No quería verlos en guerra solo por ella. Sabía por los propios labios de Tom lo que sentía el, por haber estado desde una temprana edad alejado de su madre. Y ella…a quien la habían apartado repentinamente de su familia…conocía ese dolor –no entiendo porque ellas los atacaron pero supongo que estará en su naturaleza –mordió sus labios al escucharla…ellas no eran animales, es cierto que sus poderes eran muchos pero jamás abusarían de ellos y menos sobre alguien indefenso –estas bien?
Tom –eso creo –su voz sonaba débil –si…estoy bien –le guiño, sacándole una sonrisa maternal –no te preocupes
Madre –eso hacen las madres –estiró su brazo y acarició su mejilla suavemente –ustedes dos son lo único por lo que lucho y no quiero verlos así y menos que me mientan –dijo seria, el abrió sus ojos –algo más sucedió allá y lo sé…en serio ustedes creen que me pueden engañar así nomas? –Se rió negando con su rostro –mi pequeño cree que es más inteligente que su madre –Sindra sonrió, al mirar a Tom lo vio sonrojado
Tom –má –se quejó –no soy pequeño –bufó rolando sus ojos ¿Sindra aun estaría en el cuarto? Con el rabillo del ojo miró hacia las esquinas, su armario… ¿en qué parte estaría ella?
Madre –se te perdió algo? –se tensó por la pregunta –o es que hay alguien aquí de quien no esté enterada? –pasando saliva, se aclaró la garganta y se rió sonoramente. Sindra estaba estrujando su chaqueta mientras esperaba la respuesta de Tom –y?
Tom –creo que estas muy tensa, solo miraba mi cuarto…nada más –le sonrió confiado de su respuesta –“en serio no se te ocurrió nada mejor? Ella notara que estas mintiendo” –cruzó sus brazos enojada –“di algo más” –déjame –susurró esperando que ella lo escuchara
Madre –perdón? –frunció el ceño extrañada, a los segundos se dio cuenta que lo había dicho en voz alta
Tom –no, nada –mordió su labio –no me hagas caso
Madre –bueno…y por cuánto tiempo no te tengo que hacer caso? –le preguntó jugando –o es que ella dejará de esconderse? –Al decir esto último giro su rostro hacia donde ella estaba “oculta” –puedes salir querida
Tom –mamá…
Madre –sssh... –lo calló –no te preocupes –la miró –puedes salir –no estaba segura de que hacer. Fue una tonta al pensar que un conjuro tan sencillo funcionaría, hubiera sido mejor irse…estúpida. Pero ahora tenía que decidir rápido que hacer. Podía irse o salir. Tom le sonrió, esperaba no ser demasiado confiada. Quitando el campo energético se dejo ver, no sin antes dejar de sonreír. No demostraría debilidad, no ante ella –mucho mejor –se levantó de la cama y se acercó hasta quedar a un metro de distancia –supongo que has oído todo –ella asintió –de todos modos me presentaré, soy Simone la madre de Tom y…
Sindra –la reina del clan Kaulitz –se inclinó para saludarla tal como lo haría a uno del clan Wendorf. Al subir la mirada vio el ceño fruncido de ella y de Tom, se rió…interiormente –es un honor conocerla
Madre –en serio? –cruzó sus brazos y levantó una ceja intrigada –teniendo en cuenta quien soy…estás segura que es un honor? –volvió a asentir –y…tu eres? –por unos segundos titubeó en decirle su nombre pero ya la había visto asique de nada servía querer ocultar su “identidad”
Sindra –mi nombre es Sindra –relajó su postura –primer general al mando del clan Wendorf
Tom –primer? –se volteó para mirarlo, se sentía aliviada de escuchar su voz a pesar de la pregunta que había hecho, lo necesitaba
Madre –pareces sorprendido hijo –lo miró juguetona
Tom –yo…no lo sabía –se acercó al lado de su mamá –creí que eras segunda –ella negó
Sindra –los informaron mal –se quedo callada. “Vete” escuchó la voz en su interior que le repetía esa simple palabra, ¿Por qué no le hacía caso? Estaba abusando de la tregua si así podía llamarse, que la reina le había dado pero si se descuidaba ella podría ser atrapada. Pero que se supone que diría “bueno, gracias por todo pero tengo que planear como atacarlos…un gusto conocerla”, no…eso no funcionaría. “Un gusto conocerla suegra pero me voy no vaya a ser que sus guardias me maten”…eso tampoco. Estaba confundida, deseaba que Tom la sacara de ese apuro pero parecía que el estaba tan confundido como ella. Sus pensamientos se ahuyentaron cuando vio que “Simone” iba hacia la ventana que daba hacia el balcón de la habitación. Aprovechó la situación para mirar a Tom directamente a sus ojos esperando que se diera cuenta de la peligrosa situación que tenían –“esto ha sido divertido pero tengo que irme…sino te has dado cuenta ando en campo enemigo” –el frunció el ceño al oírla –“no me hagas esas caras porque sabes que es cierto” –miró por el rabillo del ojo a su madre –“estoy segura que tu madre apreciara que me largue de aquí…yo no estaré en buenos ojos ante ella si sabe que…tu y yo…bueno…no lo hará” –suspiró –“mmm…nos vemos, creo” –antes de que ella intentara salir por la puerta él le bloqueó el paso –“Tom, por favor…no estoy jugando”
Tom –yo tampoco –le susurró y le dio un beso en la comisura de sus labios
Madre –ella es tu novia…no? –dijo sin quitar su mirada del paisaje que ofrecía la ventana. Respiro profundo y le respondió entrelazando su mano con la de ella
Tom –si…ella es –se aclaró la garganta –se que la querías conocer pero yo…
Sindra –yo me negué el conocerla majestad –su cuerpo se estremeció al sentir la mirada atenta de la reina sobre ella –se que usted conocerá mis razones
Madre –no –se acercó, con su mano levantó el rostro de Sindra hasta que la miró –pero puedo ver la respuesta en tus ojos niña –la miró melancólica –veo tu dolor…el sufrimiento que has pasado por la muerte de tus padres, la vida solitaria que has tenido en estos años… –apretó la mano de Tom, estaba nerviosa –eres fuerte Sindra, lo eres…pocos tienen esa convicción…y me reconforto al saber que tus sentimientos por mi hijo son puros –le sonrió a él –ahora sé lo que has visto en ella
Sindra –yo…
Madre –querida –suspiró –puedo sentir como te sientes ahora…no temas –posó una mano sobre su hombro –no pretendo matarte
Sindra –pero –la miró desconcertada –yo…soy
Madre –mi enemiga? –Se rió suavemente –es tan deprimente que tantas generaciones hayan estado en guerra por un una traición causada en nuestra propia casa –juntó sus manos con las suyas –a pesar de lo que crees no somos enemigas, no será por mí que tu sangres –sin esperárselo la abrazó –se que no podrás ahorita pero espero confíes en mí –se alejo un poco y miró a Tom –sabes hijo…por fin hiciste algo inteligente
Tom –ey! –Achino los ojos –no es justo que digas eso –se cruzó de brazos –yo siempre hago las cosas bien
Madre –debería empezar a nombrar todas las travesuras que hiciste de pequeño? –Sus mejillas se tornaron rojas –es una lástima que no puedas estar mucho tiempo aquí –miró a Sindra –mi Tom es tan tontuelo…hubo una vez que
Tom –ma! –un escalofrió lo recorrió al imaginar lo que podría soltar enfrente de ella –no tienes que ir a algún lado?
Madre –ten cuidado jovencito –lo regañó –aun estas bajo mi tutela pero creo que me iré, me siento más tranquila ahora que conozco a tu novia –le guiñó un ojo a ella –eres muy linda
Sindra –emm…yo –se sonrojó –gracias
Madre –los dejó –estando frente a la puerta, se giró y los miró –no dejes que esta barrera de los clanes los separe querida –suspiró –y espero que en el momento indicado decidas lo correcto –abrió la puerta y se fue. Toda la tensión que había se esfumó, ambos se miraron incrédulos de lo que acababa de pasar –por cierto –abrió de golpe la puerta
Tom –que? –se quejó
Madre –como dijiste? –el bufó
Tom –si mamá? –su voz sonaba suave
Madre –mucho mejor –le sonrió –se que querrán estar un rato juntos asique he puesto un campo de energía para que no te descubran –dijo mirando a Sindra –ok?
Sindra –gracias por su hospitalidad, mi señora –dijo haciendo una leve venia
Madre –no seas tan formal linda –le sonrió –tienen mi apoyo…bueno, los dejo –cerró la puerta. Sintiendo un gran peso fuera de ella y a la vez como si hubieran puesto una carga más se acercó lentamente a la cama y se tiró boca arriba. Tenían el apoyo de la reina del clan, ¿cuán raro era eso? Cerró sus ojos tratando de calmarse pero por más que lo intentaba no funcionaba. Sintió hundirse el colchón y una mano rozar su mejilla
Tom –estas bien? –le acarició su mejilla suavemente mientras esperaba su respuesta
Sindra –te mentiría si te digo que si –suspiró –no me esperaba esto –se volteó quedando frente a él y lo abrazó –y tú?
Tom –la verdad –le correspondió el abrazo –creía que me daría el típico discurso de ser un mal hijo o algo así pero no es algo bueno?
Sindra –no quiero que ella este metida en esto –suspiró –quizás se haya ablandado porque eres su hijo pero estoy segura que tu padre no me recibirá con los brazos abiertos, lo he visto y se cómo se comporta con quienes lo ‘traicionan’ o están en su camino
Tom –ya conocías a mi padre? –la apegó a su pecho y dejo que se recostara
Sindra –de lejos –las imágenes de aquel día cuando lo vio se aparecieron en su mente –estaba escapando cuando vi acercarse sus tropas en el camino
Tom –escapando? –ella se rió traviesa
Sindra –me había peleado con unos lobos en un bar –la miró serio –ey…no me mires así, si hubieras estado ahí…estarías de mi lado
Tom –dejaré eso de lado –suspiró –que paso con lo de mi padre?
Sindra –ah sí –dio un fuerte respiro y continuó –estaba saliéndome del bar cuando me fije que venían por el mismo camino, no era muy grande y aún con algo miedo me escondí entre unos camiones que estaban cerca. Observe a través de una de las ventanas como ellos se acercaban, al ver el emblema que todos llevaban en sus ropas supe que clan era. Yo sabía que ese bar estaba encargado por una familia de lobos, a pesar de que los lobos no se llevaban con los vampiros tu padre había hecho un acuerdo con ellos…sino atacaban a los vampiros que llegaran a descansar en las habitaciones que ellos rentaban dentro del bar…su familia estaba a salvo –bajo la mirada –tu padre se había quedado fuera dejando entrar a su escolta…a los minutos salieron junto con los lobos y sus dos pequeñas –su cuerpo se estremeció, cerró sus ojos y aferró sus manos a la espalda de él –separaron a las niñas y las dejaron al lado de tu padre sostenidos por dos guardias. Las niñas estaban asustadas sin saber que estaba pasando mientras su madre las tranquilizaba llamándolas dulcemente –suspiró melancólica –tu padre acusó al lobo de romper el trato, dijo que había matado a dos vampiros hacía dos noches
Tom –los lobos no son de fiar Sindra –jugó con unos cabellos que le caían en su rostro –he tratado con ellos en mis viajes
Sindra –esos vampiros merecían morir –su voz se lleno de ira –yo me estaba hospedando cuando sucedió todo…los lobos protegían a sus hijas de esos vampiros que las querían lastimar solo por diversión…ellos solo las estaban protegiendo –se separó un poco de su cuerpo y continuó –el padre trató de explicarle lo que había sucedido esa noche en el bar pero tu padre no escuchó y enfrente de ellos mató a sus hijas clavándole las garras a cada una en sus cuellos –lágrimas se acumularon en sus ojos –solo se escuchó unos pequeño gritos y sus sollozos antes de que cayeran al suelo muertas –subió su rostro y lo miró mientras lágrimas corrían por sus mejillas –esas niñas…eran inocentes Tom…y tu padre no vaciló en matarlas solo porque unos bastardos murieron. Me quede sin poder moverme al ver sus cuerpos ahí tirados como si no fueran nada…la madre gritaba desesperada, sacudiéndose para poder abrazar por última vez a sus pequeñas cuando los guardias la mataron también…jamás olvidaré como el pobre lobo gritaba lleno de odio y tristeza…perdió a su esposa e hijas en unos pocos segundos…de ahí tu padre le dijo que esto le pasaba por haber sido un traidor y lo mató –se sentó, rápidamente se quitó las lágrimas –no quiero que te maté Tom o a tu madre
Tom –ey... –se levantó, rodeó su cintura con sus brazos y apoyo su rostro en su hombro –no te deprimas si? –le besó en la comisura de los labios –conozco a mi padre y se de lo que es capaz….pero no por él dejare de estar contigo…te amo demasiado para hacer semejante locura
Sindra –y tu prometida? -giró su rostro para verlo –se que mañana es su ceremonia en donde harán los votos de matrimonio
Tom –por mi que espere toda la noche si quiere
Sindra –no deberías ser tan malo Tom –le sonrió
Tom –entonces le digo que si? –le pegó –auch! No era necesario
Sindra –me tengo que ir –bufó –tengo que buscar a Afrodisia…oh cierto… ¿cómo esta Bill?
Tom –no muy bien –agacho la mirada –he intentado hablarle pero no me dirige la palabra desde que ustedes se fueron en el bosque
Sindra –hablare con ella y vere que entre en razón…nos daremos una escapada y la traeré mañana por la noche
Tom –mañana?
Sindra –si…Bill también rechazará el matrimonio no? –el asintió –ella tiene que saber que él la quiere asique vendremos para hacerla entrar en razón –se rió –ya luego…veremos qué hacer con esa guerra ok?
Tom –de acuerdo, te esperare mañana entonces –se acercó y la beso tiernamente
Sindra –hasta mañana –le guiño un ojo y desapareció….
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