domingo, 3 de abril de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 68

Fic Enemys or Lovers Capitulo 14

CAPITULO 68


¿Irresistible?
Bueno, siendo sincera no era nadie para negárselo pero no se lo diría…eso solo haría que su ego creciera más y luego quien lo bajaba de la nube. Sonrió. Después de todo no había salido mal la decisión de verlo. Y pensar que ella quería destruir su relación, ¿en qué estaba pensando? Ciertamente no tenía la respuesta a esa pregunta. Su propio miedo e inseguridad de saber que la situación estaba fuera de su control, por poco habían hecho que cometiera el segundo error de su vida. Se había dejado llevar por sus emociones y no había sido racional como normalmente lo era. Pero claro, estando con Bill rara vez ella era racional…apenas sus emociones salían disparadas ella estaba indefensa ante ellas. Su mente se nublaba y su cuerpo dejaba de responder ante sus órdenes. El tenía tanto poder sobre ella. Tal pensamiento causó que su cuerpo se estremeciera. Era cierto, aún así quería creer que quien mandaba sobre si misma seguía siendo ella. El confiar plenamente en Bill… ¿y si todo era un engaño? Por más que quisiera siempre existía una pequeña parte de ella que dudaba. Sus padres habían confiado…y ahora estaban muertos. Tiempo atrás se había prometido jamás entregarse a alguien. Todos siempre terminaban cediendo ante sus propios beneficios. ¿Bill también lo haría? La recompensa que él tendría por entregarla a su padre sería inmensa. ¿Se atrevería? El no es así, ni si quiera lo pienses. Se dijo a sí misma. Odiaba no poder confiar pero a sus padres les había pasado, había visto caer a muchos de su clan por haber “confiado” en otros que no eran de los suyos. “Yo confío en tu padre hija, por el amor que le tengo…y por la verdad que puedo ver a través de sus ojos se que el siempre estará a mi lado…llegará algún momento en tu vida que tu también depositarás tu confianza ante alguien…no temas en hacerlo linda” las palabras de su madre vinieron a su mente. El amor que habían tenido sus padres era innegable. De pequeña recordaba haberlos visto caminando en los alrededores de los jardines reales conversando, bromeando y cuando creían que nadie los veía su padre le robaba besos tiernos a su madre. “A veces pequeña, el camino correcto no siempre es fácil” no…no lo era pero ella quería entregarse por completo a Bill y no dudar. Desvanecer el miedo de que la traicionara. Sin darse cuenta había dejado de abrazarlo, estaba con sus ojos fijos hacia el suelo perdida en sus pensamientos. Parpadeó al sentir una caricia en su mejilla, al voltearse lo miró. Tenía el ceño fruncido y la miraba desconcertado por su actitud
Bill –que pasa preciosa? –con su mano temblando la posó sobre su mejilla, cerró sus ojos y dio un fuerte respiro –amor? –al abrirlos observó sus ojos color caramelo, no cabía duda de lo que veía en ellos. Amor…..amor hacia ella. El mismo amor apasionado que sentía ella por él. Lágrimas cayeron por sus mejillas deslizándose hasta su cuello –sshh…no llores –con la yema de su dedo limpió su rostro quitando el rastro de las lágrimas derramadas –tan malo soy besando? –sorprendida ante la ocurrencia que acababa de decir, no pudo evitar reírse –ahí esta…mucho mejor –le dio un beso en la frente, ella se mordió el labio inquieta –porque llorabas? –agacho el rostro nerviosa, vamos…dilo
Afrodisia –yo… yo –acaso este era el momento “perfecto” para tartamudear –yo... –el sonrió y se acomodó a su lado rodeando su cintura con su brazo suavemente, se acercó a su cuello y le depositó un beso
Bill –tu? –La miró de reojo –dime –cerrando sus ojos lo dijo
Afrodisia –confíoenti –al abrirlos vio la confusión en su rostro, lo había dicho muy rápido –quiero decir…confío en ti Bill –antes de que le respondiera continuó –quizás no entiendas porque te lo digo…ahorita pero yo…quería que lo supieras, quería que lo escucharás de mis labios –suspiró –te amo…nunca he estado con alguien…por eso creo que he dudado mucho sobre…nosotros –sintió como el tomaba su mano, agradecida apretó el agarre necesitando su fuerza –he tenido tanto miedo de volver a vivir la traición que mis padres sufrieron que no he dejado que nadie se me acerque pero –lo miró –no quiero alejarte de mí, quiero que estés a mi lado, no importa lo que digan…solo me importa lo que tu digas –se acurrucó en sus brazos –prométeme que no me dejarás…por favor –por más que intento no pudo ocultar el temblor de su voz, él la abrazó más fuerte aún
Bill –no lo haré, te lo prometo –con cuidado la separó y quedaron frente a frente –no importa quién esté en contra yo estaré contigo si? –le dio un beso en la punta de la nariz –entonces…más confesiones? –bromeó. Frunció el ceño cuando lo escuchó, con sus brazos lo empujó y se separaron bruscamente
Afrodisia –eres un... –tan rápido como vino se fue su enojo al sentir sus labios aprisionando los suyos desesperadamente. Sintió un leve cosquilleo en su cuello, se rió. Sin interrumpir el beso estiró su mano y tanteando quitó las rastas que rozaban su cuello, segundos después volvió a sentir el cosquilleo. Rindiéndose, lo dejó como estaba… ¿importaba? No. Dejándolo de lado regresó su atención a aquellos labios con sabor a miel. Nunca imaginó que besar podría ser tan pecaminoso. Los labios de Bill obraban magia sobre ella. Mataría si alguien osaba interrumpirlos. Al instante que ese pensamiento cruzó su mente recordó su presencia en el castillo, estando con Bill se había olvidado que había bajado su defensa y cualquiera podría sentirla. Eso no estaba bien. Acomodo su mano en el pecho de Bill para alejarlo pero no se movió, solo logró que se aferrará más hacia ella. A pesar de que estaba enternecida por el gesto sabía que se arriesgaba si no ponía un campo de fuerza. Con cuidado llevó sus manos a su rostro y lo separó de ella, tardó unos segundos en reaccionar, pudo verlo abrir sus ojos lentamente. Sus mejillas estaban rosadas, sus labios rojos y sus ojos entrecerrados
Bill –mmm…algún problema? –reaccionó al escucharlo, debería dejar de soñar despierta pensó
Afrodisia –si –se acomodo quedando sentada, el se puso a su lado –veras, cuando vine aquí tenía un campo de fuerza…ya que no quería que nadie supiera de mi intrusión pero ahora
Bill –no lo tienes? –asintió –y?
Afrodisia –es que…si voy a estar aquí un rato más…no puedo estar sin él, es muy arriesgado a menos que quieras iniciar algo antes la guerra –él la miró extrañado
Bill –no puedes hacerlo? –ella negó –porque? –se detuvo antes de responderle, al instante se sonrojó. ¿Por qué a mí?
Afrodisia –es que –empezó a jugar con sus dedos nerviosa –no puedo hacerlo –carraspeó –no al menos cuando….estoy desconcentrada –las últimas palabras las dijo tan suave, esperando que no lo oyera. Pero al ver la sonrisa que se formo inmediatamente en su rostro supo que no había funcionado, demonios... –no es lo que piensas…digo, lo que quiero decir es que
Bill –mis besos te desconcentran? –iba a replicarle pero se contuvo. No ganaría estas batallas, asique porque molestarse…mejor seguirle la corriente. Al mirarlo le sonrió coqueta, se fue acercando haciéndolo retroceder
Afrodisia –que puedo decir? –se rió coqueta –son muy…adictivos –posó su mano sobre su pecho, lo empujó suavemente logrando que cayera hacia tras
Bill –a…adictivos? –Dijo levantando una ceja asombrado –supon…claro –sonrió al ver su nerviosismo. Gateando se acercó hasta quedar frente a frente, sus dedos fueron acariciando el lado interno de su pierna, rozándolo apenas con sus uñas provocándole escalofríos hasta llegar a su cuello
Afrodisia –estas…temblando –inclinó su rostro dejando apenas unos centímetros de distancia entre sus labios a su cuello –porque? –lo sintió moverse
Bill –por... –se mordió el labio al escuchar un “gallito” que le salió al hablar, se aclaró la garganta –por nada –vio por el rabillo del ojo como tragaba saliva, sintió como movía sus manos nerviosas por su cintura
Afrodisia –oh…entonces me habré equivocado –ladeo su rostro atrapando en un beso el lóbulo de la oreja, antes de alejarse con la punta de sus dientes le dio una pequeña mordida y se rió. Al sentarse lo hizo con cierto impulso, súbitamente sus mejillas tomaron un tono rojizo y escuchó un débil jadeo. Al cruzar miradas lo vio negar sonriente
Bill –eres mala
Afrodisia –ah sí? –le sonrió. Apoyando sus brazos a cada lado de él sobre el colchón, retrocedió su cuerpo para acercarse nuevamente hacia él en un vaivén suave rozando sus caderas. Un calor se apoderó de todo su cuerpo al sentir su cuerpo bajo el suyo. Sus manos que estaban sobre su cintura fueron descendiendo lentamente para guiarla en aquel movimiento dejándola sin respiración. Dejándolo tomar el mando se dejó llevar por sus manos que subían y bajaban acariciando su espalda a través de su top. Llevó sus manos hacia su polo para comenzar a quitárselo pero antes de que pudiera se encontraba contra la cama y debajo de Bill. Al mirarlo vio como curvaba sus labios en una pícara sonrisa. Alzó su brazo pasándolo por detrás de su cuello para atraerlo hacia ella, estando cerca lo beso con ahínco. Su cuerpo le exigía tener más. Sintió como poco a poco su top iba subiendo, sus manos acariciaban su abdomen en círculos suavemente –aah... –soltó un gemido cuando sus dedos rozaron el nacimiento de su pecho –Bi…Bill –abrió sus ojos al sentir que él se alejaba. Se quedaron mirando por unos minutos antes de que él tomara el borde su top y lo pasara entre sus brazos. Se mordió el labio, ella era atrevida pero nunca antes había compartido esa clase de intimidad con un chico. Solo déjate llevar, se dijo a sí misma
Bill –eres hermosa –pasó sus manos sobre su cintura, ella se tenso –hey…
Afrodisia –ah? –trató de sonreír pero no pudo
Bill –no hay prisa en esto –se acercó y le dio un suave beso –segura que tu…
Afrodisia –si quiero –dijo rápido cortándolo, agachó el rostro –si quiero compartir esto contigo –tomó su mano y jugó con sus dedos –solo que…yo…yo soy –titubeó, sintió un dedo posarse sobre sus labios, subió su mirada
Bill –entiendo –la abrazó –no te voy a lastimar preciosa –se alejó lo necesario para poder juntar sus labios. Fueron pasando los minutos y la intensidad de los besos iba creciendo rápidamente. Sus labios fueron bajando lentamente dejando un rastro húmedo por su cuello hasta que llego al encaje de su ropa interior –muy lindo –ella se rió –pero…estorba no crees? –suspiró cuando sintió pasar sus manos detrás de ella mientras buscaba el broche. Al momento que el broche se soltaba sus sentidos se agudizaron y escuchó el sonido de pasos que se iban acercando rápidamente a donde ellos se encontraban
Afrodisia –Bill –su voz salió débil, él no llegó a escucharla. Se aclaró la garganta y lo llamó nuevamente –Bill –esta vez él la miró sonriendo
Bill –que paso amor?
Afrodisia –tu madre viene para acá…
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jueves, 31 de marzo de 2011

Fic Fallin' for you Capitulo 39

We're back!!!


Chicas, primero que nada una gran disculpa por haber dejado asi el fic, pero fue la solucion que encontramos al momento. Mil disculpas.
Hace ya meses [sino estoy mal] que dejamos suspendido el fan fiction Fallin' for you debido a problemas de una de las escritoras [somos dos escribiendo] y pues ahora que tenemos la oportunidad lo estaremos retomando. Esperamos que quienes leian pues se animen y continuen leyendo la historia. El capitulo nuevo es largo, para compensar la espera ;)

Les dejaremos un fragmento del anterior capitulo para que puedan refrescar la memoria...


Capitulo anterior [fragmento final]

Bill: quieres ser mi novia? –ustedes que están leyendo en casa…el…no…no…x____x moriré
Sofía: qué? –me aleje –pero…
Bill: puede sonar algo…apresurado pero…estoy seguro de lo que siento y me gustas….mucho
Sofía: yo... –cerré mis ojos y suspiré. Podía sentir el latir de mi corazón tan rápido que se me saldría –no puedo responderte ahorita –suspiré otra vez –pue…puedes darme tiempo…digo…para…
Bill: está bien –me sonrió –te esperaré –se acercó y me beso la mejilla –feliz noche
Sofía: ah…si…para ti también –como pude tome la manija de la puerta y salí. Camine rápido ya que hacía bastante frío, ingrese al departamento y escuche como el carro se alejaba. Subí al elevador y marque el piso, espere unos minutos y salí. Estando en el pasillo busque las llaves, abrí la puerta, entre y cerré con seguro. Me senté en uno de los sillones…no podía creer lo que hace un par de minutos había escuchado…y lo peor es que no sé qué hacer…esperaré a mi gemela…quizás hablando pueda ver la respuesta…miré la hora…aun no era tarde, asique encendí la televisión mientras la esperaba…
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CAPITULO 39

Una vez que Sofía se fue con Bill termine de almorzar, sabía que faltaba poco para que me llegara a recoger Tom eran casi las 3:00 pm entonces fui a arreglarme y una vez lista ordene la ropa que iba a ponerme, desde anoche había tenido una idea de cómo ir vestida así que de unas bolsas donde tenía ropa nueva agarre una blusa larga de botones negra, unos jeans azules y unas botas negras una vez vestida me puse un cinturón que era como una cadena de plata y al darme cuenta de la hora ya eran casi las 5:00 pm, no me había dado cuenta donde había dejado mi celular hasta que busque entre mis colchas y lo encontré, note que tenía un mensaje de texto que decía “Ansió cada minuto que pasa para poder verte, besos Tom” , al leerlo se me erizo todo el cuerpo no podía evitar sentirme emocionada por ello aunque me sacudí y reaccione estaba decidida a no dejarme llevar tan rápido, al rato escuche que tocaron el timbre al ver mi reloj vi que ya eran pasadas de las 5:00, me acerque a la puerta y al abrirla era Tom, me mostro una amplia sonrisa pero antes de que pudiera decirle algo me beso en la mejía suavemente.

Tom: Hola hermosa –me dijo y sin que yo supiera que decir él se rio tiernamente-
Georgi: H-o-o- la –dije como pude, me sentía nerviosa y más por cómo me veía-
Tom: vamos al auto, te llevare a un lugar muy especial –dijo con una amplia sonrisa, solo asentí con la cabeza, cerré la puerta del apartamento con llave y al voltearme hacia él seguía sonriéndome bajamos en el elevador hasta llegar al auto. Abrió la puerta del copiloto para que subiera y una vez adentro encendió el motor, pero antes de hacer marchar el coche lo detuvo, me pareció raro que lo hiciera…

Georgi: Pasa algo? Dije desentendida por lo que había hecho…
Tom: Si, se me olvidaba algo y de su bolsillo saco un pañuelo negro. Al verlo me sorprendí, no sabía que querría hacer pero me sentía cada vez más nerviosa por alguna razón…
Georgi: Que piensas hacer? – le pregunte un poco alterada-
Tom: Oh, dijo sorprendido rió, no te asustes no te hare nada es solo que quisiera que fuera una sorpresa- dijo bajando su mirada, pero si no quieres está bien, no te obligare a usarlo…- oh dios era tan lindo *-* la verdad los nervios de ese momento desaparecieron al verlo, me acerque a él, Tom al notar eso me vio sorprendido nuestros rostros estaban cerca, le sonreí y agarre la venda que tenía en sus manos y me la coloque los ojos…

Georgi: Ok, listo, -dije sonriéndole aunque no podía verlo u.u, podemos irnos?
Tom: Claro!, y escuche su risa…

Puso el carro en marcha, en el camino íbamos platicando de varios temas, de nuestras vidas, de lo que nos gustaba y también lo que nos disgustaba, fue increíble darme me cuenta que teníamos bastantes gustos y temas en común, por llevar la venda en los ojos no distinguía si ya estaríamos llegando al lugar hasta que sentí como el auto disminuía de velocidad hasta detenerse.

Georgi: Llegamos?- los nervios me empezaban atacar otra vez >.<
Tom: Si, solo espérame te ayudare a bajarte…

Salió y abrió la puerta de donde estaba, me ayudo a bajar y agarrados de la mano me llevo despacio hasta que nos detuvimos estaba detrás de mí y podía sentía su respiración en mi cuello se acerco a mi oreja y me susurro al odio –estas lista?- todo el cuerpo se me achino y asentí, al soltar las vendas quede boquiabierta, estábamos en un mirador, podía ver la ciudad y por la hora el atardecer hacia que se viera hermoso, me sentía atónita.

Tom: Te gusta?- me dijo rodeando sus brazos sobre mi cintura-
Georgi: Si me encanta, dije ignorando que me tenia abrazada, que puedo decir me sentía muy cómoda en ese momento.
Tom: Cada vez que quiero pensar y relajarme, vengo aquí…
Georgi: Es hermoso, dije pero al darme cuenta de su abrazo sin pensarlo quite sus manos sobre mi cintura y me hice a un lado de él, intente verlo de reojo evitando que se diera cuenta que me ardían las mejillas de lo sonrojada que debía de estar…
Tom: Sabes? A este lugar solo hemos venido Bill y yo, nunca he traído a alguien más.
Georgi: Y por qué me trajiste a mi? – y voltee a verlo
Tom: Porque… se quedo callado, se acerco hacia mi quedando enfrente, me di cuenta que cada vez que te tengo cerca me cuesta respirar –no podía creer lo que me estaba diciendo o.o -, no sé porque pero cuando estoy contigo me siento nervioso, no me tomes a mal pero con la mayoría de chicas que he estado ninguna me ha hecho sentir de esta manera, es como si no tuviera control de lo que está pasando y…
Georgi: sientes temor – dije terminando lo que estaba diciendo
Tom: Exacto dijo sorprendido, realmente no creí que podía sentirme de esta manera, la mayoría de las veces que salgo es solo por diversión y pasar el momento pero cuando estoy contigo es como si se detuviera el tiempo, y no quiero que eso termine. Baje la mirada pero al hacer esto, con su mano sostuvo mi mejilla y la alzo haciendo que nuestros labios quedaran a escasos centímetros sus ojos color caramelo hacían que me hipnotizará pero no podía bajar la guardia, yo sabía cómo era Tom y no podía creerle todo lo que me estaba diciendo…

Georgi: Creo que deberíamos de terminar de ver como anochece antes que sea tarde. – dije interrumpiendo el momento, me sentí mal porque no sabía cómo reaccionar ante lo que me había dicho…

Tom: Esta bien, se escuchaba desalentado, vamos acerquémonos más...

Tomando mi mano nos acercamos mas a la orilla y podíamos ver todo el resplandor de la ciudad se podía observar como varios edificios empezaban a alumbrar y me acorde de Sofía, se me había olvidado avisarle que ya había salido, tome mi celular y le envié un mensaje de texto, Tom al ver esto se notaba un poco molesto.

Tom: A quien le escribes? – me dijo un poco cortante
Georgi: A Sofía, es solo para avisarle que estoy contigo
Tom: Oh bueno, dijo mas aliviado, q te parece si vamos a cenar? Digo por la hora que ya me dio hambre a ti no?
Georgi: La verdad si, le dije sonriendo
Tom: Esta bien, sonrió, entonces vamos al auto y te llevare a un restaurante que te encantara
Georgi: Esta bien ^-^

En el auto nos fuimos callados casi todo el camino, no podía dejar de pensar en cada palabra que me había dicho, me sentía confundida porque realmente quería creerle pero conociéndolo a que solo estaba jugando, veía hacia la ventana intentando evitar verlo hasta que en un semáforo rojo detuvo el auto y sentí su mirada posarse hacia mí.

Tom: Estas bien? –dijo preocupado-
Georgi: Si, estoy bien, dije volteando hacia él con una escasa sonrisa
Tom: Mira, lo que te dije cuando estábamos en el mirador…
Georgi: Yo sé, dije interrumpiéndolo, fue una buena actuación, dije con ironía, pensaste que caería con tus trucos pero no…yo no soy de ese tipo de chicas.
Tom: Disculpa?..-dijo desconcertado, el semáforo dio en verde y al avanzar el auto se orillo en una de las calles y lo detuvo, crees que lo que te dije allá era mentira o un juego?!
Georgi: Bueno…-me quede callada – la verdad no pero yo sé que es así…para los hombres el amor es un juego y…sentí como él se acerco a mí y me tomo la mano
Tom: Escúchame, dijo haciendo que nuestros rostros quedaran enfrente, quiero que sepas que con nadie he sido así de honesto, no sabes lo mucho que me costó agarrar valor para invitarte a salir porque sabía que con mi comportamiento te negarías rotundamente, es cierto que yo no he sabido acercarme a ti pero es porque me he dado cuenta que…se quedo callado o.o, mi corazón latía a mil por hora no podía creer que esto estaba sucediendo hasta que lo dijo,” me gustas”, nos quedamos unos momentos callados y sentía que mi corazón se me saldría en cualquier momento.
Georgi: Emm…no creí que realmente sintieras algo por mi –dije viendo hacia la ventana
Tom: Pues si siento algo, y yo se que tu también sientes algo por mi…- ay dios ahora quiere que yo le diga lo que siento o.o-
Georgi: Yo sentir algo por ti? Me reí intentando sonar normal pero creo que los nervios no me dejaban.
Tom: Yo sé que si, puedo notarlo por cómo me ves y eres conmigo intentas estar a la defensiva pero yo se que te mueres por mi dijo riendo
Georgi: ja-ja chistoso, dije intentando sonar molesta aunque en el fondo mi mente me gritaba que le dijera lo mucho que tenía razón, que me gustaba demasiado y que la verdad también me sentía de la misma manera a como él lo describió en el mirador, pero tenía miedo y por eso prefería evitar decirle porque no quiero que me lastimen.
Tom: Ahorita lo niegas pero yo que al final de esta noche te robare un beso y caerás a mis pies –dijo coqueto
Georgi: Claro don juan –dije molestándolo, porque no mejor vamos a comer algo antes que se nos haga tarde, ya que era de noche.
Tom: Esta bien, mi lady me sonrió de una manera burlona y tierna puso en marcha el auto y entre risas llegamos al restaurante

El lugar era hermoso y platicando de otros temas comimos y luego al salir nos dimos cuenta que había salido luna, me quede maravillada de cómo se veía y Tom al notar esto me tomo de la mano y dejando su auto en una esquina cerca del restaurante decidimos caminar y dar una vuelta antes de que me fuera a dejar al apartamento. Caminamos por un sendero lleno de arboles y llegamos a un parque donde tenían música y había gente bailando, la canción que tenían era movida pero al terminar pusieron una canción lenta

Darle PLAY http://www.youtube.com/watch?v=0lZ3nIlMPkM

Viendo a todas las parejas bailar lentamente no pude evitar suspirar, y Tom al tener sostenida mi mano me jalo hacia la pista…

Georgi: Que haces? –dije sorprendida, pero Tom no me respondió y viéndome tiernamente me acerco a él-

Llegamos al centro de la pista y tomo mi cintura con suavidad, hizo que rodeara mis brazos hacia su cuello y comenzamos a bailar, lo abrace y podía sentir su respiración lentamente, nos quedamos un rato sin decir nada hasta que el rompió el silencio.

Tom: No tengas miedo de lo que sientes, porque yo también me siento así, - me quede sorprendida de lo que me dijo- no te dejare ir, no puedo permitirlo, quiero estar contigo…
Georgi: Esta bien –dije con pena, nos quedamos viendo fijamente
Tom: Eres muy linda dijo riendo y levanto mi barbilla quedando a escasos centímetros de su rostro y al notar esto intente alejarme pero me apreso más hacia a él haciendo que nuestros labios rozaran y al pasar esto me sonroje y Tom se acerco mas haciendo que nuestros labios chocaran y sentí una carga eléctrica por todo mi cuerpo, conforme el beso se hacía más intenso él me sostenía con más fuerza la cintura y yo lo rodeaba con mis brazos no queriéndolo soltar.

Parecía un momento mágico hasta que la canción termino y todas las parejas empezaron a aplaudir al darme cuenta que era por nosotros que lo hacían reaccione y lo solté. El me miro sorprendido y con una sonrisa amplia, yo asustada solo llegue a ver el reloj ya eran las 10:00 pm lo vi y al notar su mirada picara me sonroje aun mas.

Georgi: Ya es tarde, sería mejor que regresara al apartamento Sofía debe de estar preocupada.
Tom: Esta bien amor, vamos, ¿AMOR?? Cada vez me sentía fuera de la realidad, de verdad esto me estaba sucediendo a mi?...intente estar tranquila pero no podía evitar querer salir corriendo…

Llegamos al auto y en el camino hacia el apartamento nos quedamos en completo silencio, estaba atónita de lo que estaba sucediendo y no me atrevía a decirle nada. Al llegar al apartamento me despedí rápidamente y me salí del auto corriendo hacia la recepción, escuche como Tom me seguía hasta agarrarme del brazo y quedar frente a él.

Tom: Esa no es manera de despedirte de tu hombre. –dijo exasperado por haber corrido
Georgi: Hombre? Y no pude evitar reírme, entonces eso hace que yo sea…tu mujer?
Tom: Pues podríamos decir que si, dijo riéndose juguetón
Georgi: Aja…mira con lo que paso del beso…
Tom: Shh…y puso su dedo sobre mis labios interrumpiendo lo que estaba diciéndole…
A mí también me gusto, dijo con seguridad, hablando seriamente y me vio serio, quisieras ser mi novia?, Ay dios ahora sí creo que moriré x___x
Georgi: Bueno yo…pues la verdad…no sé qué decir, creo que sería muy rápido, digo no hemos salido mucho para conocernos lo suficiente pero admito que si siento algo por ti, y que me gustas mucho…
Tom: Esta bien linda, me encanta que me trate así *-*, no te preocupes no me tienes que responder ahora, me la pase muy bien estando contigo y definitivamente te esperare a lo que me respondas aunque yo sé que es un sí.
Georgi: Tan seguro estas? Dije picara, y si te dijera que no qué harías? Levantando una ceja él se acerco más a mí y dándome un suave beso solo me dijo…
Tom: Yo sé que no será así, porque tú misma has dicho que sientes algo por mí, y no sería capaz de aguantar que me digas que no.
Georgi: Ok…me has convencido, dije intentando no perder el control
Tom: Lo sé es mi encanto, con una sonrisa coqueta me dio un beso en la mejilla, que descanses ahí nos vemos el lunes.
Georgi: Esta bien, que descanses también.

Sin decir nada se fue hacia su auto, y pude ver como se desvanecía mientras más avanzaba, al llegar al apartamento, me sentía atontada no esperaba a contarle a Sofía todo lo que había sucedido aparte que ella me tenía que contar también como le había ido con Bill…

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lunes, 28 de marzo de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 67


CAPITULO 67

Era real…ella era real. Lo supo al sentir sus dulces labios moverse al compás de los suyos en un ritmo seductor y sereno. No era apresurado, no…ahora el tiempo era de ellos. Nadie mandaba sobre ellos. Nada importaba…solo el estar junto a ella.
Pasó su brazo sobre su cintura para tenerla aun más cercana a él, ella rió y se alejó para mirarlo. Sus ojos estaban brillosos y sus mejillas tomando un tono rojizo
Afrodisia –Bill –dijo dudosa
Bill –que paso?
Afrodisia –yo quiero estar contigo pero... –agacho la mirada y se mordió el labio nerviosa. ¿Se habrá arrepentido?, se preguntó Bill.
Bill –pero?
Afrodisia –me asfixias –se rió –no me abraces tan fuerte –incrédulo ante lo que acababa de decirle, se empezó a reír fuertemente, cayó hacia atrás y siguió riendo –amm... –frunció el labio al verlo –sabes, si es tan gracioso…porque no me cuentas el chiste para que los dos nos riamos no? –soltó enojada, al instante hubo silencio y se volvió a sentar mirándola, estiró su mano alcanzando un mechón que caía sobre su mejilla y jugó con él –y?
Bill –preciosa –le dio un beso fugaz antes de volver a hablar –creo que tienes que cambiar esa manera de hablar
Afrodisia –pero si... –se quedo callada por un momento, al verlo se sonrojó y se mordió el labio –oh –encogió sus hombros al darse cuenta a lo que se refería –ups, perdón
Bill –no importa linda –suspiró –creo que es mejor que salgamos de aquí –dijo mirando la puerta –alguien puede entrar y verte, no quiero problemas ahora
Afrodisia –claro –tomo su mano y cerró sus ojos, al abrirlos estaban dentro de su habitación pisos arriba –listo –desconcertado miro alrededor y jadeó
Bill –para futuras ocasiones…avísame antes –se levantó, y se apoyó en su armario
Afrodisia –mareos? –se acercó, suavemente acarició su espalda con su mano verticalmente –mejor? –el asintió –perdón otra vez
Bill –fue solo un ligero mareo, nada de qué preocuparse…pero –alzo una ceja dudoso si preguntar – ¿cómo sabes que este es mi cuarto? –se alejó y se sentó en la cama. Empezó a jugar con sus dedos, lo miró de reojo…al encontrarse con su mirada, agacho el rostro
Afrodisia –bueno –le sonrió –antes de ir contigo pasee un poco por el castillo y me tope con tu cuarto
Bill –te topaste? –una sonrisa apareció en su rostro –segura?
Afrodisia –si –la miró serio –que? –Se rió –bueno…bueno –bufó y cruzo sus brazos sobre su pecho –vine directo aquí, quería saber cómo era tu cuarto…no es ningún crimen –frunció sus labios y lo miró achinando sus ojos, se recostó sobre la cama. Que mentirosa que soy, pensó mientras miraba el techo. Y lo peor de todo era que él lo sabía…no había manera de mentirle. Al sentir que la cama se hundía lo miró de reojo, bufó
Bill –no me harás espacio preciosa? –já! Si él pensaba que con un “preciosa” se salvaba, estaba loco. Se quedo tiesa sin decirle nada –ey…vamos, así estamos juntitos –juntitos tu madre. Se rió en su mente con su pensamiento. Era inmaduro de su parte lo tenía muy presente pero no podía evitarlo. La fastidiaba que él se diera cuenta del motivo por el cual estuvo en su habitación y más aún la fastidiaba su rostro de “no me engañas” que cargaba en estos momentos. Era orgullosa y no admitiría la debilidad que él representaba para ella. ¿No ya has llorado enfrente de él hace unos minutos atrás?, esa pregunta apareció en su mente. Da igual, se dijo a sí misma antes de que cambiara de parecer…ella ganaría esta ronda, sí señor. Un ligero cosquilleo la saco de sus pensamientos, se aguantó las ganas de reír al darse cuenta que le estaba acariciando el cuello con sus labios, dejando pequeños besos hasta llegar a su oído –linda –susurró –un escalofrió le recorrió al sentir su respiración tan suave sobre ella –solo quería que lo dijeras si? No te enojes…no me gusta verte así toda enojada –le dio un beso en la mejilla –aunque te ves linda haciendo pucheros –se rió
Afrodisia –no los hago! –le sacó la lengua y se volteó dándole la espalda –por mi te puedes quedar en el piso, ahí estarás cómodo –sintió como se movía detrás de ella en el poco espacio que tenía entre ella y el borde. Vio como pasaba un brazo sobre su cintura y se apegaba hacia su espalda…al momento en que su entrepierna rozó con su cuerpo maldijo, no había sido tan buena idea. Un calor se propagó por todo su cuerpo haciendo que se estremeciera. Su rostro lo sintió arder
Bill –mucho mejor, ¿no te parece? –otra vez se movió acercándose un poco más para no caerse, sus caderas chocaron. ¿Cómo era posible que con solo unos toques de su cuerpo y ella estuviera ardiendo como si estuviera en las mismas brazas del infierno?...No pienses en ello, se repetía una y otra vez –en que piensas? –En que quiero quitarte la ropa y deleitarme con tu cuerpo, se aclaró la garganta antes de hablar
Afrodisia –en nada –y el premio de la Mentirosa del Año va para...
Bill –ya veo –le beso el cuello –oye…
Afrodisia –dime
Bill –y me seguirás dando la espalda? –sonriendo se volteó y lo miró
Afrodisia –al parecer ya no –llevó su mano hacia su cabello y jugó con una de las rastas que caían hasta su cuello –y que haremos? –preguntó mientras recordaba su situación, tenían que arreglarlo antes de que todo estallara
Bill –huir? –le sonrió juguetón
Afrodisia –creo que esa no es una opción, por más tentadora que suene la idea
Bill –pues de ahí estaba que yo me casara con la heredera de los Müller y tu estuvieras en secreto…te parece?
Afrodisia –perdón? –toda la alegría que tenía se esfumo y la rabia apareció –pues haberlo dicho antes! –estaba por salirse de la cama cuando él la retuvo, tiró su cuerpo sobre el colchón, pasó sus piernas sobre ella hasta quedar a horcajadas sobre su cintura –suéltame! Eres un... –dejándose llevar por el beso que le acababa de dar cerró sus ojos, por unos segundos estuvo en el cielo…hasta que recordó el motivo de su enojo y lo alejó –no me beses –trató de quitarlo de encima pero no pudo –salte…déjame salir, a ver si así ya vas y te casas con la princesita –soltó enojada. Al no ver una respuesta lo miró y lo encontró sonriendo –que es tan divertido, a ver dime? –se agachó hasta quedar frente a frente con ella
Bill –tu en realidad crees que me casaría con otra? –Negó con la cabeza y la miró –tsk…tsk…tsk muy mal –le besó la punta de la nariz –era una pequeña bromita tonta –la abrazó –sabes que te quiero, jamás te lastimaría –dio un suspiro y lo alejó para hablarle
Afrodisia –una bromita? –lo remedó –tienes suerte que no cargue un arma conmigo sino te cortaría tu cabeza –antes de que le respondiera, habló –y me refiero a tu otra cabeza –la miró extrañado, ella señaló hacia su entrepierna y él se rió
Bill –oooh que mala –le sonrió pícaro –no tienes que preocuparte…eres su única dueña –se balanceó lentamente adelante y hacia atrás rozando sus caderas, el color de sus mejillas se tornó rosado y soltó un gemido…su rostro se coloró aún más
Afrodisia –más... –se aclaró la garganta –te vale sino ya sabes…yo te
Bill –me castras –ella se rió –soy tan afortunado…cuantos chicos tienen la oportunidad de que su novia les diga eso –topó sus labios suavemente –no quiero estar con ninguna chica que no seas tú…mañana veré de arreglarlo ok? –ella asintió –luego pensaremos en qué hacer con la guerra
Afrodisia –okey –rodeando su cuello con sus brazos lo atrajo hacia ella –te amo
Bill –lo sé, que puedo decir…soy irresistible –sin dejarle oportunidad para refutarlo la besó.
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domingo, 13 de marzo de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 66


CAPITULO 66

Se escondió pacientemente hasta que dejó de escuchar los pasos de los guardias que cuidaban la puerta lateral, no que importara. Con los poderes que tenía podía pasar enfrente de ellos y ni se darían cuenta. Y ellos eran los ‘guardianes’.
Antes de asomarse revisó que no viniera nadie. Perfecto, pensó al ver que todo estaba tranquilo. Caminó hasta quedar frente a uno de los ventanales del primer piso, que daba hacia una de las salas de descanso. A través del cristal se veía todo el salón, no había nadie dentro. Suavemente toco el vidrio, cerró sus ojos concentrándose…al abrir sus ojos se encontró del castillo, sonrió e hizo que su cuerpo se desvaneciera. Sería más sencillo caminar de esa manera, para que esconderse si podía caminar en sus caras y no la sentirían. Si, definitivamente así era mejor.
Salió del salón pasando por una vieja puerta que rechinó al cerrarse, al instante apareció un soldado. Afrodisia se apoyo en una de las columnas observando al soldado acercarse y abrir la puerta, confirmando que no estuviera nadie. Internamente se rió al ver el desconcierto en su rostro, ¿acaso podría ser más tonto? Dejándolo atrás se encamino hacia las escaleras principales. Atravesó el vestíbulo como si fuera su propia casa, sin prisa…grabando cada detalle del castillo en su memoria. Al llegar al final de las escaleras observó dos pasillos. Dejó fluir sus poderes por todo su cuerpo…buscando la esencia de Bill. Ladeó su rostro hacia el pasillo de la derecha, al final estaba su habitación. Bingo.
Mientras pasaba una a una las puertas, vio pasar a algunos vampiros. Todos inconscientes de quien estaba entre ellos. En todo el castillo podía percibir una energía increíble…seguro todo el clan estaba. Estuvo tentada de acercarse a más de alguno pero no perdería su tiempo. Había venido para ver a una persona…solo a una.

Se detuvo cuando la esencia de Bill se hacía más y más fuerte, este tenía que ser su habitación. A travesó la puerta como si fuera un fantasma, estando dentro fijo su vista en todo el cuarto. Todo estaba tirado, no había un solo artículo que no estuviera esparcido por el piso, frunció el ceño. Parecía que un tornado hubiera pasado por ahí. Con cuidado de no mover nada mientras caminaba, fue avanzando. Era la primera vez que estaba en su habitación. Se acercó a un mueble en donde había unas fotos enmarcadas; al ver la primera de cerca distinguió a dos pequeños niños jugando sobre un jardín, con todo el cuerpo cubierto de tierra, sonriendo mientras se tiraban lodo entre sí. En la otra foto estaba una pareja sentada en unos tronos y los dos pequeños al lado de cada uno. No era difícil adivinar quienes eran. Se volteó, caminó hasta quedar frente de la cama. Agachándose se sentó en el borde la cama, estiró su mano y rozó los dedos con las frazadas hasta las almohadas. Evitando cualquier pensamiento que pudiera hacerle olvidar el motivo de su ‘visita’ se levantó de la cama pero al hacerlo, movió la almohada logrando que se cayera. Resopló, si la dejaba en el suelo el sabría que había estado ahí. De mala gana se agacho para recogerla, antes de que pudiera dejarla sobre la cama observó una pequeña foto volteada. Curiosa tomó la foto y la volteó
Afrodisia –soy... –un nudo se formó en su garganta y no pudo hablar. Era ella. La foto era de ella. Como pudo se sentó en la cama mientras sostenía fuertemente la fotografía en sus manos. Cerró sus ojos tratando de controlar los impulsos que sentía de gritar. Volvió a mirar la imagen de ella dormida en los brazos de Bill. ¿Cuándo había tomado la foto? ¿Por qué lo había hecho? por el rabillo del ojo vio en donde el guardaba la foto –eso no cambia nada –se dijo a sí misma, fijo su vista en la foto. La tomo de ambos extremos para romperla. Sin embargo no pudo. No importó cuanto gritó en su mente ‘rómpela’, sus dedos no obedecieron. Frustrada dejó la foto en la cama, tomó nuevamente la almohada…pero antes de ocultarla, la vio por última vez. Se veían felices…y ahora…suspiró –déjalo ir –puso la almohada y salió del cuarto. Respiro fuertemente mientras dejaba atrás la puerta. Se repitió a sí misma la razón por la que se encontraba en el castillo. ‘No vienes a fraternizar’ pensó al transportarse al primer nivel, del lado trasero del castillo frente a las puertas de un gran salón en donde se escuchaba unos ruidos de lucha. ‘Se fría, dura, no dejes que te engañe….le darás una prueba de lo que le espera al pelear contra ti…tu puedes’. Posó su mano sobre la puerta y se transportó dentro de lo que parecía ser un gimnasio. Achicó sus ojos…todo estaba oscuro. Se quedo en la entrada mientras observaba cada rincón, a pesar de que todo se encontraba a oscuras podía ver con toda claridad. El lugar estaba lleno de áreas para combate y en una esquina, bien apartado había varios sacos para golpear. Lentamente se fue acercando, se quedo detrás de uno de los armarios en donde se guardaban armas. No pudo evitar soltar un jadeo al ver a Bill golpear sin detenerse el saco. Cargaba solo un jean negro, sus botas de combate…su torso estaba desnudo, respiraba agitado y pequeñas gotas de sudor corrían libremente por su pecho. ¿Cuánto tiempo hacía que estaba aquí?, se preguntó. Sus mejillas estaban tornándose de un leve rojizo por el esfuerzo que daba con cada puñetazo, sus ojos estaba achinados y sus párpados caían a cada segundo; sus labios estaban entreabiertos dejando salir gemidos. ¿Cómo podía seguir estando de pie?
Sacudió su rostro, no importaba nada de lo que acababa de ver. Agacho la mirada, respiro fuertemente y dio un paso adelante…hazlo….vamos hazlo, pensó –no seas débil –susurró. Se llenó de valor y dando otro paso hacia delante quitó el conjuro, dejándose ver ante el pero antes de que la viera dando un golpe se tambaleó perdiendo el equilibrio y cayó al suelo de rodillas. Se quedó congelada al verlo tirado, a pesar de la caída no se quejó. Un miedo le invadió, ya no sabía qué hacer…asustada se volteó, lista para irse cuando un sonido la detuvo
Bill –demonios –lo escuchó quejarse suavemente – ¡DEMONIOS! –dio un brinco al escuchar su grito, volvió a ser invisible y se volteó. Quería irse…sabía que si se quedaba... –Afrodisia... –se acercó a él –no…no te alejes de mí –un escalofrió le recorrió el cuerpo ‘no te alejes de mí’…las palabras se repetían en su mente –te…amo –sollozó. Lágrimas se apoderaron de sus ojos, rápidamente las quitó con sus dedos. Su cuerpo dolía al verlo llorar…él quien siempre se demostró fuerte ante todos…ahora se encontraba llorando en el suelo, solo. Un agudo dolor perforó su corazón…no podía dejarlo…así. Haciendo a un lado la poca razón que tenía se acercó quedando a su lado. Temblando estiro su mano quedando sobre su hombro. Esperando que no la rechazase se materializó, y posó su mano acariciando su hombro. Sin embargo el parecía no verla ni sentirla, asustada se arrodilló a su lado, suavemente con su mano sosteniendo su mejilla giró su rostro para que la viera
Afrodisia –B…Bill –aun con su cuerpo al borde de desmayarse, sintió una suave caricia y alguien que lo llamaba. Lentamente miró hacia quien lo llamaba, al verla ahí…tan bella como siempre se paralizó. ¿Sería real? O sería su mente jugando con él nuevamente. Inseguro estiró su mano y con sus dedos fue acariciando los cabellos que caían sobre su rostro, acomodándolos detrás de su oreja. Al rozar su mano por su mejilla vio como cerraba sus ojos y lágrimas caían mojando sus dedos. Con su otra mano borró los rastros de las lágrimas, ella abrió sus ojos y lo miró dudosa –Bill…perdóname…por favor –sollozó –yo…soy una estúpida, no puedo... –hipó –no puedo creer que te haya dicho todas esas cosas –se mordió el labio mientras hacía una pausa –quería…yo quise –se corrigió –olvidarte…me dio mucho miedo todo y creí que olvidándote lo solucionaría…que de esa manera iba a poder luchar contra ustedes…pero –agacho el rostro –no puedo…no importa cuánto trate, cuántas veces lo repita…lo que siento por ti no ha cambiado para nada…me duele no tenerte a mi lado, saber que estás a mi lado apoyándome…perdón…perdón por todo –suspiró –si…si no quieres perdonarme….si quieres que me vaya yo... –llevó su mano a sus labios callándola y le sonrió tiernamente. Antes de que pudiera preguntar porque lo había hecho, tomó su rostro entre sus manos acercándola hacia él. Se detuvo unos segundos mientras su perfume invadía su cuerpo destrozando la poca cordura que le quedaba. Temblando rozó sus labios, sintió como todo su cuerpo reaccionaba a su sabor; presionó aun más sus labios ansiando sus caricias…
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jueves, 10 de marzo de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 65


CAPITULO 65

Cerró la puerta y se transportó a su habitación, no haría más por el día…solo esperaría hasta mañana a la ceremonia de votos. Frunció el ceño deseando que esos vampiros no se equivocaran…todo dependía de ello. No iba a perder la oportunidad de tener todo lo que quería solo por unos inexpertos vampiros…todo saldría bien…

Parqueó su moto al lado del árbol y miró a su alrededor. Este era el único lugar que podría llamar “hogar”. Agotada caminó hacia la orilla del lago y se sentó
Afrodisia –¿cómo diablos arreglo esto? –Bufó, acarició con sus dedos la grama que sobresalía de su mano –¿acaso debería hablar con él? –Apretó la tierra y hojas –genial…no sé qué hacer –pegó sus piernas a su cuerpo, recostó su rostro sobre sus rodillas y miró hacia el cielo –má…como te extraño…seguro este sería uno de esos momentos en donde me dirías que hacer, que no me preocupe –se mordió el labio intentando no llorar –que todo…irá bien –se frotó sus ojos – ¡demonios! Yo soy más fuerte que esto…vamos Afrodisia –se dijo a sí misma –tienes que calmarte…sácalo de tu sistema y así podrás matarlo –suspiró –el seguro ahora está pensando... –se detuvo… ¿el la seguiría queriendo? Eran enemigos por sangre pero... –no pienses tonterías –se levantó –se casará con otra… eso es prueba suficiente y ni si quiera tuvo la decencia de decírmelo…es un idiota –una lágrima se deslizó por su mejilla. El se “casaría”. Uniría su vida para toda la eternidad con alguien más…sus sonrisas…besos…y caricias serían para otra mujer. Sollozó –eres….eres un idiota Bill Kaulitz –dijo entrecortada por el llanto. Si a él ya no le importaba…entonces ella haría igual. Y se lo demostraría…oh sí.
Esta noche…le daría una sorpresa…

Observó su celular por última vez y lo cerró, preocupada. Se aferró más fuerte a los brazos de Tom y suspiró
Tom –que sucede linda? –se acomodó quedando de lado para mirarla
Sindra –no sé nada de Afrodisia aun…su celular esta desconectado y no me deja comunicarme con ella…temo que haga algo tonto
Tom –como qué?
Sindra –no lo sé…ella no me dejó tranquilizarse con respecto al tema de la guerra con tu clan…estaba decidida a luchar –resopló –puede que en su locura vaya ahorita al castillo y ataque…o matar a la prometida de Bill –se rió –la verdad de ella puedo esperar de todo
Tom –entiendo ese sentimiento…Bill a veces es algo impulsivo pero ahora…tan solo se ha dejado caer, esta muy mal por lo que ella dijo que de una vez sentencio su relación al fracaso
Sindra –no es fácil –junto sus manos –entiendo la posición de Afrodisia…ella es la líder, esperan que acabe con ustedes y podamos dejar de ser perseguidos pero al estar con Bill…todos la culparan
Tom –si pero…podríamos hacer un tratado entre nosotros –le sonrió –estoy seguro que Bill y yo podemos conseguirlo…además mi madre está de nuestro lado –dijo mientras recordaba aquel momento en su cuarto –solo nos quedaría hacerlo oficial y que todos los demás se jodan –ella se rió –que?
Sindra –no creo que sea tan simple como dices pero, podríamos intentarlo
Tom –ves? No todo esta tan perdido –besó la comisura de sus labios –y luego nos casamos –susurró
Sindra –que has dicho? –se levantó de la cama, se quedo callado –Tom
Tom –mmm? –se sentó y la miró –yo solo…
Sindra –quieres casarte conmigo? –mientras lo miraba, contuvo su sonrisa…quería escucharlo de sus labios
Tom –bueno –se rascó la nuca –yo...yo te decía –tartamudeó…al ver su sonrisa, se sonrojó
Sindra –Tom Kaulitz me estas pidiendo matrimonio? –se mordió el labio ansiosa. ¿Él quería? Vio como daba un fuerte respiro y fijo sus ojos caramelo en su rostro
Tom –si –tomo su mano y entrelazó los dedos –Sindra…tu
Sindra –Si! –se lanzó hacia él, la abrazó mientras caían en la cama –claro que sí! –el se rió
Tom –podrías haber dejado que terminara la pregunta –le besó la punta de la nariz –pero ya lo sé…tengo ese efecto en las mujeres –al instante recibió un golpe en el brazo –auch! Eso porque fue?
Sindra –cuidadito nomás te vayas así de galán con otra –lo miró seria –duermes en el sofá si lo haces
Tom –en el sofá? –ella asintió –pero si yo quiero aquí en la camita –rodeo su cintura con sus brazos –donde podemos estar muy juntitos y puedo darte besitos cuando quiera…no te parece?
Sindra –aja –roló los ojos –ya estas advertido –se rió. ¿cómo podía hacerla sonreír estando en momentos tan difíciles? –te amo –se apoyo en su pecho y cerró los ojos. Pero por más que quería descansar, el rostro de Afrodisia se le venía a la mente…tenía un mal presentimiento sobre su amiga…solo esperaba que estuviera equivocada…

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domingo, 27 de febrero de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 64




CAPITULO 64


Con furia estampó la puerta, destrozando las vigas que la sostenían. Ni se inmuto al ver el desastre que había causado, alzó su mano y la paso sobre la puerta…al voltearse ya estaba reparada. Se recostó sobre su cama e intentó respirar calmadamente pero se le hacía imposible. Sus pensamientos estaban luchando por aclararse, encontrar si quiera una respuesta que la sacara de la locura que ahora era su mente. Cerró sus ojos y se frotó el rostro frustrada. Una y otra vez veía el rostro de Bill sonriéndole, abrazándola, riéndose junto a ella…diciéndole cuanto la quería. Su pecho se oprimió y toda la felicidad se derrumbó al recordar su encuentro en el bosque. No podía haber sido más desastroso. Aun estaba sorprendida por cómo pudo mentirle, tan descaradamente. Al principio parecía la mejor opción que tenía para sacarlo de su vida pero conforme los minutos pasaban, se daba cuenta que no existía manera alguna en la que pudiera borrar todo lo que habían pasado y lo que ella sentía por él. Se odiaba por ser tan débil. Jamás debí conocerlo, pensó. ¿Sería todo mejor? Imaginó su vida sin él…probablemente estaría camino a destruir a todos los clanes para que ninguno los persiguiera. Lucharía hasta ver al último vampiro caer ante sus ojos y por fin sería la dueña de todas las tierras, no más enemigos. Y seguiría vacía por dentro. Resopló fuertemente, ¿tanto la había cambiado él? y ni se había dado cuenta.
Se levantó de golpe y fue hacia el balcón, esperando relajarse estando con el viento alrededor suyo. Cerró las puertas detrás de ella, caminó hasta quedar pegada a la baranda y apoyó sus brazos sobre esta. El bosque estaba en completo silencio, como si nada o nadie se atrevieran a alterar la tranquilidad que lo rodeaba; se estremeció al sentir una corriente helada correr por su espalda. Se abrazó a sí misma tratando de entrar en calor pero sus manos le temblaban de tal manera que apenas si podía confortarse
Afrodisia – ¡¿qué me pasa?! –gritó al vació, hastiada de las reacciones que su cuerpo estaba teniendo últimamente. Ignorando los espasmos que recorrían todo su cuerpo, guió sus pensamientos hacia Bill…por más dolorosos que fueran pero tenía que encontrar una solución en donde no lo lastimará en el camino. ¿No ya lo has hecho?, escuchó una pequeña voz en su mente. Una lágrima cayó por su mejilla. ¿La odiaría por lo que le había dicho? No querrá ni verte…tú lo sabes, el te debe odiar con toda su alma, nuevamente esa suave voz resonó en sus pensamientos. Frunció el ceño extrañada, miró por el rabillo del ojo a sus espaldas esperando encontrarse con alguien pero no había nadie…muy extraño. Sacudió su rostro y suspiró. ¿Acaso se estaba volviendo loca? Seguro.
“Bill –quería preguntarte…si… –oyó unos suspiros –si tu…. Afrodisia –si yo?... Bill –si quisieras salir conmigo hoy?....”
¿Por qué tuvo que aceptar? Miró al cielo, recordando aquella llamada. Si se hubiera negado a salir con él, todo habría sido diferente. ¿O no?
Pero ahora no importaba cuantas suposiciones quisiera hacer, las cosas ya estaban hechas. Tenía que encontrar una solución a todo y rápido. Mañana sería la unión entre los clanes y daría inicio la guerra…por más que quisiera luchar contra él no podría…no después de todo lo que sentía
Afrodisia –maldito seas Bill –sollozó –no puedo matarte…no puedo –lágrimas cayeron por sus mejillas, dejando un rastro negro por su maquillaje. ¿Cómo podría hacerle daño? – ¿qué…qué voy a hacer? –su voz salió entrecortada por el llanto, su cuerpo temblaba…se abrazó a sí misma y agacho su rostro ocultándolo tras sus brazos
–su alteza, tiene que juntarse con los generales ahora mismo –levantó el rostro y miró hacia la puerta, no tenía fuerzas para hablar con él ahora, sin responder se desvaneció al único lugar en donde encontraría alivio –está ahí? –el pomo de la puerta giró y se abrió la puerta solo unos centímetros por los cuales se metió una cabeza –niña estúpida, se fue –suspiró –bueno…cuanto más sus emociones la ataquen mejor para mí luego será el momento…

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jueves, 17 de febrero de 2011

Fic Enemys or Lovers Capitulo 63


CAPITULO 63

Observó la puerta por donde se había ido su hermano, tenía razón. No podía rendirse…no mientras su futuro junto a Afrodisia fuera lo que se jugará. Le probaría a ella y a todo el que estuviera enfrente que no importaba esa barrera que sus antepasados habían creados para ellos.
Sintió un impulso de ir con ella, buscarla pero se contuvo. Ahora que había conversado con su hermano tenía una diferente perspectiva “¿no piensas que tan solo estaba asustada?”. Al principio lo único que quería era golpear a cualquiera que estuviera frente a él, esperando descargar la ira y tristeza que sentía atravesar por todo su cuerpo, no podía entender lo que sucedía. Tan solo pensar en ella se le revolvía su estomago, su mente iba y venía con recuerdos de cada momento que compartió junto a ella…y su odio hacia ella crecía. Como si pudiera odiarla…odiaba la sangre que llevaba en sus venas. Si no fuera por ella…podría estar con ella sin problemas.
Ahora entendía el por qué de su reacción. Porque lo había mirado como si se estuviera muriendo por dentro de tan sentir su presencia. No era por él sino por lo que su nombre y titulo marcaban con fuego. Un dolor lo sobrecogió…su querida Afrodisia, estaba sufriendo tanto como él. Condenados a ser enemigos ante los ojos de quienes llamaban “familia”…y ser amantes siendo únicos testigos sus corazones. Pero todo eso se terminaría mañana por la noche. No importando si obtuviera el respalda de sus padres…él se quedaría con ella y lucharía a su lado. Se froto sus ojos y clavó su vista en el balcón, sintiendo una necesidad del viento rozando su rostro se levantó de la cama y abrió las puertas dejando entrar el helado aire dentro de su habitación. Dio unos pasos hasta quedar pegado al borde, posó sus manos en las piedras cubiertas por ramas viejas. Mirando hacia el bosque suspiró
Bill –donde quiera que estés…no olvides de que te amo –sus mejillas brillaron ante la luz de la luna por las lágrimas que salieron al cerrar sus ojos…


Sintió un nudo apoderarse de su garganta al ver la silueta de Sindra alejarse conforme su motocicleta corría por el gastado sendero del bosque. No sabía a dónde ir…que hacer. Quería gritar hasta que su garganta le doliera…hasta que ni un solo sonido saliera de ella, pero no se atrevía. Todo su cuerpo temblaba en pequeños escalofríos, poniendo torpe el agarre de sus manos sobre el manubrio. A lo lejos escuchaba los gritos de su amiga pero se negó a volver, no quería que la viera débil. Sin embargo sabía que a pesar de lo dura que había querido sonar…al final del día no podía engañarla. Sindra sabía tan bien como ella que jamás podría poner un dedo sobre Bill…mucho menos matarlo.
Quería odiarlo…odiarlo con todo su ser hasta tener las suficientes fuerzas para encararlo sin ningún sentimiento más que el odio de por medio. Pero cuanto más luchaba por lanzar fuera de su cuerpo todo el amor que le tenía…más sufría.
¿Por qué?
Gimió en su interior. ¿Por qué la torturaban enviándole a este ángel caído del cielo para verlo morir por sus propias manos? Una y otra vez podía ver su rostro lleno de sangre…su cuerpo en agonía por heridas que ella había causado. Apretó sus ojos ante tal visión. Ella no sería capaz… ¿o sí? Una fuerza en su interior emanaba, consumiéndola poco a poco…por saborear la sangre de sus enemigos…ver el miedo en sus ojos esperando la eminente muerte…el poder, la llamaba. Negó repetidas veces ante esos pensamientos que la atormentaban desde hace unos días. ¿Qué le estaba pasando?
Gustav
Su nombre apareció en su mente como si pudiera presentir que él tendría la respuesta que tanto anhelaba. Sin absolutamente nada que perder giró bruscamente y cambio el rumbo hacia el castillo en donde él la estaría esperando…lo sabía.

En el camino al castillo su celular vibró incontables veces en su bolsillo. Ni una vez se detuvo para contestarlo, ya sabía quien la estaba llamando. Bill. Con todos sus sentidos más alertas que nunca podía en su mente crear la imagen de él en una gran habitación con un decorado antiguo, sosteniendo el celular en su palma mientras marcaba su número. Con un dolor en su pecho no le contestó, si lo hacía podría mandar al diablo todo e irse con él pero solo lograría su muerte con ello…y se rehusaba hacerlo. Sin parar sacó su celular de su ropa y lo aventó hacia un árbol logrando que se partiera en pequeños trozos. Al menos así tendría más tiempo para aclarar lo que estaba sucediendo y más importante…decidir que sería lo que haría para alejarse de él…

Apenas llegó al castillo brincó de la moto y la apagó con solo un movimiento de su mano. Normalmente lo haría con las llaves pero no estaba de humor para hacerlo de la manera “humana”. Mientras se acercaba a las escaleras de la entrada las puertas se abrieron y sin dudar entró. Estando dentro sintió los pasos de su tan protector concejal, bajando de las escaleras con los brazos en su espalda y una sonrisa en su rostro
Gustav –veo que has vuelto, alteza –al llegar junto a ella se inclinó – ¿cómo le... –no pudo continuar puesto que ella al instante lo acorraló contra el barandal de mármol
Afrodisia – ¿a qué estás jugando? –el bufó, cansado
Gustav –me temo que no entiendo a que se refiere –sin ejercer presión se soltó de su agarre y le dio la espalda –si su alteza se explicara…quizás podría responder –sonrió y se volteó para encararla –la veo muy exaltada… ¿hay algún problema?
Afrodisia –no te hagas el listo conmigo –suspiró enojada –sabes de lo que hablo
Gustav –lamento contradecirla pero no lo sé –cruzo sus brazos –presiento que no le fue muy bien ¿tuvo problemas matando al príncipe? –su corazón se encogió… ¿Cómo podría matarlo si lo amaba? –hay cierta confusión en su mirada
Afrodisia –te equivocas –mintió –fui a donde me fuiste pero no vi nada que valiera mi tiempo
Gustav –perdón?
Afrodisia –te perdono –se rió –para la próxima vez solo avísame si es algo importante, no basura –se giró para irse hacia su habitación
Gustav –entonces me imagino que los mato –aferró su mano a la baranda –después de todo ellos asesinaron a parte del clan…amenazaron contra nosotros
Afrodisia –no lo hice –se mordió el labio –porque para cuando llegamos ellos ya no estaban –volvió a mentir –además esos no eran de nuestro clan
Gustav –claro que lo eran
Afrodisia –detalles mi querido Gustav…detalles –resopló –no sé qué es lo que estás intentando hacer pero no dejare que me engañes –lo miró por el rabillo del ojo –yo sé cuando son mi gente y esos…no lo eran –una sonrisa apareció en su rostro –ellos morirán…pero a su debido tiempo –sin decir una palabra más subió hacia su habitación dejándolo solo.
Siguió su figura hasta que entró a su habitación, solo hasta entonces soltó un gruñido y la sonrisa que tenía se esfumo ensombreciendo su rostro
Gustav –yo me aseguraré de que su tiempo llegue muy pronto…
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